Romance de la luna, luna: arte, barrio y memoria en Sevilla

  • Exposición inspirada en Lorca por el X aniversario de la Fundación Alalá
  • Ocho salas con obras de artistas como Gonnord, Caracafé y Ortega Estepa
  • Sede: Fundación Valentín de Madariaga y Oya, con entrada gratuita
  • Fechas: del 24 de septiembre al 23 de noviembre de 2025

Exposición Romance de la luna, luna

Sevilla acoge una cita que mira a la tradición con ojos de presente: la exposición Romance de la luna, luna se despliega en la Fundación Valentín de Madariaga y Oya como un viaje por el arte contemporáneo que dialoga con el poema de Federico García Lorca, la Generación del 27 y con la identidad gitana del sur.

Nace como celebración del décimo aniversario de la Fundación Alalá, proyecto anclado en el Polígono Sur, y propone un relato coral que combina arte, comunidad y memoria. Comisariada por Paco Pérez Valencia, la muestra ofrece entrada gratuita y una experiencia que invita a mirar sin prejuicios.

Un homenaje vivo a Lorca y a la cultura gitana

Homenaje a Lorca en la exposición

El proyecto toma el pulso al imaginario lorquiano para abordarlo desde la contemporaneidad, con piezas que atraviesan la integración social, la educación artística y la dignidad de las personas retratadas. La colaboración con la Fundación Valentín de Madariaga y Oya asegura un marco expositivo de primer nivel.

Según el comisariado, cada sala funciona como un capítulo autónomo que, en conjunto, propone otra forma de mirar las Tres Mil Viviendas. La coordinación se ha realizado con la implicación de Felipe Lozano (Fundación Madariaga), reforzando el vínculo entre territorio y creación.

Ocho salas, ocho relatos

Recorrido por las salas de la muestra

El acceso abre con una sala dedicada a la luz y al pulso del barrio, donde María Ortega Estepa introduce una sensibilidad que conecta con lo cotidiano y lo íntimo, entre pintura e instalación, para activar una lectura afectiva del espacio.

La segunda estancia reúne la mirada sutil de Anuca Aísa, una poética fotográfica que se detiene en los detalles y en los silencios, haciendo visible lo que habitualmente pasa desapercibido.

En la tercera sala, el protagonismo recae en Pierre Gonnord, cuyas imágenes subrayan la dignidad de los retratados. Sus primeros planos, de una presencia magnética, deshacen estereotipos y proponen una cercanía sin concesiones.

El cuarto espacio es una sala sonora dedicada a Emilio Caracafé, referente del flamenco en el Polígono Sur, donde pequeñas piezas y fragmentos musicales trazan la raíz de un legado compartido.

Continúa con las investigaciones de Alegría y Piñero y Cristina Mejías, que trabajan la voz, el objeto y la performance como herramientas para explorar memoria, rito y materialidad desde un enfoque experimental.

La siguiente parada corresponde a Belén Rodríguez, con telas, color y textil como campo de resistencia y esperanza, entendiendo el color como piel y como gesto que abriga la experiencia colectiva.

La última sala expositiva reúne el trabajo de José Ramón Bas, una constelación de relatos visuales donde la fotografía se cruza con notas, pintura y reencuadres para cartografiar vidas y afectos del territorio.

Además, se ha dispuesto un espacio independiente con obras realizadas por niños y niñas vinculados a Alalá, una instalación que desborda y contagia energía, señalando la educación como oportunidad real.

Artistas y trayectorias

Artistas de la exposición

María Ortega Estepa (Sevilla, 1983) combina pintura, muralismo y mediación cultural. Su práctica, con fuerte componente comunitario, se ha desarrollado en hospitales, centros educativos y contextos sociales diversos.

Anuca Aísa (Madrid, 1967) transita entre fotografía y literatura, con una obra que privilegia la intimidad, el tiempo lento y la atención al detalle, siempre desde una discreta profundidad.

Pierre Gonnord (Cholet, 1963 – Madrid, 2024) fue un fotógrafo autodidacta reconocido por sus retratos de gran formato. Sus series, centradas en colectivos a menudo marginados, reivindican la dignidad del rostro.

Emilio Caracafé (Huelva, 1960) es guitarrista y alma musical de la Fundación Alalá. Su trayectoria enlaza tradición y presente, con una influencia notable en las nuevas generaciones del flamenco.

Cristina Mejías (Jerez, 1986) investiga procesos de transmisión del conocimiento, entre archivo, objeto y relato; su trabajo atraviesa prácticas performativas y dispositivos de exhibición contemporáneos.

Alegría y Piñero construyen proyectos de largo recorrido desde una mirada circular, activando múltiples perspectivas sobre un mismo eje mediante instalación, vídeo y escultura.

Belén Rodríguez (Valladolid, 1981) explora lo textil como lenguaje pictórico y escultórico. Su investigación sobre el color alcanza una síntesis formal de gran potencia material y sensorial.

José Ramón Bas (Madrid, 1964) hibrida fotografía, pintura y escritura breve para crear piezas únicas donde la imagen se convierte en relato, memoria y gesto plástico.

El comisariado recae en Paco Pérez Valencia (Sanlúcar de Barrameda, 1969), artista, museógrafo y profesor universitario, cuya visión integra emoción, discurso curatorial y montaje como parte del mismo relato.

Fechas, horarios y acceso

Datos prácticos de la muestra

La exposición estará abierta del 24 de septiembre al 23 de noviembre de 2025 en la sede de la Fundación Valentín de Madariaga y Oya (Avenida de María Luisa, s/n, Sevilla).

El horario es de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00; sábados y domingos, de 10:00 a 14:00. La inauguración está prevista para el miércoles 24 a las 18:30.

El acceso es gratuito hasta completar aforo, una invitación abierta a vecindario, amantes del arte y visitantes que deseen acercarse a un relato cultural con arraigo en la ciudad.

Voces del comisariado y ecos del barrio

Voces del comisariado

El equipo curatorial subraya que la muestra quiere mostrar las Tres Mil Viviendas lejos de tópicos, con emoción verdadera y orgullo de pertenencia. La implicación de artistas con vínculo directo con el entorno refuerza esa lectura.

Desde la Fundación Alalá, una década de trabajo con la infancia y la juventud del Polígono Sur se convierte aquí en un relato colectivo: arte que acompaña procesos, reconoce identidades y deja poso en la comunidad.

Como hoja de ruta para quien se acerque, esta exposición propone cruzar poesía y vida cotidiana, flamenco y contemporaneidad, memoria y futuro, con obras que invitan a mirar despacio y a escuchar lo que late en el barrio.

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