Sterling Hayden. El actor marcado, el marino y el escritor.

Sterling Hayden. Actor, marino y escritor.

Sterling Hayden (1916-1986). Actor, marino y escritor.

Sterling Hayden hubiera cumplido también un siglo este año, pero soltó amarras hace treinta. Medía 1,96 y tenía los rasgos perfectos para el Hollywood más duro y negro. Por eso hizo algunas de las obras más maestras de ese género. Pero fue el antihéroe de su propia vida. Yo, niña precoz en muchos sentidos, lo llevo en mi memoria desde que tengo uso de razón.

Hayden nunca quiso ser actor. Amaba el mar y también fue escritor. Así lo contó en su autobiografía, Wanderer (Vagabundo). También contó su caída a los infiernos durante la caza de brujas macartista, sus delaciones de buenos amigos y su arrepentimiento por ello. Además, escribió una novela históricaVoyage, a novel of 1896. Ambas son muy buenas.

Todo el mundo ha visto (y si no, está perdiendo el tiempo leyendo esto) alguna película de Sterling Hayden. Es decir, es imposible que un cinéfilo digno de llamarse así no haya visto La jungla de asfalto o Atraco perfecto. O Johnny Guitar o incluso El príncipe Valiente. Por no hablar de El padrino (su presencia es mi única razón para verla), ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú o Novecento. O sea, que trabajó con los mejores y más de una vez, como con Kubrick.

Su inolvidable Dix Handley, ese matón de los bajos fondos de La jungla de asfalto, es el personaje duro y perdedor por excelencia. Pero también encarnó a la perfección al polícia íntegro y hombre enamorado que es su teniente Bill Doyle en Delito de pasión.

Wanderer

No hay nada malo en ser actor si es eso lo que uno quiere. Pero sí lo hay cuando de repente adquieres una importancia exagerada simplemente porque das bien en una fotografía y eres capaz de decir un diálogo que han escrito otros. […] Yo simplemente no soportaba el trabajo.

¿Por qué meterse en eso entonces? ¿Y por qué no salir? Simple. Los mismos fallos en mi carácter que me llevaron a Hollywood me impidieron escapar.

Quizás en esa última frase se resume un poco lo que Hayden quiso expresar en su autobiografía, escrita en 1963. Eso y dejar constancia de su arrepentimiento por haber delatado a compañeros y amigos en la famosa caza de brujas del senador McCarthy. Wanderer está dedicada a su mejor amigo, al que delató y que posteriormente murió en la cárcel.

Tras aquello Hayden no volvió a ser el mismo y admitió que desde entonces vivía y viviría siempre “lleno de mierda”. No obstante, también fue el único que confesó ese arrepentimiento y que padeció profundamente por haberse traicionado a sí mismo.

Sobre su vida

En Wanderer conocemos a un Hayden aventurero y hombre de acción. Siendo adolescente se fugó, trabajó como pescador y sirvió como marinero.

En los 40 empezó a trabajar como modelo. Que lo descubrieran para el cine fue inevitable, así que poco después firmaba con la Paramount. En su primera película conoció a la actriz Madeleine Carroll, con la que se casó. Ese episodio lo cuenta tan delicada como apasionadamente, igual que se lamenta de los celos que ella tuvo. Pero después de un par de películas y cuando aún no había triunfado en Hollywood, se marchó para luchar en la Segunda Guerra Mundial.

Tuvo una meritoria actuación en el frente europeo. Luchó con los partisanos yugoslavos del mariscal Tito, por lo que al acabar la guerra le concedieron la Estrella de Plata de la República Yugoslava. A su regreso, y coherente con esa lucha, se afilió al Partido Comunista. Pero entonces empezaron las investigaciones del Comité de Actividades Antiamericanas, que por supuesto pusieron el ojo en Hollywood. Y como hemos dicho, de la gloria a la nada.

Cuando dejó el cine, se había casado tres veces y se dedicó a vivir, escribir y viajar en su barco, el Who Knows (Quién sabe). Su estilo de vida nunca fue convencional y su afición al alcohol y al consumo de drogas como el hachís lo metió en más de un problema. Sí que hizo películas puntuales en la década de los 60 y 70 (El padrino o Novecento). Tuvo seis hijos y con su última mujer ya estuvo hasta su muerte por un cáncer en 1986.

Sterling Hayden

Sterling Hayden

Voyage, a novel of 1876

Con más de 700 páginas esta epopeya histórica y naval es un homenaje al mar y la vida en él que solo un marino puede saber contar. Hayden lo hizo así, a lo grande, quizás un poco como lo era él también. Una fuerza de la naturaleza a la que le falló la fuerza más interior. Y si ya las críticas a su autobiografía habían sido buenas, las que recibió esta novela fueron excepcionales.

La historia cuenta la travesía de un velero de cuatro palos desde Nueva Inglaterra a San Francisco doblando el cabo de Hornos. La narración es profusa en detalles náuticos que Hayden conocía bien. Pero además, los personajes y la tensión dramática entre ellos son excepcionales, en especial en la historia de amor del capitán y una pasajera. Diálogos, descripciones y momentos en los que no falta pasión e intensidad.

Eso sí, solo está recomendada para amantes de este género de aventura y barcos. Digamos que tiene toques de Melville, London o Conrad. Ojo, no hago ninguna comparación. Pero la épica y los recursos sí son un homenaje a esos nombres.

Lástima que…

no estén publicadas en español. Pero si se es un admirador incondicional de este actor (como yo), de las autobiografías o de la buena literatura del mar, merece la pena hacerse con ellas. Evidentemente también hay que saber inglés. Y sin duda vienen muy bien para practicarlo.

En cualquier caso sí que siempre merecerá la pena ver una de sus películas. Y desde luego Hayden hizo algunas de las mejores.

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