Premios del VII Concurso de Relatos Cortos de ANESCO

  • Entrega en Madrid de los premios del VII Concurso de Relatos Cortos de estiba portuaria organizado por ANESCO.
  • Primer premio para "El querer, mal estibado, descompensa" de Ignacio Alcázar; segundo y tercer galardón para "La mano tendida" y "El carbón y la bruma".
  • Participación récord con 245 obras presentadas, que demuestra el creciente interés por la estiba como tema literario.
  • El certamen reivindica la labor de la estiba portuaria y su transformación a través de relatos centrados en la memoria, el esfuerzo y el compañerismo.

Premios del concurso de relatos cortos de estiba

La Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo ha celebrado en Madrid el acto de entrega de los premios del VII Concurso de Relatos Cortos de ANESCO, dedicado a la estiba portuaria. En esta séptima edición, el certamen vuelve a consolidarse como una cita literaria que utiliza la ficción para acercar al público general la realidad de un oficio tan técnico como desconocido para buena parte de la sociedad.

En esta convocatoria se ha registrado una participación histórica de 245 relatos presentados, una cifra que los organizadores consideran especialmente significativa por el nivel de calidad y por el creciente interés de autores de distintos perfiles y procedencias. Para la patronal de la estiba, este aumento sostenido en el número de obras confirma que la literatura puede ser una vía eficaz para explicar cómo ha cambiado el trabajo en los muelles y qué papel desempeñan hoy los estibadores en la cadena logística.

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Entrega de galardones y obras premiadas

Durante el acto en la capital, ANESCO dio a conocer el palmarés de esta séptima edición y otorgó el primer premio al relato “El querer, mal estibado, descompensa”, firmado por Ignacio Alcázar. El segundo galardón recayó en “La mano tendida”, de Alfredo Moreno Vozmediano, y el tercer premio fue para “El carbón y la bruma”, obra presentada por Francisco Mata Hernández, todos ellos centrados en distintas miradas sobre la estiba portuaria.

El texto ganador de Alcázar se construye como una metáfora portuaria sobre el amor y el exceso de carga emocional. Su protagonista es un estibador que repasa su vínculo con una mujer enigmática, cuya llegada y partida se viven como si fuesen bultos mal colocados en la bodega de un buque: un peso mal distribuido que termina desajustando por completo su vida. La historia, más allá del plano sentimental, utiliza el lenguaje y las imágenes del puerto para hablar de equilibrio, responsabilidad y consecuencias.

El segundo premio, “La mano tendida”, firmado por el manchego afincado en Almería Alfredo Moreno Vozmediano, escritor e ingeniero informático, tiene un enfoque distinto. El autor reconoció que el proyecto supuso “un reto”, porque partía —según confesó— de “un desconocimiento absoluto” del sector, incluso de lo que implicaba realmente la palabra estiba. Esa lejanía inicial le llevó a documentarse y a imaginar cómo es hoy el trabajo en los muelles, su dureza y su evolución, con una dosis de imaginación y cierto “romanticismo”, tal y como explicó durante la entrega.

En “La mano tendida”, el lector acompaña a un estibador a lo largo de las estaciones del año, siguiendo sus recuerdos de infancia, los lazos de compañerismo con sus colegas y una trama en la que también hay espacio para el amor. El relato combina la memoria personal con la transformación de los puertos, que pasan de escenarios marcados por el esfuerzo físico y el ruido constante a entornos dominados por nuevas tecnologías y dinámicas laborales distintas.

El tercer premio fue para “El carbón y la bruma”, de Francisco Mata Hernández, veterano conocedor del mundo portuario. Su narrador es un viejo estibador que cuenta en primera persona su vida entre el hollín, el polvo de carbón y el trabajo colectivo en los muelles. El texto recorre una biografía marcada por el sacrificio compartido y por una tragedia concreta: el hundimiento de un barco en el que pierde a dos amigos, un episodio que condiciona de forma profunda su visión del oficio y de la propia existencia.

Voces del jurado y de la organización

En la ceremonia, el secretario general de ANESCO, José Luis Romero, destacó el aumento sostenido de participación que ha experimentado el concurso desde su puesta en marcha. Afirmó que “cada año vemos cómo aumenta el interés por este certamen, y en esta edición hemos alcanzado una cifra histórica: 245 obras presentadas”, algo que la organización considera un motivo de “enorme satisfacción”. A su juicio, esa cifra refleja tanto el talento y la creatividad de quienes se animan a escribir sobre estiba como el creciente compromiso por acercar al gran público el día a día de este sector.

