Miss Marple, la anciana que resuelve los crímenes más complejos para Scotland Yard, tras la imagen de una apacible vida en un pueblecito inglés.
Un siglo de diferencia desde que Agatha Christie creara a Miss Marple y se convirtiera en la escritora más vendida después de la Biblia y de Shakespeare, hasta que Stieg Larsson diera vida a Lisbeth Salander, seduciendo primero a Suecia y luego al mundo, con los libros y las películas de la serie. El papel de la mujer evolucionó mucho en un siglo, hasta un punto que pocos podrían imaginar cuando Agatha Christie llegó al mundo. En la novela negra, el papel de las protagonistas cambió aún más y Lisbeth Salander es el colofón de esos cambios: una hacker violenta hasta a los extremos a la hora de vengar la violencia contra las mujeres es la representación más extremista de esta nueva generación de detectives.
Miss Marple, la gran feminista literaria, de principios del S. XX, fue la primera mujer en la novela negra que no asumía el papel de víctima indefensa ni de mujer fatal, que arrastraba a los hombres a la perdición.