El gestor aeroportuario Aena ha dado un paso inesperado en el ámbito cultural con la puesta en marcha del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un nuevo galardón que nace con la vocación de convertirse en una referencia para la literatura en español a ambos lados del Atlántico. La compañía, participada mayoritariamente por el Estado, irrumpe así en el mundo editorial con una iniciativa de fuerte componente simbólico y económico.
Este nuevo premio literario estará dotado con un millón de euros para la obra ganadora y 30.000 euros para cada uno de los cuatro finalistas, una apuesta que coloca a Aena en la primera línea del mecenazgo cultural en España. Más allá de las cifras, la empresa insiste en que el proyecto quiere reforzar la lectura, apoyar a autores y editoriales y contribuir a que la narrativa en español gane presencia internacional.
Un premio que iguala al Planeta y aspira a un impacto global

El anuncio del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana se ha realizado en un acto celebrado en las Escuelas Pías de Madrid, con la presencia del presidente y consejero delegado de la compañía, Maurici Lucena, y de la escritora y periodista Rosa Montero, que ejercerá de presidenta del jurado. Durante la presentación se remarcó que el premio nace sin condicionantes editoriales y con la intención de garantizar un proceso de selección independiente.
Con su millón de euros para el primer premio, la nueva convocatoria iguala la dotación económica del Premio Planeta, hasta ahora el galardón mejor remunerado de las letras en español. Por detrás se sitúan otros reconocimientos de gran prestigio pero cuantía notablemente menor, como el Premio Alfaguara, dotado con alrededor de 165.000-175.000 dólares, o el Premio Fernando Lara, con 120.000 euros, cifras que también se aproximan a la del Premio Miguel de Cervantes, considerado el más importante en el ámbito hispánico desde el punto de vista simbólico.
Lucena ha explicado que la ambición de Aena es que este galardón alcance una proyección semejante a la de los grandes premios internacionales de otras lenguas, como el Goncourt en Francia o el Booker en el Reino Unido. Según ha señalado, en un espacio lingüístico con más de 630 millones de hispanohablantes no existe todavía un premio literario en español con un peso comparable al de esos referentes en sus respectivos sistemas literarios.
El presidente de Aena ha insistido en que “no existe ningún interés editorial que pueda interferir en la imparcialidad del premio”. La estructura del proyecto se ha diseñado, según la compañía, para evitar conflictos de intereses y garantizar que las decisiones se tomen con criterios puramente literarios, sin injerencias comerciales.
Hasta ahora, el panorama español estaba dominado por un reducido grupo de grandes galardones privados o institucionales. Con la entrada de Aena, una empresa semipública ligada al Ministerio de Transportes, se introduce un nuevo actor que pretende reforzar el mecenazgo cultural desde una compañía de infraestructuras, algo poco habitual pero que conecta con la idea de los aeropuertos como puntos de difusión cultural.
Obras ya publicadas y foco en la narrativa en español

Una de las principales señas de identidad de este galardón es que se dirige a obras de narrativa ya publicadas. A diferencia de otros premios muy conocidos del mercado editorial español, el Premio Aena no se plantea como una herramienta para lanzar un libro inédito, sino como un reconocimiento a títulos que ya han llegado a los lectores.
Podrán optar al premio libros de narrativa escritos originalmente en lengua española, así como obras en lenguas cooficiales de España —como el catalán, el gallego o el euskera— siempre que cuenten con traducción al castellano en el año de la convocatoria. En todos los casos, se valorarán la calidad literaria, la originalidad y la aportación cultural de cada obra, sin distinción entre títulos publicados por grandes grupos o por editoriales pequeñas.
Las bases establecen que entrarán en consideración las obras publicadas a lo largo de 2025. Un equipo de profesionales del periodismo cultural y literario de España e Hispanoamérica actuará como primer filtro: será el encargado de revisar la producción editorial del año y de proponer una lista de cinco libros finalistas que se enviará al jurado.
Este mecanismo convierte al premio en una especie de radiografía anual de la narrativa en español, al obligar a ese grupo de especialistas a seguir muy de cerca lo que se publica tanto en España como en América Latina. Además, no se tendrán en cuenta las ventas previas de las obras: la dotación económica y la selección no estarán vinculadas al rendimiento comercial anterior de los títulos.
De este modo, Aena busca que el galardón reconozca tanto a autores consolidados como a voces emergentes que puedan haber pasado más desapercibidas en el mercado, pero que destaquen por su valor literario. La empresa subraya que todos los libros y escritores concurrirán “en igualdad de condiciones”.
Calendario, sede y presupuesto del premio
El diseño del premio incluye un calendario ya marcado en el mapa cultural. La compañía ha adelantado que el ganador de la primera edición se dará a conocer en una gala en Barcelona, en una fecha fijada para el 8 de abril. La elección de la capital catalana refuerza la voluntad de Aena de proyectar el galardón desde una ciudad estrechamente vinculada al mundo editorial en español.
