Simbología y psicoanálisis en La caída de la casa de los Usher, de Poe

La caída de la casa de los Usher es una de las obras más conocidas de Edgar Allan Poe y de vez en cuando tengo que volver al maestro bostoniano del terror. En este artículo recupero parte de otro de aquellos trabajo universitarios que en su día tuve que currarme. En esta ocasión es un extracto de un mucho más largo ensayo de simbología y psicoanálisis de la obra. Una curiosidad más e ínfimo aporte a la figura del gran Poe.

Sinopsis

En primera persona, el narrador cuenta su visita a un amigo de la infancia, Roderick Usher, propietario de una mansión cuanto menos extraña. Este hombre se encuentra enfermo y le avisa para que venga a animarlo. Vive con su hermana, Lady Madeline, que también está muy enferma y por lo que él se siente muy triste.

El narrador pasa una temporada con su amigo dedicándose a conversar, leer y escuchar música. Pero un día Lady Madeline fallece, o al menos eso parece. La dejarán metida en un ataúd, en una habitación en la parte baja de la casa.

A partir de ahí Roderick Usher irá perdiendo poco a poco a la cabeza y enfermando cada vez más hasta que una noche de tormenta comienza a alterarse mucho al creer oír ruidos por toda la casa. Para tranquilizarlo el narrador comienza a leer un libro hasta que él también escucha esos ruidos, como de lamentos y llantos. Roderick Usher, ya demente, se da cuenta de que la han enterrado viva y es entonces cuando Lady Madeline se les aparece, hecho que precipita la muerte de su hermano. Ante aquello y el inminente derrumbamiento de la casa el narrador huye dejando tras de sí las ruinas hundiéndose en el lago del paraje alrededor.

La casa Usher

Hay que destacar el papel fundamental de la casa, ya que su influencia en los personajes y viceversa es decisiva. También la fuerza negativa que subyace en esa influencia y que lleva a la muerte de los dos protagonistas y a la destrucción del edificio. Esa fuerza enseguida se descubre al comienzo del relato cuando el narrador describe su llegada y el sentimiento de pena y tristeza que le produce la visión de la gran casa.

Por supuesto, ante esta primera impresión, la muerte se presagia porque cuando está viendo la casa y sus alrededores, como el lago y los árboles secos, solo puede tomarla como algo que está al final de su resistencia al tiempo, igual que el de sus habitantes, los dos últimos Usher. Es Lady Madeline, enterrada viva antes de su hora, quien provoca la destrucción de la casa, antes de su hora también, y la muerte de su hermano, para hundirse todo ello en el lago, tal y como acaba el relato.

Sin embargo, lo que configura realmente estos elementos, tantos personajes como situaciones y ambientes, es una prolongación del estado anímico, de la mente de Poe. Así puede verse en la simbología de algunos de ellos como, por ejemplo, la casa. Casa que por su carácter de vivienda se identifica con el cuerpo y pensamiento humanos.

De este modo, la fachada significaría la cara, la máscara bajo la cual está la personalidad del hombre. Los distintos pisos podrían ser símbolos de la verticalidad y el espacio. El techo y el piso más alto corresponderían a la cabeza y el pensamiento, es decir, a las funciones conscientes y directoras. Por el contrario, el sótano o bodega mostrarían el inconsciente y los instintos. La escalera sería el medio de unión de los diversos planos psíquicos y su significado fundamental dependería de que se vea en sentido ascendente o descendente.

Lo que está claro es que hay una equivalencia entre la casa y el cuerpo humano especialmente en las aberturas. Una prueba de ello son las palabras del narrador cuando está frente a la mansión de los Usher, que describe las ventanas oscuras que ve «como ojos negros en una cara vacía».

Igual ocurre con el lago o las ruinas. El lago puede expresar lo escondido y lo misterioso. Además, la superficie de sus aguas pueden simbolizar un espejo, una imagen de la realidad, una realidad que se hunde en esas mismas aguas y que solo deja ruinas. También pueden significar esos sentimientos o experiencias vividas que no poseen ya ningún lazo vital pero que siguen existiendo pese a no tener ninguna utilidad o función en cuanto a vivir o pensar.

Los hermanos Usher

En relación a los personajes y la posición que toma el escritor como narrador, este no interviene decisivamente en la historia o en el destino de los protagonistas. Parece que Poe se ha deshecho de parte de su complejidad personal plasmándola o, más bien reflejándola, en Roderick y Madeline, sobre todo en el primero.

Literalmente se ha desdoblado y otra parte se ha quedado fuera, de observadora. La enfermedad y demencia de Roderick son las de Poe que, gracias a él o través de sus ojos, pueden salir al exterior, liberarse y dejar de ser una carga para el autor.

Lady Madeline encarnaría la debilidad de su espíritu. También sería la figura de su madre que aparece y desaparece por los corredores de la casa, de la mente de Poe, en un intento de volver a la vida sin conseguirlo. Sobre Lady Madeline o la búsqueda de la madre perdida recaerían todos los cambios de ritmo del relato.

Un Poe psicoanalista

Pero también hay un intento de escapatoria, de salvación ante la destrucción y muerte tal y como el narrador demuestra al final. Y es que esa parte lógica, razonadora y centrada que observaba desde fuera parece rehusar ese destino al que se dirige en la realidad. Esto demuestra la estrecha línea que separó la cordura de la demencia en la vida de Poe y que al final se borró con su adicción al alcohol.

También se puede hablar de que Poe fue de los primeros que intentaron hacer una investigación metodológica de la mente inconsciente. Se ha considerado esa casa de los Usher, con sus oscuras habitaciones, sus parajes intrincados o esa grieta en el centro de su fachada, un modelo prefreudiano de esa mente inconsciente.

Cuando en tiempos actuales se aplicó el método psicoanalítico a la obra de Poe, quisieron encontrar una disminución en la calidad literaria de sus relatos. Pero a la vez, los críticos que siguen estudiando su obra, también lo siguen considerando un pionero en estética, un investigador de la mente humana y un técnico literario.

En cualquier caso lo que es evidente es que sus historias permanecen en la memoria como ejemplo de la búsqueda del misterio y de la expectativa del terror que lleva a cabo el ser humano.

Parte de la bibliografía usada entonces:

  • E. Cirlot, Diccionario de símbolos, Labor, Barcelona, 1988.
  • The Norton Anthology of American Literature, Nueva York, 1989.
  • The Unknow Poe, an anthology of fugitive writings by E. A. Poe, City Lights Books, San Francisco, 1980.

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