Categorías: Novela, Novela Romántica

Marie Henri Beyle, el escritor francés más conocido por su seudónimo de Stendhal nació un día como hoy en 1793. Autor de obras como Sobre el amor, La cartuja de Parma o Rojo y negro, fue también ensayista y crítico de arte además de novelista. Adelantado a su tiempo, su famosa percepción del arte dio lugar al llamado síndrome de Stendhal, que seguro que todos hemos experimentado alguna vez. Recuerdo su figura destacando algunos fragmentos y frases de esas obras.

Categorías: Relatos

Tercera parte del repaso a los cuentos del escritor argentino Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo. Para leer la segunda parte pulsa aquí. Los que hoy presento son de su libro Ficciones (1944), en concreto tres relatos cortos de la segunda parte, Artificios, que he encontrado especialmente interesantes por unos u otros motivos.

La forma de la espada

Las razones que puede tener un hombre para abominar de otro o para quererlo son infinitas.

Mi razonable amigo estaba razonablemente vendiéndome.

Altos jinetes silenciosos patrullaban las rutas; había cenizas y humo en el viento; en una esquina vi tirado un cadáver, menos tenaz en mi recuerdo que un maniquí en el cual los soldados interminablemente ejercitaban la puntería, en mitad de la plaza…

Comenzamos con La forma de la espada, un relato en el que un irlandés afincado en Tacuarembó, Uruguay, le cuenta al mismo Borges, convertido en personaje, cómo se hizo la horrorosa cicatriz que cruza su rostro. Esta inserción del narrador en su obra ya destacaría por sí sola, pero como es algo habitual en el mundo borgiano, preferiría destacar que el autor juega con las convenciones literarias habituales. Una vez más, Borges nos hace dudar acerca del bien, del mal, de quién es un héroe y quién un villano.

Tema del traidor y del héroe

Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible…

Como bien nos augura el título de nuestro segundo cuento, en el Tema del traidor y del héroe Borges ahonda de nuevo en los temas ya planteados en su anterior obra. Y una vez más, con Irlanda de fondo. Pero esta vez el enfoque es distinto: el escritor argentino nos hace reflexionar acerca de las aterradoras simetrías, y extrañas casualidades que se pueden entrever en los ríos de la Historia. En concreto, nos plantea si la literatura, la ficción y, en definitiva, la mentira pueden inspirar a la verdad, el mundo tangible en el que vivimos.

La muerte y la brújula

Lönnrot se creía un puro razonador, un Auguste Dupin, pero algo de aventurero había en él y hasta de tahúr. […]

—No hay que buscarle tres pies al gato —decía Treviranus, blandiendo un imperioso cigarro—. Todos sabemos que el Tetrarca de Galilea posee los mejores zafiros del mundo. Alguien, para robarlos, habrá penetrado por aquí por error. Yarmolinsky se ha levantado; el ladrón ha tenido que matarlo. ¿Qué le parece?

—Posible, pero no interesante —respondió Lönnrot—. Usted replicará que la realidad no tiene la menor obligación de ser interesante. Yo le replicaré que la realidad puede prescindir de esa obligación, pero no las hipótesis. En la que usted ha improvisado, interviene copiosamente el azar. He aquí un rabino muerto; yo preferiría una explicación puramente rabínica, no los imaginarios percances de un imaginario ladrón.

Terminamos nuestro repaso de hoy con La muerte y la brújula, un cuento que continúa la tradición de las historias de misterio y policíacas. Esto no debe sorprendernos, pues no es ningún secreto que Borges, como ávido lector, conocía y admiraba a Edgar Allan Poe. De hecho, su detective de ficción, Auguste Dupin, es mencionado en el relato borgiano.

El cuento también expone una de las obsesiones del argentino: la religión y el misticismo judíos, como telón de fondo para los asesinatos que el protagonista, Lönnrot, debe resolver. Sin embargo, lo interesante de la historia es que juega con el lector y subvierte los convencionalismos y tópicos naturalmente asumidos en esta clase de literatura.

Categorías: Novela Negra

Fotografía: (c)Mariola Díaz-Cano Arévalo

No sé cómo me las apaño, pero llevo dos o tres años empezando enero leyendo historias con un punto paranormal. O, mejor dicho, con protagonistas con capacidades digamos especiales que, aunque les ayudan para resolver casos o misterios, también les suponen una fuente de preocupación y un gran lastre emocional. Hoy me ocupo de estos tres: Amos Decker, de David Baldacci, Wilfred Gayborg, de Roberto Genovesi, y Luigi Alfredo Ricciardi, de Maurizio de Giovanni, que también ha sido llevado al cómic.

Uno es don Pedro Calderón de la Barca, insigne dramaturgo y figura excepcional de nuestro Siglo de Oro. La otra es Anne Brontë, la menor de las tres hermanas británicas posiblemente más famosas de la literatura. Ambos nacieron un día como hoy. Calderón de la Barca lo hizo en Madrid, en 1600, y Anne Brontë en Thorton, Yorkshire, en 1820.

Don Pedro alcanzó las mayores glorias con sus obras para el teatro. Y Anne, pese a la mayor popularidad de sus hermanas mayores Charlotte y Emily, también destacó con su prosa. Pero ambos cultivaron el verso, así que hoy, en su memoria, destaco dos de sus poemas.

Categorías: Novela

Los protagonistas ancianos irrumpen poco en la literatura, pero cuando lo hacen es con todos los honores.

No suelen ser ancianos los elegidos como protagonistas principales de las novelas. En cambio, la literatura nos deja grandes ejemplos de todos los géneros donde los protagonistas ancianos funcionan y lo hacen muy bien.

Esta es una lista que pretende tocar todos los gustos y estilos, desde el humor al realismo mágico pasando por la narrativa dramática o la novela de intriga. Distintos géneros, distintas épocas, solo tienen en común que son grandes obras protagonizadas por ancianos.  Que cada uno escoja la suya.