Hace ya varios años desde que la serie Game of Thrones se despidió de la pequeña pantalla, pero sus historias y personajes siguen siendo motivo constante de conversación entre fans y actores. Uno de los intérpretes que mayor impacto causó con su breve pero intenso papel fue Pedro Pascal, quien dio vida a Oberyn Martell, el carismático Príncipe de Dorne. Mientras que el destino trágico de su personaje es recordado como uno de los momentos más violentos e impactantes de la serie, el propio Pascal ha vuelto a hablar recientemente sobre un recuerdo muy diferente que guarda de su etapa en Poniente.
Durante una entrevista a raíz del éxito de sus actuales proyectos, Pedro Pascal se animó a contar una de sus jornadas favoritas en el rodaje de la aclamada producción de HBO. Más allá de la tensión y la acción que los espectadores veían en pantalla, el actor describe un día especialmente singular en el set, marcado por lo inesperado y lo cómico. Según relata, todo ocurrió durante el rodaje de una escena cargada de desenfado y cierto desconcierto, que incluyó un ambiente de gran libertad para el reparto y una participación muy peculiar del actor Charles Dance.
Una jornada diferente: juegos, risas y espontaneidad en el set
Pascal explicó que aquel día se vivió un ambiente de energía poco habitual, casi caótico, durante la filmación de una escena multitudinaria donde el humor y la naturalidad se impusieron sobre el dramatismo acostumbrado. Por si fuera poco, el actor aprovechó esa jornada para distraerse jugando a Words With Friends en secreto con David Benioff, uno de los creadores de la serie, demostrando que incluso en medio de una superproducción hay espacio para pequeños momentos de distensión y complicidad entre bastidores.
El actor también recordó cómo la presencia de Charles Dance, quien interpretaba a Tywin Lannister, aportó un toque único al rodaje. En medio de la escena, una serie de despistes y carcajadas pusieron de manifiesto la buena sintonía entre los miembros del reparto y el equipo técnico, desmitificando así la imagen solemne que a veces se asocia a las grandes producciones televisivas.
El valor de los recuerdos fuera de cámara
Más allá de los momentos épicos y las escenas memorables que el público no olvida, Pascal subraya la importancia de la experiencia humana detrás de las cámaras. Compartir tiempo, bromas y cierta espontaneidad con el equipo de producción le permitió disfrutar de una cara mucho más relajada y lúdica del trabajo en televisión, alejada de la presión por el resultado final y centrada en la creación colectiva. Si quieres conocer otras series míticas de ciencia ficción que también han marcado historia, te recomendamos echar un vistazo.
Hoy, tras haber dado el salto a otras exitosas ficciones como The Mandalorian y The Last of Us, el actor valora esas pequeñas anécdotas como una de las partes más gratificantes de su trayectoria. La convivencia en el set y la posibilidad de relacionarse de forma natural con compañeros y directores le dejaron un poso imborrable, que sigue recordando con una sonrisa.
Sus anécdotas en Game of Thrones revelan el lado más humano y cotidiano de una serie que marcó época, pero que, según el propio actor, también estuvo llena de momentos inesperados y buen humor que no siempre llegan a los ojos del gran público.