
Un nuevo informe de PEN America sitúa a Stephen King como el autor con más restricciones en bibliotecas escolares de Estados Unidos durante el curso 2024-2025, un retrato actualizado de una ola de vetos que no deja de agitar el sistema educativo.
La organización documenta 6.870 retiradas temporales o permanentes de libros en escuelas públicas, una cifra algo menor que la del curso previo pero aún muy por encima de los niveles de hace apenas unos años.
Qué dice el informe «Prohibidos en EE. UU.»

El estudio «Prohibidos en EE. UU.» (Banned in the USA) recoge 6.870 incidentes de retirada o restricción en el curso 2024-2025, todavía muy por encima del periodo precrisis, cuando ni siquiera se consideraba necesario elaborar un informe anual.
Según los datos, Stephen King suma 206 prohibiciones repartidas entre 87 de sus títulos. Entre las obras de su catálogo más afectadas figuran «Carrie» y «Apocalipsis» (The Stand), dos clásicos que suelen aparecer en las listas de retirada por su contenido considerado «para adultos».
El libro individual más vetado no pertenece a King: se trata de «La naranja mecánica» (Anthony Burgess), con 23 retiradas. También aparecen con numerosos casos «Sold» (Patricia McCormick), «Forever» (Judy Blume) o «Breathless» (Jennifer Niven), junto a múltiples títulos de Sarah J. Maas y Jodi Picoult.
El informe subraya una pauta que gana terreno: el cumplimiento preventivo. Es decir, miles de libros se sacan de los estantes por anticipar presiones políticas, legales o comunitarias, más que por reclamaciones formales ya presentadas.
- 6.870 casos de vetos en 2024-2025
- 206 prohibiciones a obras de Stephen King
- 87 títulos de King afectados
- Libro más vetado: La naranja mecánica (23 retiradas)
Dónde se concentra la censura

Casi el 80% de los vetos se concentra en tres estados que han impulsado normas para retirar materiales considerados objetables: Florida, Texas y Tennessee. Tan solo en Florida se contabilizan más de 2.000 títulos retirados o limitados.
Las diferencias, no obstante, no solo son entre estados: hay disparidad por distritos dentro de un mismo territorio. Algunas autoridades locales amplían los filtros por cautela o temor a sanciones, lo que acaba afectando a catálogos completos, incluidos títulos de King.
También se han impulsado listados estatales en lugares como Utah y Carolina del Sur, que desencadenan retiradas simultáneas en numerosos centros. En el lado opuesto, estados como Illinois, Maryland y Nueva Jersey registran pocos o ningún caso debido a leyes que acotan la autoridad para eliminar libros.
El mapa está incompleto en Ohio, Oklahoma y Arkansas, entre otros estados, por la falta de documentación pública suficiente, lo que dificulta medir con exactitud el alcance real de las retiradas.
El contexto federal añade más aristas: el Departamento de Educación puso fin a una iniciativa para examinar la legalidad de los vetos y desestimó el problema, mientras que el Departamento de Defensa retiró cientos de títulos en bibliotecas de centros para familias militares dentro de campañas contra programas de DEI.
Motivos, metodología y debate público

Las razones más citadas involucran temas LGBTQ+, representación racial y pasajes de violencia o violencia sexual. Muchas obras infantiles con protagonistas LGBTQ+ se han tildado de «sexualmente explícitas» y han sido sacadas de las aulas.
La metodología de PEN America difiere de la ALA (American Library Association): PEN contabiliza cualquier retirada o restricción, incluso temporal, mientras que la ALA solo incluye las permanentes. Ambas admiten que los datos no son exhaustivos y dependen en gran medida de informes públicos.
Fuentes como Stephana Ferrell (Florida Freedom to Read Project) sostienen que las cifras reales pueden ser más altas, ya que existen retiradas recientes aún no publicitadas o documentadas plenamente en registros accesibles.
El propio Stephen King ha reaccionado en redes con mensajes críticos hacia la censura, animando a los lectores a comprobar por sí mismos los motivos de tanta polémica y recordando que la libertad de lectura forma parte del debate democrático.
Más allá de los números, educadores y bibliotecarios alertan de un impacto directo en el acceso de los estudiantes a autores contemporáneos y clásicos. La evolución del fenómeno dependerá de cambios legislativos estatales, decisiones de distritos y del nivel de transparencia en la gestión de catálogos escolares.
El panorama que traza el informe es el de un país partido entre la restricción y la protección de derechos: Stephen King encarna el caso más visible dentro de una ola de prohibiciones que se concentra en pocos estados, se alimenta de motivos recurrentes y avanza entre retiradas preventivas, metodologías distintas de conteo y una discusión pública cada vez más encendida.