La próxima edición de la Olimpiada Nacional de Filosofía tendrá un marcado acento castellanomanchego gracias a un Quijote moderno convertido en símbolo oficial del certamen. La imagen que representará a estudiantes de todo el país nace en un aula de Mota del Cuervo y se ha impuesto como el cartel ganador para anunciar esta cita estatal.
Detrás de esta propuesta visual está Marta Fernández Manjavacas, una joven conquense que ha sabido trasladar al papel la tensión entre lo que somos y lo que aspiramos a ser, conectando la tradición cervantina con los dilemas actuales. Su diseño ha sido elegido para poner cara a la XIII Olimpiada Nacional de Filosofía, que reunirá en Ciudad Real a alumnado de secundaria de toda España.
Una estudiante de Mota del Cuervo firma la imagen del certamen
La autora del cartel es alumna del IES Julián Zarco de Mota del Cuervo (Cuenca), un centro que se ha volcado con el proyecto y que ve cómo una creación gestada en sus aulas se proyecta ahora a escala nacional. Para Marta, esta oportunidad supone mostrar su talento, energía y capacidad creativa en un contexto donde la filosofía y el arte se dan la mano.
Bajo el lema «La tensión entre el Ser y el Deber Ser», la estudiante ha articulado una propuesta gráfica que dialoga de forma directa con los grandes interrogantes filosóficos. En lugar de una ilustración clásica, ha optado por reinterpretar al caballero de la Mancha como un Quijote actualizado que encarna las dudas de nuestro tiempo, sin renunciar a la esencia del personaje.
El reconocimiento a su trabajo no se queda solo en el ámbito académico. Desde el entorno familiar se vive como un motivo de orgullo y también como un ejemplo de cómo la educación pública puede impulsar proyectos culturales con impacto en toda España. No faltan voces que subrayan que este tipo de iniciativas «ponen a Castilla-La Mancha en lo más alto del panorama nacional» en el terreno del pensamiento.
El hecho de que la imagen oficial de la Olimpiada surja de un municipio como Mota del Cuervo refuerza, además, la idea de que la reflexión filosófica y la creación artística no están reservadas solo a las grandes ciudades, sino que pueden brotar con fuerza en cualquier rincón del territorio.

Un Quijote moderno entre el caos, la utopía y los ideales
El cartel premiado no se limita a reproducir la figura cervantina, sino que presenta a un Quijote construido con trazos nerviosos en negro, casi eléctricos, que transmiten movimiento, desasosiego y una cierta angustia existencial. Estos trazos marcan el contorno del personaje y lo sitúan en un escenario visual cargado de simbolismo.
Alrededor del caballero se despliega una cinta roja que recorre toda la composición, funcionando como hilo conductor de un pequeño mapa conceptual. Sobre esa banda se leen términos como «CAOS», «UTOPÍA», «A CONTRACORRIENTE» o «IDEALES», palabras que remiten a las tensiones internas que atraviesan a cualquier ser humano cuando trata de orientar su vida.
Esa cinta culmina en un corazón que actúa como núcleo emocional de la obra. No se trata de un mero adorno, sino de un elemento que condensa las contradicciones intrínsecas de la condición humana: entre razón y sentimiento, entre lo que dictan las normas sociales y lo que empuja la conciencia individual.
La propuesta visual invita a detenerse un momento y pensar en esa dualidad permanente entre «lo que somos» y «lo que deberíamos ser». De ahí que organizadores y docentes destaquen que el cartel posee mucha fuerza plástica, pero también una notable carga reflexiva, plenamente en sintonía con el espíritu de la Olimpiada.
La elección de un Quijote reimaginado como protagonista no es solo un guiño literario: es una forma de subrayar que los conflictos del personaje de Cervantes siguen vigentes cuando se trasladan al mundo actual, ya sea en forma de ideales que chocan con la realidad o de luchas personales contra molinos que hoy llevan otros nombres.
«La locura: Don Quijote en el mundo actual», eje temático de la edición

La imagen ganadora encaja a la perfección con el hilo conductor de esta XIII Olimpiada Nacional de Filosofía, cuyo tema central será «La locura: Don Quijote en el mundo actual». La elección de este lema pretende actualizar el clásico de nuestra literatura y proyectarlo sobre los retos contemporáneos, desde la salud mental hasta la tensión entre cordura social e inconformismo.
