Scott Fitzgerald: con el enemigo en casa

Fitzgerald y su esposa Zelda

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de llevar una vida metódica y apartada de los excesos para poder escribir y desarrollar una carrera literaria plena, que aunque no es así en todos los casos, sí es lo que recomiendan la gran mayoría de los escritores.

Sin embargo a veces uno tiene la tentación en su propia casa y uno de sus seres queridos es el mayor enemigo que se pueda echar a la cara en materia de método.

Hemingway contaba lo siguiente respecto a Scott Fitzgerald y el problema de éste con su esposa:

Zelda estaba celosa del trabajo de Scott, y cuando les conocimos mejor descubrimos que siempre les pasaba lo mismo. Scott decidía no ir a las fiestas que duraban toda la noche, hacer todos los días un poco de ejercicio y trabajar regularmente. Se ponía manos a la obra y en cuanto conseguía hacer algo, Zelda empezaba a decir que se aburría y que la acompañase a otra fiesta. Reñían y luego hacían las paces y él se escurría el alcohol del cuerpo dando largos paseos conmigo y decidía que esta vez se iba a poner a trabajar en serio y no le haría caso a nadie. Después volvía a las andadas”.

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – Juan Carlos Boveri Historias

Fuente – Escribir es un tic (Francesco Piccolo)

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