Twitter, un arma de doble filo para los escritores

Twitter

Esta tarde traigo un tema que llevo marinando desde el sábado y que no sabía muy bien cómo enfocar. Lo que tenía claro es que no quería que esto fuera el típico listado de cosas que hacer y no hacer en Twitter.

Sí amigos lectores, esta tarde quiero hablar de la red social del pajarito, la red de microblogging más usada del mundo. La razón para escribir este post ha sido ver cómo algunos escritores, sin quererlo, terminan usándola mal. No soy ninguna experta, pero sí que cuento con la suficiente formación y experiencia en el uso de esta red como para dar algunos “consejos” que espero sirvan a algún escritor amateur o novel.

Vamos a ponernos en el caso de que has escrito una novela o un poemario y una editorial pequeña, modesta pero seria te la ha publicado. Te preocupa en ese momento que tu novela no tenga la suficiente difusión y de que tu nombre no suene en el mundo literario.

Como bibliotecaria te digo que el mundo literario es inabarcable y que hay infinidad de novelas y poemarios durmiendo el sueño de los justos en las estanterías sin que nadie jamás las tome en préstamo.

Caes en la cuenta de que tienes que darte a conocer y para ello te abres un perfil de twitter, pones una foto tuya guay en la que tienes aire de escritor/a bohemio/a y escribes la “bio”, esas frases debajo de la foto sobre ti.

Primer error, desde mi punto de vista: poner en la bio el título de tu novela y que eres escritor. No me vendas la moto en la calle, invítame a pasar a la tienda y deja que sea yo quien descubra.

Sugerencia: pon una frase original que de alguna forma te identifique a ti o a tu obra. Por ejemplo: “Me gustan los cristianos, saben a pollo”; “La culpa es de las musas”; “Nada que declarar” o algo más clásico que incluya tus estudios o aficiones.

Seguimos. Una vez creado el perfil, Twitter se pone muy pesado para que sigas a gente. Aclaro que no hay ninguna cláusula de reciprocidad y que si sigues a alguien, en teoría, es porque te interesa lo que esa persona escribe.

Segundo error: Ponerte a seguir a gente a diestro y siniestro. No te vuelvas loco/a siguiendo a 100 personas en una semana. Al cabo de un mes te verás que estás a siguiendo a más de 700 y a ti solo te siguen 20. Eso queda fatal.

Sugerencia: Twitter hay que tomárselo con calma. Comienza siguiendo a gente que conoces, gente que te interesa (escritores, políticos, periodistas, músicos, etc…). Y nunca sigas a nadie para que te siga a ti. Hacer follow a una persona y si ésta no te corresponde le haces unfollow te puede hacer quedar muy mal y perder para siempre a un futuro lector. Yo sugiero comenzar con 20-30 e ir aumentando poco a poco, cinco a la semana por ejemplo. Es una red, déjala crecer poco a poco.

Y ahora llegamos a lo más importante y que a muchos se les olvida: el contenido. Si estás en twitter debes de generar contenidos, es decir, debes decir algo, contar algo, porque si estás para no aportar nada, solo para vender, mejor no estés.

Tercer error: convertirte en Francisco Umbral y estar en twitter para hablar de tu libro. Sí, has escrito un libro, pero no deberías vender el libro, deberías venderte como escritor.

Sugerencia: Comparte fragmentos de tu obra (poemas, versos, frases). Habla de literatura, comparte enlaces y vídeos. Comparte tus aficiones, opiniones incluso. Muestra tu personalidad. No te conviertas en el pesado/a que siempre está hablando de su obra. Genera conversación.

No obstante lo mejor que te puedo aconsejar es que DISFRUTES. Twitter es una plataforma en la que puedes descubrir muchas cosas, muchos escritores, muchos lectores. Disfruta y no te obsesiones con que tú has escrito un libro y quieres que la gente lo lea.

Elvira Sastre es un gran ejemplo de cómo llegar al público a través de esta red. Compartiendo sus versos, con simpatía y sencillez, esta chica cuenta con un buen número de seguidores y lectores. (Yo entre ellos).

Juan Gómez Jurado es otro escritor que hace un genial uso de Twitter porque no sólo comparte su obra, sus logros, sino que ofrece algo más como opiniones, bromas, etc… No he leído aún ninguna obra suya pero lo tengo en mi lista de pendientes.

Así que ya sabéis, cuidado con twitter. Escribir una novela o un poemario es un trabajo enorme para que quede deslucido por hacer un mal uso de una red social.

¡Felices tuits!


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