Nueva producción de Carmen de Bizet en el Teatro Real

  • El Teatro Real programa 16 funciones de Carmen en coproducción con Londres y Milán
  • Eun Sun Kim dirige en el foso una lectura centrada en la libertad y el conflicto humano
  • Damiano Michieletto traslada la acción a un pueblo mediterráneo en los años 70 con enfoque naturalista
  • Tres repartos internacionales encarnan a Carmen, Don José, Escamillo y Micaëla, con amplia agenda de actividades paralelas

Carmen de Bizet en el Teatro Real

El Teatro Real de Madrid coloca de nuevo a Carmen en el centro de su temporada lírica con una producción que combina mirada histórica y lectura contemporánea. La ópera de Georges Bizet regresa al coliseo madrileño con una propuesta que pone el foco en la libertad individual, el peso de la tradición y la violencia contra las mujeres, sin perder de vista el enorme magnetismo musical de la partitura.

Entre el 10 de diciembre y el 4 de enero, el público podrá asistir a 16 funciones de esta coproducción con la Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro alla Scala de Milán. La puesta en escena de Damiano Michieletto y la dirección musical de Eun Sun Kim se suman así a la larga historia de la obra en el Real, justo cuando se conmemoran alrededor de 150 años del escandaloso estreno parisino de la ópera.

Fechas, coproducción y equipo artístico

El Real ha fijado una extensa serie de representaciones que refuerza la importancia del título en su programación: dieciséis funciones entre el 10 de diciembre y el 4 de enero, con fechas que abarcan prácticamente todo el periodo navideño. Se trata de una coproducción internacional realizada junto a la Royal Ballet and Opera de Londres, donde la propuesta se estrenó con éxito reciente y fue repuesta pocos meses después, y la Scala de Milán, que la recibirá el próximo verano.

En el foso estará la directora coreana Eun Sun Kim, actual responsable musical de la Ópera de San Francisco y muy vinculada al coliseo madrileño. Su carrera internacional comenzó precisamente en el Real, tras obtener en 2008 el primer premio del Concurso Jesús López Cobos y trabajar como asistente del maestro durante dos años. Kim dirigirá al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y a los Pequeños Cantores de la ORCAM en casi todas las funciones, mientras que los días 3 y 4 de enero la batuta pasará a manos de Iñaki Encina.

La maestra subraya que ve en Carmen una “fuerza de la naturaleza, pero también vulnerable”, y afronta esta producción como una reflexión sobre la libertad y la condición humana. Es la primera vez que dirige la ópera completa con una orquesta española, algo que, según ha señalado, le permitirá explorar nuevos matices de color en una partitura que considera una auténtica obra maestra.

La escenografía y el vestuario corren a cargo del equipo habitual de Michieletto: Paolo Fantin firma un gran decorado giratorio que articula los distintos espacios de la trama, mientras que Carla Teti sitúa visualmente la acción en los años setenta mediante un vestuario que remite a esa década sin caer en el mero guiño nostálgico.

Escena de Carmen en el Teatro Real

Una mirada escénica naturalista y lorquiana

El director de escena Damiano Michieletto propone una lectura naturalista y psicológica de la ópera, alejándose de una visión folclórica para centrarse en el conflicto humano. La acción se traslada a un pequeño pueblo mediterráneo en los años setenta del siglo XX, un entorno polvoriento y opresivo que, según el propio director, podría recordar tanto a la Andalucía más árida como a determinados paisajes cinematográficos italianos.

Sobre el escenario, el decorado giratorio de Paolo Fantin muestra sucesivamente espacios cerrados y asfixiantes —una comisaría, un almacén, un club nocturno— que contrastan con una geografía exterior amplia pero igualmente desolada. Ese círculo visualmente hermético subraya la idea de un mundo del que es prácticamente imposible escapar, algo que conecta con la sensación de fatalidad que recorre toda la obra de Bizet.

Michieletto ha explicado que su objetivo principal es acercar la historia al público actual abordando de frente el tema de la violencia contra las mujeres. A su juicio, el asesinato de Carmen no puede reducirse al tópico del “hombre celoso”, sino que remite a estructuras de poder, tradiciones opresivas y debilidad emocional. En este enfoque, Don José aparece como un personaje incapaz de liberarse del control materno y de aceptar la autonomía de la protagonista.

