Resumen de Las Aventuras de Tom Sawyer

Frase de Mark Twain

Frase de Mark Twain

Las aventuras de Tom Sawyer es una reconocida obra del estadounidense Mark Twain. Fue publicada entre 1876 y 1878 por la editorial American Publishing Company. Esta pieza literaria abarca los géneros de aventura, comedia, tragedia y biografía, y se desarrolla en el periodo precedente a la Guerra de Secesión en St. Petersburg (1860).

En esta novela, el autor describe la vida de un niño revoltoso y ocurrente, pero enormemente bondadoso. La obra está ambientada en un pequeño pueblo ficticio cuyas características recuerdan a la costa del río Misisipi —lugar donde el literato pasó su niñez—. Tal ha sido el impacto de la narrativa, que ha sido traducida a decenas de idiomas, utilizada como referencia en cientos de tesis, reseñada en artículos de crítica, adecuada a cine, teatro y televisión.

Resumen de Tom Saywer

Tom, travieso y enamorado

Los días de Tom transcurrían entre travesuras, agotando la paciencia de su tía Polly. Ella le demandaba su ayuda con los quehaceres de la casa, pero el joven siempre conseguía la forma de evadir sus compromisos.

Una mañana —como castigo por faltar a clases—, Polly le ordenó pintar la cerca. El hábil chico, sin nada de ganas de hacer su deber, simuló ante los otros niños que realizar dicha actividad era divertido, y tanto dio que logró que hicieran el trabajo por él. Tras salirse con la suya al persuadir a otros para que culminaran la labor que le correspondía, Tom recibió el permiso de su tía y pudo salir a jugar.

Luego, de regreso a casa tras disfrutar en sus andanzas, el chico vio a una chica hermosa de quien se enamoró inmediatamente, y, como por arte de magia, dio por olvidada su última conquista amorosa: Amy Lawrence. Desesperado por la atención de la joven, comenzó a hacer decenas de maromas arriesgadas, sin embargo, aquello no le sirvió de nada y se fue triste por no conseguir ni una mirada.

Días después, y como era costumbre los domingos, la familia asistió a misa. Allí, el intrépido Tom consiguió intercambiar varios vales con otros jóvenes y recaudó la cantidad necesaria para ganarse una Biblia. En medio de la emoción, el chico fue sorprendido gratamente al observar a su nuevo amor: Becky. Ella era hija del juez Thatcher, quien fue el invitado especial ese día en la iglesia.

Mientras transcurría la misa, Tom estaba totalmente aburrido y por eso comenzó a jugar con un escarabajo en el piso. De pronto, el insecto le prensó la nariz a un perro y este aulló por el dolor. Todo el bullicio causó conmoción en los feligreses, lo que ocasionó la interrupción del discurso y finalmente estropeó el servicio dominical.

Al día siguiente, camino a clases, Tom se topó con su amigo Huckleberry Finn y llegó retrasado al salón. Consciente de que el castigo era sentarse con las niñas, aceptó con placer, pues pudo ubicarse al lado de Becky Thatcher. De esta manera aprovechó la oportunidad para declararle su amor y así pactaron la unión con un beso.

Él le propuso comprometerse para siempre, pero le confesó que antes estuvo prendado de Amy Lawrence. La recién novia se enojó y, llena de celos, se negó a eternizar su amor con él. Tom, triste y molesto por el rechazo de su enamorada, decidió irse el resto del día a su refugio de siempre ubicado en el bosque detrás de la casa de la viuda Douglas.

Robo, cadáveres y cementerio

Al caer la noche, Huck buscó a Tom y se fueron al cementerio, esperaban ver demonios y hacer algunos rituales con gatos muertos. Se escondieron cerca de la tumba del recién difunto Hoss Williams, y, de repente, vieron llegar a tres hombres: el Dr. Robinson, Muff Potter y el indio Joe.

Potter y Joe robaron unos cadáveres, mientras que el tercer intruso los observaba. Inesperadamente, los hombres comenzaron a discutir y a exigirle a Robinson más dinero, y este último se defendió golpeando a Potter en la cabeza. El indio aprovechó y terminó con la vida de Robinson con un cuchillo, luego manipuló la escena culpando a Muff, quien aún estaba aturdido.

Los jóvenes presenciaron en silencio el crimen y, atemorizados, huyeron velozmente para salvar sus vidas. Tras el fatídico incidente decidieron hacer un juramento indestructible: no contar a nadie lo que acababan de presenciar. Validaron el compromiso en una tabla de madera, pincharon sus dedos y firmaron con sangre.

Fuga a la Isla de Jackson y Funeral

El cadáver del doctor Robinson fue descubierto y las noticias del homicidio sacudieron al pueblo entero. Y, como era de esperarse, Muff Potter fue arrestado. A raíz de eso, Tom empezó a tener pesadillas, y, unido a la falta de interés de Becky, se agudizó su tristeza.

Arte de la serie animada de Las aventuras de Tom Sawyer

Arte de la serie animada de Las aventuras de Tom Sawyer

La situación hizo que Tom pensara en muchas cosas, una de ellas era el sufrimiento que le daba a Polly debido a su irreverente manera de actuar.  Entonces, tomó la decisión de huir de su hogar. Fue así como salió a la medianoche junto a sus amigos Huck y Joe Harper, rumbo a la Isla de Jackson en una balsa. Lamentablemente, aquello derivó en andar repleto de fechorías.

