La capital dominicana se convirtió este fin de semana en epicentro literario con la celebración del Festival Mar de Palabras, cuyo momento más emotivo estuvo dedicado a honrar la obra y vida de Mario Vargas Llosa, recientemente fallecido y figura clave de las letras hispanoamericanas. El homenaje, efectuado en el Hotel Kimpton Las Mercedes, reunió a personalidades del mundo cultural y literario que destacaron la pasión absoluta y entrega total del Nobel peruano al arte de escribir.
Soledad Álvarez y Juan Gabriel Vásquez, reconocidos escritores latinoamericanos, se encargaron de conducir el acto central, evocando anécdotas y reflexiones en torno a la figura de Vargas Llosa. Ambos compartieron su experiencia personal y profesional con el autor de ‘La ciudad y los perros’, subrayando su memoria prodigiosa y curiosidad incansable, así como el inmenso interés que siempre mostró por la nueva literatura escrita en español.
Un homenaje marcado por la emoción y la memoria
El tributo a Vargas Llosa arrancó con la proyección de fotografías del escritor tomadas por Daniel Mordzinski, que mostraban al Nobel en distintos momentos de su carrera: junto a otros grandes nombres del Boom latinoamericano, con su familia, e incluso recogiendo su galardón en Estocolmo. Este material gráfico permitió al público acercarse a la faceta más humana y cercana del autor.
Durante el diálogo, Vásquez relató el impacto que tuvo en su vida la lectura de ‘La ciudad y los perros’, confesando cómo aquel libro fue determinante para elegir la novela como camino profesional. Álvarez, por su parte, recordó la capacidad crítica y la valentía de Vargas Llosa para abordar temas sensibles, como quedó reflejado en ‘La fiesta del Chivo’, obra fundamental inspirada en la dictadura de Rafael Trujillo y en la propia República Dominicana.
La obra de Vargas Llosa y su vínculo con el país caribeño
El homenaje ahondó muy especialmente en el estrecho vínculo entre Vargas Llosa y República Dominicana. Su novela ‘La fiesta del Chivo’ no solo generó controversia por el profundo retrato de la dictadura de Trujillo, sino que también cementó la estrecha relación del autor con el país, hasta el punto de haber obtenido la nacionalidad dominicana en 2023. Como destacaron los ponentes, “Mario nunca escribía sobre lugares en los que no hubiese estado”, y su mirada crítica dejó huella tanto en la literatura como en el imaginario local.
Álvarez puso de relieve cómo la novela histórica y la ficción de Vargas Llosa consiguen conjugar la realidad con la imaginación, lo que le permitió crear una “novela total” con estructura temporal y espacial impecable, como la que se aprecia tanto en ‘La fiesta del Chivo’ como en ‘Conversación en La Catedral’.
Disciplina, curiosidad y una entrega literaria sin límites
Uno de los puntos más repetidos durante el homenaje fue la disciplina férrea que Vargas Llosa aplicó a su oficio. Vásquez recalcó que el autor peruano vivía volcado en la escritura las 24 horas del día, eliminando de su vida cualquier distracción que pudiera interferir en la creación literaria. Para Vargas Llosa, la pasión por la literatura debía tomar forma de disciplina y trabajo constante, convicción que dejó profunda huella en generaciones de escritores y lectores.
Además, los participantes recordaron el eco que tuvo la decisión de Vargas Llosa de retirarse tras publicar su última novela, ‘Le dedico mi silencio’, así como su ensayo sobre Jean-Paul Sartre. Para muchos, este anuncio supuso el cierre simbólico de una etapa en la literatura latinoamericana.
Un festival que trasciende lo literario
El Festival Mar de Palabras no solo sirvió para homenajear a Vargas Llosa, sino que fomentó el debate y la reflexión crítica a través de múltiples coloquios, talleres y encuentros de autores. El evento contó con la participación de figuras como Junot Díaz, Claudia Neira, Juan Villoro y otras voces destacadas de Latinoamérica, España y el Caribe, consolidando a Santo Domingo como un referente cultural en la región.
Entre las actividades programadas, se abordaron temas tan diversos como la reinvención política en América Latina, la memoria colectiva, la migración literaria y los desafíos del pensamiento crítico en tiempos de crisis. Este espacio fusionó la memoria, la creatividad y el compromiso social, promoviendo un diálogo profundo entre la historia, la literatura y la sociedad.
El homenaje a Vargas Llosa en el Festival Mar de Palabras reafirmó la vigencia de su obra y su impacto en la cultura hispánica, al tiempo que reivindicó el papel de los festivales literarios como plataformas de encuentro e inspiración para futuras generaciones.