Antes de esa gala, la organización hará público el nombre de las cinco obras finalistas en una fecha previa: el 17 de marzo. Esa preselección permitirá que los títulos candidatos ganen visibilidad durante varias semanas, algo que puede ser especialmente relevante para editoriales medianas o pequeñas, que a menudo tienen menos capacidad de promoción.
El presupuesto global del proyecto supera los 2,5 millones de euros, según ha explicado Lucena. Dentro de esa cantidad se incluye una partida de alrededor de 1,4 millones de euros destinada a la compra de ejemplares de las cinco obras finalistas. La compañía tiene previsto adquirir más de 5.000 libros de cada título para distribuirlos por diferentes canales.
Esos ejemplares se donarán a ayuntamientos en los que Aena está presente, así como a espacios educativos y culturales y a los propios trabajadores de la empresa. La intención es que los aeropuertos gestionados por Aena se conviertan en “puntos de cultura”, reforzando la presencia de los libros en lugares de tránsito masivo de personas.
Para la compañía, que se define como un actor clave en la conectividad de España y Europa con el resto del mundo, este proyecto de mecenazgo encaja con su objetivo de “sostenibilidad social”. No se trata solo de otorgar un premio, sino de poner en circulación miles de ejemplares y de dar a conocer a sus autores en un contexto más amplio.
Un jurado literario de perfil internacional
El jurado del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana estará presidido por Rosa Montero, una de las voces más reconocidas de la narrativa y el periodismo en España. Junto a ella participarán escritores de ambos lados del Atlántico: Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Elmer Mendoza y Leila Guerriero.
La composición de este jurado pretende reflejar la diversidad del espacio hispanohablante, con autores de distintos países y trayectorias muy diferentes, desde la poesía y el ensayo hasta la novela y la crónica periodística. La presencia de figuras de reconocido prestigio busca reforzar la legitimidad del fallo y atraer miradas desde el resto de Europa y América.
Además del jurado literario, el proyecto cuenta con el apoyo de dos entidades de peso en el ámbito de la cultura en español: la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa. Ambas colaboran en la arquitectura operativa del premio, que incluye también un equipo de scouts y directores técnicos encargados de seguir la producción editorial.
Según ha detallado Aena, todos estos perfiles han sido seleccionados “de forma minuciosa” con el objetivo de garantizar un proceso independiente. La empresa recalca que ninguno de ellos responde a intereses editoriales concretos y que sus decisiones no estarán condicionadas por contratos de publicación, estrategias de mercado o presiones comerciales.
Montero, que se ha mostrado especialmente implicada en la presentación, ha subrayado que para los escritores no solo es importante la dotación económica, sino también que las obras se lean, circulen y se distribuyan. A su juicio, el compromiso de Aena de comprar y repartir los libros finalistas convierte este galardón en algo “diferente” dentro del panorama actual, con un impacto real en el tejido editorial.
Lectura, mecenazgo y el reto de la narrativa en español
Más allá de las cifras, el discurso de Aena sitúa este premio en el marco de una reflexión sobre el papel de la lectura en las sociedades democráticas. Lucena ha defendido que, para que una comunidad sea libre, plural y con espíritu crítico, resulta necesario “fomentar la lectura y enriquecer el patrimonio literario, respaldando el talento creativo”.
El presidente de la compañía ha recordado los datos del Informe PISA 2022, que alertan de un descenso del rendimiento en lectura entre los estudiantes de 15 años en España y de un aumento de la brecha entre quienes obtienen mejores resultados y quienes se quedan atrás. En ese contexto, ha presentado el premio como una pieza más en la tarea de reforzar los hábitos lectores.
Lucena ha señalado también que en la escena cultural española se echa en falta un mecenazgo más sólido y continuado, y que este tipo de iniciativas pueden contribuir a reforzarlo. Según sus palabras, el proyecto pretende “devolver a la sociedad parte de lo que ha aportado a la empresa” y consolidar una línea de apoyo a la cultura que Aena ya venía desarrollando en otros ámbitos.
En lo que respecta a Hispanoamérica, la organización insiste en que la vocación del premio es claramente transatlántica. La intención es que el reconocimiento no se limite a autores españoles, sino que abarque el conjunto de la narrativa en español producida en América Latina, con el objetivo de que el galardón “irradie hacia las Américas” y contribuya a estrechar la circulación de libros entre los dos lados del océano.
Aena asegura que no pretende competir ni desmerecer otros premios literarios, sino sumar un nuevo espacio de reconocimiento que ponga en valor la narrativa hispanoamericana y anime a que se publiquen más y mejores libros tanto en España como en Latinoamérica. La comparación con el Goncourt, el Booker o los National Book Awards funciona más como un horizonte de aspiración que como una declaración de batalla en el terreno de los galardones.
Con la creación del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, el mapa de los grandes reconocimientos literarios en español incorpora un actor inédito, respaldado por una empresa de infraestructuras con presencia en buena parte de Europa y América. La combinación de alta dotación económica, foco en obras ya publicadas, jurado internacional y compromiso de compra y distribución de ejemplares sitúa a este galardón como una de las apuestas más ambiciosas de los últimos años para impulsar la narrativa en español y reforzar el vínculo entre literatura, lectores y espacio público.