En el pueblo, tras notar la ausencia de los jóvenes, comenzaron a buscarlos por todos lados. Al darse cuenta del alboroto que generaron, nació en ellos un sentimiento de satisfacción y se creyeron falsos héroes. Una noche, Tom volvió a escondidas a la casa, y sintió remordimiento al ver el desasosiego de su familia.

Ya sin esperanzas, los familiares y demás habitantes del pueblo se reunieron en la iglesia para ofrecerles un funeral. Justo ese día, Joe, Huck y Tom regresaron al pueblo y se ocultaron en el pasadizo del templo para observar su propio velatorio. En el medio de las honras, ellos dejaron su escondite, y todos los asistentes, al verlos con vida, se alegraron.

Héroes y justicia

De regreso a la escuela, Tom se convirtió en la novedad del momento. Lleno de gloria les contó a todos sobre su gran aventura —dándole, por supuesto, un alto nivel de exageración—. También decidió ignorar a Becky y no rogarle más por su amor, aunque la jovencita pronto logró llamar su atención.

La chica Thatcher se dejó llevar por la curiosidad y la rebeldía, revolvió las cosas del maestro y rasgó una de las hojas de un muy valioso libro. Cuando el docente reclamó a la clase lo sucedido, Tom asumió la responsabilidad y recibió el castigo por ella. Gracias a este sacrificio, Becky se conmovió y dio por terminadas todas sus disputas.

Vacaciones y reflexión

Llegó el verano y Becky salió de la ciudad. Por su parte, Tom, triste por la ausencia de su amada, debió tomar dos semanas de reposo porque contrajo sarampión. Luego de ese periodo, cuando el jovencito volvió a salir notó que todos en el pueblo se habían vuelto más religiosos. La situación lo conmovió y, tras reflexionar, decidió dejar atrás los vicios y malos hábitos.

Por otro lado, el juicio de Potter estaba por comenzar, lo que ocasionó que el cargo de consciencia de Tom fuera cada día más pesado: un inocente iba a ser acusado. Fue por ello que el chico decidió romper el juramento y confesó todo lo que sabía al abogado defensor. Sawyer testificó en la corte, lo que fue suficiente para que liberaran a Muff, pero no impidió que el indio Joe se escapara.

El tesoro perdido

Al volver a la normalidad, Tom y Huck continuaron en la búsqueda de tesoros enterrados. Un día se tropezaron con el indio Joe y decidieron seguirlo, y fue así como descubrieron que tenía un botín guardado. Los días siguientes ambos soñaban con obtener aquel tesoro, pues nunca habían visto tanto dinero.

De pronto, aquello pasó a segundo plano para Tom, debido a que Becky había vuelto al pueblo. La alegría del chico era desbordante. Ese fin de semana —por insistencia de la jovencita—, la familia organizó una pequeña reunión campestre para los niños en la Cueva de McDougal. Tras compartir un rato, los chicos decidieron explorar los alrededores, para lo cual armaron grupos.

Mientras exploraban, Tom y Becky se extraviaron y quedaron atrapados en la cueva. Esa misma noche, Huck persiguió al indio Joe y frustró el plan del delincuente: quería hacerle daño a la viuda Douglas. El valiente muchacho llegó con ayuda y salvó la vida de la desamparada mujer. Luego de aquello, Huck cayó enfermo, y la viuda le agradeció cuidándolo.

Tras días encerrados, Tom y Becker trataron de buscar una salida, y estando en ello descubrieron que el indio Joe también estaba adentro de la cueva. Inmediatamente se alejaron y ocultaron de él, y pronto fueron rescatados por las autoridades, quienes sellaron la puerta del lugar. Sin embargo, cuando Tom pudo explicar que el indio estaba dentro, fue demasiado tarde, ya que este había muerto de hambre.

Después del funeral del forajido, los chicos iniciaron el rescate del tesoro escondido y tuvieron éxito: ahora eran ricos. Tom recibió el reconocimiento de la familia Thatcher, quienes le propusieron ayudarlo a ingresar a la Academia Militar. Por otro lado, la viuda Douglas adoptó a Huck, sin embargo, él no se adaptó a los cambios y reglas de la sociedad, y decidió escapar.

Tom, preocupado por su amigo de aventuras, lo convenció para regresar prometiéndole que, aunque sean ricos, formarían una exitosa banda de ladrones.

Sobre el autor

Mark Twain

Mark Twain

Samuel Langhorne Clemens —seudónimo Mark Twain— nació el 30 de noviembre de 1835 en Florida, Misuri. En su juventud, tras abandonar los estudios por la muerte de su padre, trabajó como aprendiz de tipógrafo en una editorial. Se relacionó con las escrituras y pronto estaba realizando redacciones periodísticas.

En 1907 recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Oxford (Reino Unido). Su carrera literaria se compone de: 12 novelas, 6 relatos, 5 textos de viajes, 4 ensayos y 1 libro infantil. En su país natal su legado ha trascendido en el tiempo, sus aportes han sido reconocidos y diversas escuelas y secundarias reciben su nombre.

Twain murió el 21 de abril de 1910, a la edad de 74 años, en Redding (Connecticut, Estados Unidos).


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