Una de las novedades más llamativas del montaje es la relevancia de la madre de Don José, convertida en presencia constante y casi fantasmal. Inspirado en La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, Michieletto la concibe como una figura que representa la religión, la tradición y el control, una especie de “araña” que mantiene a su hijo atrapado en una red de expectativas y normas. De este modo, la historia ya no se reduce al choque entre dos amantes, sino al peso de una tradición que termina desembocando en tragedia.

En este contexto, Carmen encarna la libertad y la anarquía vital: se mueve entre contrabandistas, gendarmes, pueblerinos y toreros, y desafía sin complejos las reglas de un entorno que no tolera a una mujer que decide sobre su propio destino. El montaje acentúa así el carácter incómodo y radicalmente libre del personaje, algo que ya estaba presente en la novela de Prosper Mérimée y en la partitura de Bizet.

Tres repartos internacionales y protagonismo femenino

Para dar vida a este universo, el Teatro Real ha configurado tres repartos que se irán alternando a lo largo de las 16 funciones. El papel de Carmen estará interpretado por Aigul Akhmetshina, J’Nai Bridges y Ketevan Kemoklidze, tres mezzosopranos que han destacado la complejidad emocional del personaje y su dimensión de figura libre en un entorno hostil.

El personaje de Don José correrá a cargo de los tenores Charles Castronovo y Michael Fabiano, que ofrecen lecturas matizadas del rol. Mientras uno subraya su fragilidad casi infantil, el otro insiste en que se trata de un hombre adulto responsable de sus actos, lo que abre un interesante debate sobre su grado de culpabilidad y su dependencia emocional.

En el rol de Escamillo, el carismático torero que simboliza el éxito público y la seducción, se alternarán Lucas Meachem, Luca Micheletti y Dmitry Cheblykov. El papel de Micaëla, figura asociada a la inocencia y al mundo de origen de Don José, estará a cargo de Adriana González y Miren Urbieta-Vega, aportando también presencia hispana a un elenco mayoritariamente internacional.

La combinación de estos cantantes con el Coro del Teatro Real y los Pequeños Cantores de la ORCAM permite abordar con solvencia las escenas de conjunto, esenciales en una ópera cuya dramaturgia se apoya en grandes cuadros corales y una notable sensación de vida colectiva en escena.

Una ópera entre el escándalo y el mito

Estrenada en 1875 en la Opéra-Comique de París, Carmen nació rodeada de controversia. La sociedad francesa de la época, marcada por la posguerra franco-prusiana y la caída del Segundo Imperio, buscaba historias edificantes y modelos morales consolidados. En ese contexto, la irrupción de una heroína amoral, transgresora y ajena a las convenciones sociales resultó poco menos que escandalosa.

Pese al apoyo entusiasta de figuras como Brahms, Chaikovski, Saint-Saëns y, de forma muy especial, Nietzsche, que vio en Carmen una alternativa al wagnerismo dominante, el estreno fue un fracaso sonado. Bizet falleció apenas tres meses después, víctima de un ictus y de una profunda desilusión, sin llegar a ver cómo su ópera se convertía, poco tiempo más tarde, en una de las piezas más representadas del repertorio mundial.

Musicalmente, la obra se sitúa en una encrucijada de géneros: por un lado mantiene elementos de la opéra-comique, con alternancia entre números musicales y diálogos; por otro, se acerca a la monumentalidad de la grand opéra y asimila algunos ecos del universo wagneriano. La escritura orquestal destaca por su riqueza de colores, el uso de motivos recurrentes y una variedad rítmica que sostiene la tensión dramática de principio a fin.

Junto a los libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy, Bizet adaptó la novela de Mérimée manteniendo su atmósfera exótica pero suavizando algunos aspectos más crudos. Se añadieron personajes para reforzar la consistencia dramática y se articuló una estructura en la que cada acto intensifica el conflicto entre Carmen y Don José, hasta desembocar en un final trágico e inevitable.

