
Ray Bradbury nació en 1920 en la ciudad de Waukegan, llinois. Su infancia transcurrió en este pequeño pueblo donde sólo las pesadillas que le provocaban su activa fantasía eran algo de temer. Por lo demás, una familia común, el viento cálido y las máquinas insignificantes de entonces que le hacían soñar…
Durante La Depresión su familia se mudó a California. Allí, luego de terminar la secundaria el joven Bradbury comenzó a trabajar, así sin más. Entre los 18 y los 22 años vendió periódicos en las calles de Los Ángeles. Poco a poco, con el tiempo, sus historias se fueron abriendo paso en el mundo, primero en pequeñas revista literarias y luego en libros con su firma.
La década del 40 lo vio escribir, trabajar su estilo, publicar y casarse.
En 1950 apareció su libro mas célebre: Crónicas Marcianas, una historia fantástica que dice más sobre la sociedad norteamericana de la época, sobre sus miedos, sus sueños y sus defectos, que sobre el futuro en el espacio exterior.
En 1953 sale el otro libro célebre de Bradbury, Fahrenheit 451. Los aciertos de este libro en su enfoque de fenómenos como la televisión, la sociedad de consumo, el sueño americano, los totalitarismo y la democracia, lo han convertido en una obra que se mantiene tan vigente hoy como el primer día en que vio la luz.
Si bien Bradbury es (re) conocido como un escritor de ciencia ficción, su obra trasciende esos límites. Y lo hace, por ejemplo, cuando el escritor sale de la comarca de la Ciencia Ficción y pasea por otros géneros, o cuando trae desde afuera elementos que modernizan las historias sobre el futuro (la poesía es su importación más mencionada).
Ray Bradbury es autor, además, de gran cantidad de relatos y novelas, entre ellas las más destacadas son El hombre ilustrado (1951), El vino del estío (1957) y Remedio para melancólicos (1960).
Ha ganado numerosos premios, ha sido traducido a diversos idiomas, llevado al cine y llamado Maestro por varias generaciones.
Ray Bradbury tiene hoy noventa años, vive en California y yo daría mi brazo derecho por charlar un rato con él sobre la internet, por ejemplo.