En este contexto, el Quijote moderno del cartel no aparece como una figura cómica o extravagante, sino como un personaje atravesado por dudas, conflictos y búsquedas de sentido. La locura deja de entenderse solo como desequilibrio y se plantea también como la posibilidad de ir «a contracorriente» cuando las circunstancias así lo exigen.
El enfoque propuesto por la organización invita al alumnado participante a analizar cómo se percibe hoy la locura, qué papel juegan los sueños y las utopías en una sociedad marcada por la inmediatez, o hasta qué punto es razonable mantener ideales que parecen chocarse una y otra vez con el caos cotidiano. El cartel de Marta actúa, en este sentido, como una puerta de entrada visual a ese debate.
Con esta temática, la Olimpiada se sitúa en la encrucijada entre literatura, filosofía y realidad social, utilizando a Don Quijote como símbolo compartido que permite dialogar sobre identidad, libertad, límites y contradicciones en el mundo actual. La figura cervantina se convierte así en un espejo donde las nuevas generaciones pueden reconocerse, aunque sus «molinos de viento» tengan hoy otra forma.
Ciudad Real, capital filosófica por unos días
La celebración de la Olimpiada en Ciudad Real los días 17 y 18 de abril sitúa a Castilla-La Mancha en el centro del calendario filosófico juvenil de España. Durante estas jornadas, estudiantes procedentes de distintas comunidades autónomas se reunirán para participar en pruebas, debates y actividades en torno al tema de la locura y el legado quijotesco.
La cita contará con el respaldo de la Sociedad de Filosofía de Castilla-La Mancha, entidad que impulsa la reflexión crítica en la región, así como con el auspicio del Ayuntamiento de Ciudad Real, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y el Ministerio de Educación del Gobierno de España. Este entramado institucional pone de relieve el interés por mantener vivo el pensamiento filosófico entre el alumnado de secundaria y bachillerato.
Más allá de la competición académica, la Olimpiada se concibe como un espacio de encuentro donde los jóvenes pueden contrastar ideas, compartir experiencias y descubrir que la filosofía va mucho más allá de los libros de texto. Desde la organización se insiste en que el objetivo es fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de argumentar, habilidades cada vez más valoradas en cualquier ámbito profesional.
El hecho de que el evento se celebre en la tierra de Don Quijote añade un componente simbólico difícil de pasar por alto. Para muchos participantes, debatir sobre la locura quijotesca precisamente en Castilla-La Mancha supone una forma de conectar físicamente con el paisaje y el imaginario que dieron origen a la obra de Cervantes, algo que aporta un plus de significado a la experiencia.
Olimpiada regional en Toledo como antesala del encuentro nacional
Antes de la gran cita en Ciudad Real, la comunidad autónoma vivirá un ensayo general con la celebración de la X Olimpiada Regional de Filosofía en Toledo, prevista para el 27 de febrero. Este encuentro servirá como preparación y selección de participantes, además de reforzar las redes entre centros educativos de la región.
En esta fase previa, el alumnado castellanomanchego tendrá la oportunidad de poner a prueba sus capacidades de argumentación, redacción y exposición oral en torno a cuestiones filosóficas de actualidad. Para muchos de ellos, será el primer contacto con un formato de competición intelectual que combina exigencia y trabajo en equipo.
La buena acogida de estas iniciativas demuestra que la filosofía conserva un lugar destacado en los institutos, pese a los debates recurrentes sobre su peso en el currículo. La participación en las Olimpiadas, tanto regional como nacional, se percibe como una vía para dar visibilidad al trabajo que se realiza día a día en las aulas, más allá de los exámenes habituales.
En conjunto, el Quijote moderno del cartel, la temática centrada en la locura y el papel protagonista de Castilla-La Mancha dibujan una edición especialmente simbólica para la Olimpiada Nacional de Filosofía. El certamen convierte la figura cervantina en punto de encuentro entre jóvenes de toda España, que se darán cita en Ciudad Real para pensar, debatir y, quién sabe, quizá reivindicar también su propio derecho a ir un poco «a contracorriente».