Romero subrayó además que el objetivo principal del certamen es divulgar y poner en valor el servicio de manipulación de mercancías en los puertos españoles. En su opinión, el incremento constante de relatos demuestra que se está cumpliendo esa meta, ya que muchos participantes se acercan por primera vez al universo de la estiba a través de la escritura y terminan con una comprensión más profunda de lo que implica esta actividad clave para el comercio exterior.

El secretario general quiso agradecer de manera expresa la implicación de los autores y del jurado, que ha tenido que elegir entre casi doscientas cincuenta obras presentadas de forma anónima. También incidió en que la iniciativa se ha consolidado dentro del calendario de actividades de la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Centros Portuarios de Empleo, y que la intención de la patronal es mantener y reforzar este tipo de propuestas culturales en próximos años.

Testimonios de los autores premiados

En su intervención, el segundo premio, Alfredo Moreno Vozmediano, compartió cómo afrontó el desafío de escribir sobre un mundo que apenas conocía. Contó que su primera imagen del oficio era la del “estibador con el gorro de lana pasando frío, descargando carbón”, una estampa casi cinematográfica que poco tiene que ver con la complejidad operativa actual de los puertos. A partir de esa percepción inicial, se propuso imaginar cómo se vive hoy la estiba, qué permanece del pasado y qué ha cambiado.

Moreno explicó que en “La mano tendida” hay una mezcla de documentación, observación y una buena dosis de imaginación y “romanticismo”. El relato intenta transmitir la dureza física del trabajo, pero también el valor de los vínculos que se crean entre compañeros y la huella emocional que dejan los años de servicio en los muelles. A través de las estaciones, el protagonista mira atrás y adelante, entre la nostalgia por lo que se pierde y la curiosidad por la modernización del sector.

Por su parte, el autor del tercer relato premiado, Francisco Mata Hernández, agradeció la distinción y afirmó que para él era “un gran honor poder estar aquí con vosotros”. Recordó que conoce el mundo de la estiba desde la infancia —“lo he vivido en Gijón”, señaló—, y que su texto busca condensar esa memoria de puerto industrial en transformación, donde el olor a hierro, a sudor y a sal marcaba el ritmo de la jornada.

En su discurso, Mata remarcó que en “El carbón y la bruma” ha tratado de reflejar la evolución del oficio de estibador: desde unos muelles dominados por el ruido, el polvo y el bullicio, en los que el compañerismo era casi una tabla de salvación, hasta un paisaje actual en el que el silencio, la maquinaria pesada y la limpieza son mucho más visibles. Esa transición, reconoció, deja sensaciones agridulces para quienes vivieron la etapa anterior, aunque también abre la puerta a mejores condiciones de trabajo y a una mayor seguridad.

Un certamen para acercar la estiba a la ciudadanía

Más allá de los resultados de esta edición, ANESCO insiste en que el concurso literario tiene una vocación clara: acercar la estiba portuaria a la ciudadanía a través de historias personales, emociones y metáforas. La apuesta pasa por contar el oficio no solo desde los datos o las cifras, sino desde las vivencias de quienes mueven cada día miles de toneladas de mercancías en los puertos españoles.

Los organizadores remarcan que este tipo de iniciativas ayuda a desmontar tópicos sobre la profesión. Hasta hace poco, la imagen del estibador se asociaba casi en exclusiva a trabajos extremadamente duros y a paisajes de carbón y grúas oxidadas. Los relatos presentados al certamen muestran una visión más amplia: profesionales formados, procesos altamente coordinados y una actividad sometida a fuertes exigencias de seguridad, eficiencia y sostenibilidad.

Para esta séptima edición, los premios se han dotado con 1.000, 500 y 300 euros para el primer, segundo y tercer clasificado, respectivamente. El jurado ha valorado la calidad literaria, la originalidad y la capacidad de cada texto para integrar el universo de la estiba en una trama creíble e interesante para todo tipo de lectores. Todas las obras llegaron bajo seudónimo, de manera que la elección se realizó sin conocer la identidad de los autores hasta el fallo definitivo.

La Asociación recuerda que los ganadores de las siete ediciones celebradas hasta la fecha pueden consultarse en su página web, donde también se difunden las bases completas de cada convocatoria. Con ello, se busca mantener un archivo accesible para quienes quieran seguir la evolución del certamen y ver cómo han ido cambiando las miradas literarias sobre la estiba portuaria desde la primera edición hasta hoy.

Con esta nueva entrega de premios, el VII Concurso de Relatos Cortos de ANESCO refuerza su papel como punto de encuentro entre el mundo de la estiba y el de la creación literaria, reuniendo testimonios reales, memoria histórica y ficción en torno a un sector clave para la economía que, gracias a iniciativas como esta, empieza a ser también protagonista en el ámbito cultural.