Yo, Julia

Yo, Julia.

Yo, Julia.

Yo, Julia se convirtió en 2018 en la décima novela publicada por el escritor español Santiago Posteguillo. Merecedora del Premio Planeta de ese mismo año, es una ficción histórica basada en las andanzas de Julia Domna. Una de las mujeres más poderosas dentro del régimen regente en prácticamente toda Europa y buena parte de África hasta el inicio de la Edad Media.

El texto generó un buen número de ventas, de esta manera, ratificó el nombre de su autor entre la lista de especialistas en la Antigua Roma y el Imperio romano. Esta obra está llena de datos fidedignos, escrita de manera ágil y concreta a partes iguales. Por ello, los lectores son incapaces de discernir entre cuáles son hechos históricos reales y aquellos extraídos de la imaginación del escritor español.

El autor

Santiago Posteguillo es Doctor en Filología, formado en la Universidad de Valencia, su ciudad natal. También es especialista en Literatura Inglesa —principalmente de la narrativa del siglo XIX— materia en la cual es profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón.

Desde su debut en el mundo de las letras con Africanus: el hijo del cónsul (2006), las utilidades generadas por sus trabajos le permiten vivir exclusivamente de escribir. Sobre todo luego de la publicación de La traición a Roma (2009), el primer superventas de su catálogo. Sin embargo, —en sus propias palabras— disfruta mucho de la docencia y aprende de la juventud mucho más de lo que enseña.

Julia Domna: la protagonista

Julia Domna nació en el año 160 d. C., en territorios pertenecientes a Siria hoy en día. Formada en el seno de una familia de sacerdotes árabes, en el año 187 selló su destino al contraer nupcias con Septimio Severo. Este personaje en esa época era la máxima autoridad de la provincia romana Galia Lugdunense o Galia Céltica. (Región en donde actualmente se erige Lyon, al norte de Francia).

Durante esta época, el tristemente célebre emperador Cómodo ocupaba el centro del Imperio romano. Un mandatario sumamente impopular en todos los ámbitos. En consecuencia, el Senado y el estamento militar se conjugaron para un golpe de Estado que condujo a su asesinato en el año 192.

Toda crisis es una oportunidad

El problema ya no era un líder déspota, corrupto y amoral. Roma se tambaleaba por el vacío de poder originado por la muerte de Cómodo. Sin herederos naturales, el Senado intentó nombrar un sucesor. Pero no fue reconocido por los militares. Tras de periodos de franca ingobernabilidad, Septimio marchó con sus tropas hasta “el ombligo del mundo” y en el año 193 se autoproclamó Emperador.

Santiago Posteguillo.

Santiago Posteguillo.

Muy pocos pusieron resistencia, gracias en gran medida a la ilimitada astucia de su esposa. La mujer era dueña de una habilidad innata para fungir como operadora política. Y, por supuesto, sin comparación entre ninguna de las mujeres del imperio (tampoco entre los hombres). Por consiguiente, el nuevo jerarca logró sostenerse en el poder durante casi 20 años. Solo su muerte fue capaz de interrumpir su mandato.

La novela, Yo, Julia

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El texto abarca desde aquellos tiempos de incertidumbre y el inconformismo palpables en los días de Cómodo al frente del Imperio hasta la asunción al poder de Septimio. Un repaso histórico tan bien documentado como excelsamente descrito en medio de la ficción planteada.

La narración es conducida por cinco personajes diferentes, quienes se van repartiendo el foco de la historia. Cuatro hombres y una sola mujer, todos con ansias de poder, pero cuyos esfuerzos resultan estériles. Por supuesto, solo el aliado de Domna triunfa para convertirse así en Emperador.

¿Sexo débil?

Posteguillo ahonda en la vida de una de las mujeres con mayor poder real e influencia dentro de la historia de la civilización occidental. El autor no esconde su punto de vista reivindicativo de la figura de Domna. Pues, más allá de todo el poder acumulado por esta emperatriz, todo el crédito se lo llevaba un hombre, su esposo, el Emperador.

Pero como buena operadora política, no luchó contra este tipo de preceptos. Al contrario, los aprovechó para influir al máximo en cada decisión de estado. Todo eso fue posible porque Septimio estaba perdidamente enamorado de ella. Entonces —de acuerdo con sus intereses, lo cuales, casi siempre iban alineados con los de su esposo— lo manipulaba a placer.

La historia “ficcionada”

El foco narrativo se posa en el mundo dentro de la intimidad de los personajes, así como en su vida privada. Este es el aporte realizado por Posteguillo al relato histórico. Lo cual sirve, de manera estupenda, como excusa para su novela Yo, Julia. Para los lectores más curiosos resulta inevitable revisar las fuentes históricas “reales” y contrastarlas con esta obra. La precisión es absoluta.

Ya durante las trilogías previas ambientadas en Roma, este autor había deslumbrado por su destacado manejo de los datos de este período. Tanto la serie de Escipión el africano, como la Trilogía sobre Trajano no solo se convirtieron en destacadas obras narrativas. Es igualmente apreciada por una gran número de historiadores como una referencia fidedigna del mayor imperio de la antigüedad.

Ligero, como una pluma

El texto se extiende en casi 700 páginas y cuenta con un rigor histórico obligatorio en un relato de este tipo. Ambos son aspectos necesarios para poder «echar el cuento como se debe». Ahora bien, solo con estos dos referentes, muchos escritores dudarían sobre si es buena idea asumir una aventura así. Y sí, no es sorpresa que se piense en no empesar un trabajo de esta envergadura, sobre todo si se cuenta con la fama de Posteguillo y se tiene la mínima posibilidad de quedar expuesto ante cualquier fallo evidente en la línea de sucesos de la narrativa.

Frase de Santiago Posteguillo.

Frase de Santiago Posteguillo.

Pero —extensión y fidelidad documental aparte— Yo, Julia es una lectura ligera. Posteguillo consigue el equilibrio perfecto entre rigurosidad y diversión para ofrecer un relato emocionante de principio a fin. De hecho, a pesar de poder conocer el desenlace de la historia (con una investigación en internet es suficiente), no es difícil que el lector permanezca atrapado… Quien tome este libro, solo conseguirá la libertad una vez llegue hasta la página final.

¿Nueva trilogía?

El cierre de Yo, Julia deja abierta la brecha para continuar explorando el mundo de esta tenaz emperatriz. Posteguillo no hizo esperar mucho a su amplia legión de lectores; apenas con dos años de separación publicó Y Julia retó a los dioses. El segundo capítulo de una serie hecha a la medida de los amantes del Imperio Romano. Lo mejor, a través de una lectura sumamente entretenida y estimulante.


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