Poetas andaluces I: Luis García Montero

Luis-Garcia-Montero

Soy andaluza, así que no puedo ni evitarlo, ni negarlo, la sangre me tira. Por ello he querido hacer una serie de artículos, siendo este “Poetas andaluces I: Luis García Montero” el primer de cinco, sobre poetas y poesía andaluza.

Empecemos desgranando a Luis García Montero. ¿Lo conocéis? Si la respuesta es no, esta es vuestra oportunidad para hacerlo.

Luis García Montero

Montero nació en la misma tierra que García Lorca, Granada, en el año 1958. Es poeta, crítico literario, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada y ensayista. Está casado con otra grande de la literatura española: Almudena Grandes.

Destacando parte de su amplia obra literaria destacaremos los siguientes poemarios:

  • Sida, la enfermedad sin final, Granada, Universidad (1989).
  • Y ahora ya eres dueño del Puente de Brooklyn, Granada, Universidad (colección Zumaya), 1980, Premio Federico García Lorca.
  • El jardín extranjero, Madrid, Rialp, Premio Adonáis, 1983.
  • Habitaciones separadas, Madrid, Visor, 1994: (Premio Loewe y Premio Nacional de Literatura).
  • Casi cien poemas (1980-1996): antología, prólogo de José Carlos Mainer, Madrid, Hiperión, 1997.
  • Completamente viernes, Barcelona, Tusquets, 1998.
  • Antología poética, Madrid, Castalia, 2002.
  • La intimidad de la serpiente, Barcelona, Tusquets, 2003, Premio Nacional de la Crítica 2003.
  • Poesía (1980-2005); ocho libros ordenados y reunidos, Barcelona, Tusquets, 2006.
  • Infancia; Málaga, Colección Castillo del Inglés, 2006.
  • Vista cansada, Madrid, Visor, 2008
  • Canciones, edición de Juan Carlos Abril, Valencia, Pre-Textos, 2009
  • Un invierno propio, Madrid, Visor, 2011
  • Ropa de calle, Madrid, Cátedra, 2011
  • Habitaciones separadas (20 años sí es algo), Madrid: Visor, 2014, Edición de Juan Carlos Abril, Prólogo de Jesús García Sánchez.

También ha publicado novela:Mañana no será lo que Dios quiera”, sobre la vida del poeta Ángel González, fallecido en 2008, “No me cuentes tu vida” y “Alguien dice tu nombre”.

No me cuentes tu vida - García Montero

3 poesías seleccionadas

Se me ha hecho muy difícil únicamente seleccionar 3 poesías de Luis García Montero, pero ahí van:

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu  casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

(El amor difícil)

Se deshizo la luz,
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.

Mientras me sonreías
vi una sombra inclinada desvestirse,
abrir la cremallera despacio del silencio,
dejar sobre la alfombra
la civilización.

Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable,
feliz como un presagio que nos enfurecía.

Que nos enfurecía.
Solamente nosotros
(camaradas
de una cama ruidosa) y el deseo,
ese difícil viaje de ida y vuelta,
que ahora insiste y me empuja a recordarte

alegre, levantada,
un relámpago abierto entre los ojos,
recogiendo tu falda de joven colegial.

Mientras me sonreías,
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo contarte.

(¿Quién eres tú?)

Yo sé
que el tierno amor escoge sus ciudades
y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos
o de apagar las luces.

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio,
un ascensor sin números,
una escalera llena de pequeños paréntesis.

Sé que cada ilusión
tiene formas distintas
de inventar corazones o pronunciar los nombres
al coger el teléfono.
Sé que cada esperanza
busca siempre un camino
para tapar su sombra desnuda con las sábanas
cuando va a despertarse.

Y sé
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.

Yo sé
que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir:
regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.

(Yo sé que el tierno amor escoge sus ciudades…)


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