Hoy, muchas intérpretes leen el personaje desde una perspectiva de género. La mezzosoprano Aigul Akhmetshina ha llegado a afirmar que Bizet fue “el primer feminista” al colocar en el centro a una mujer que se comporta con la misma libertad que los hombres, algo que escandalizó al público decimonónico. Esa tensión entre moral tradicional y deseo de autonomía sigue siendo uno de los motores de la vigencia de la obra.

Carmen en la historia del Teatro Real

La relación de Carmen con el Teatro Real se remonta al siglo XIX y no ha estado exenta de polémica. En la década de 1880, su llegada a Madrid provocó un enfrentamiento entre el Real y el Teatro de la Zarzuela por los derechos de representación, con órdenes gubernativas, recursos y retrasos en los estrenos, hasta el punto de que la empresa del Real optó por programar inicialmente otra ópera de Bizet, Los pescadores de perlas, antes de ofrecer una gala benéfica con Carmen.

Desde la reapertura moderna del coliseo, el título ha reaparecido en varios momentos clave. En 1999 se presentó una nueva producción con dirección musical de Luis Antonio García Navarro y escénica de Emilio Sagi, que fue repuesta en 2002 bajo la batuta de Alain Lombard. Ya en 2017, el Real acogió el montaje de Calixto Bieito, conocido por situar la acción en la Ceuta de los años setenta, rodeada de legionarios, contrabandistas, coches antiguos y el icónico toro de Osborne como elemento escenográfico.

La temporada pasada, el teatro ofreció una versión de concierto con la partitura original de 1874, dirigida por René Jacobs. La actual producción escenificada de Michieletto y Eun Sun Kim se inscribe en esta línea de revisitar periódicamente el título, explorando nuevas lecturas sin renunciar a la potencia musical de la partitura.

La elección de una directora musical que ya hizo historia en el Real —Kim fue la primera mujer en dirigir una ópera en el teatro, con El viaje a Reims en 2010— añade una capa simbólica a esta nueva etapa de Carmen en Madrid, ahora claramente enmarcada en debates contemporáneos sobre libertad, poder y género.

Actividades paralelas y dimensión cultural

El regreso de Carmen al Real viene acompañado de una amplia agenda de actividades, organizada en colaboración con distintas instituciones culturales de Madrid. Habrá visitas guiadas en el Museo Cerralbo dedicadas tanto a las alegorías artísticas como a las historias de amores trágicos, conectando las colecciones del museo con los temas de la ópera.

También se han programado encuentros con artistas en la Sala Gayarre del teatro, bajo el formato Enfoques, donde la propia Eun Sun Kim, miembros del equipo creativo y responsables artísticos del Real comentarán el proceso de trabajo, las decisiones escénicas y la interpretación musical de la obra.

En la Biblioteca Regional de Madrid se ofrecerá una conferencia sobre Carmen como mito musical y cultural, analizando cómo la imagen de España y su música sedujeron a la Europa romántica y cómo Bizet incorporó ese imaginario a su ópera. La charla abordará también la temprana recepción del título en nuestro país y la evolución del personaje en el imaginario europeo.

El programa se completa con un taller musical infantil y familiar en el Real Teatro de Retiro, bajo el nombre ¿Te suena Carmen?, donde se utilizarán cuentos, canciones y pequeños conciertos para acercar la ópera a los más pequeños. Además, en colaboración con ACNUR, se difundirá un vídeo testimonial en redes sociales que establece un paralelismo entre la figura de Carmen y la experiencia de una mujer refugiada, subrayando cómo ciertos espacios culturales siguen funcionando como refugio simbólico.

Con estas iniciativas, el Teatro Real refuerza la dimensión divulgativa y social de la producción, extendiendo su impacto más allá de la sala principal y conectando la obra de Bizet con debates actuales sobre identidad, libertad y derechos.

La nueva Carmen del Teatro Real reúne así una coproducción de alto nivel internacional, una batuta muy ligada a la historia reciente del coliseo, un enfoque escénico que indaga en la tradición y la violencia de género, y una agenda paralela especialmente cuidada; todo ello convierte estas 16 funciones en una oportunidad para revisitar una ópera canónica desde claves muy presentes en la Europa de hoy.

© Javier del Real | Teatro Real

Recital Crescendo Teatro Real
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