La localidad castellonense de Onda ha dado un paso más en su apuesta por la cultura al celebrar la gala de la segunda edición del Premio Literario Ciutat d’Onda, un certamen que se ha propuesto convertir a la ciudad en referencia para los amantes de la narrativa en España. En esta ocasión, el jurado ha reconocido el trabajo de Noemí Santiño Sanz, autora de la novela Donde el corazón se esconde, que se ha impuesto entre decenas de originales llegados de distintos rincones del país.
El galardón, dotado con 20.000 euros y con la condición de que Onda tenga un papel central en la historia, se consolida como una cita literaria de ámbito estatal pese a su corta trayectoria. La obra ganadora, que mezcla emociones, memoria y mirada contemporánea sobre la ciudad, ha llamado la atención por un dispositivo narrativo muy particular: el Castillo de las 300 torres se convierte en un narrador más, testigo privilegiado de lo que ocurre entre sus muros y a su alrededor.
Una novela donde el castillo toma la palabra

En Donde el corazón se esconde, Noemí Santiño rompe con el esquema clásico de la narración al otorgar voz al propio castillo de Onda, conocido popularmente como el Castillo de las 300 torres. Este enclave histórico no solo sirve de escenario, sino que se erige en testigo y narrador de una trama en la que se cruzan sentimientos, conflictos cotidianos y un fuerte vínculo con la tierra.
La novela combina novelas románticas, costumbrismo actual e identidad local, construyendo un retrato sensible de la ciudad y de quienes la habitan. A través de sus páginas desfilan elementos tan cotidianos como las industrias emblemáticas de Onda, su gastronomía, sus fiestas y tradiciones, junto a sus espacios patrimoniales más reconocibles, integrados en una historia que busca conectar con el lector de hoy.
Uno de los rasgos más destacados del libro es la manera en que Onda pasa de ser simple escenario a convertirse en un personaje con entidad propia. El castillo observa, recuerda y juzga, y desde su mirada se reconstruyen relaciones personales, tensiones generacionales y pequeños gestos que definen la vida en la ciudad.
Según ha avanzado la organización, la obra será editada y llegará a librerías a lo largo de 2026, con una primera presentación oficial en Onda. Con ello se pretende que la ciudad no solo sea el origen del premio, sino también el primer espacio de encuentro entre la autora y el público lector.
Este planteamiento refuerza la intención de que el certamen se convierta en un motor de historias que, más allá del premio económico, den visibilidad a Onda en el circuito literario nacional y mantengan vivo el interés por la ciudad como territorio narrativo.
Un premio con vocación estatal y foco en Onda
El Premio Literario Ciutat d’Onda se caracteriza por una seña de identidad muy clara: las novelas presentadas deben situar a la ciudad como lugar clave de la acción. Este requisito, lejos de limitar a los autores, ha funcionado como punto de partida creativo para atraer propuestas de toda España. En esta segunda edición, se han recibido 87 manuscritos procedentes de provincias como Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz, Vizcaya, Murcia o Cáceres.
La cifra de obras presentadas y la variedad de procedencias consolidan la idea de que el certamen ha logrado hacerse un hueco en el panorama literario en tiempo récord. No se trata solo de premiar una novela, sino de vincular de forma estable el nombre de Onda a la creación literaria, generando relatos que puedan circular por librerías y clubes de lectura de todo el país.
Esta vocación expansiva va en la línea de posicionar a Onda como un polo cultural dentro de la Comunitat Valenciana y del ámbito estatal, aprovechando su patrimonio y su historia como reclamo literario. La apuesta, por tanto, trasciende lo puramente simbólico: el premio se concibe como una herramienta para proyectar la ciudad y su entorno.
Desde el Ayuntamiento se entiende que la continuidad de la convocatoria, sumada a la calidad de las obras recibidas, puede contribuir a que, con el tiempo, el Ciutat d’Onda se equipare a otros premios de referencia del panorama español, siempre manteniendo su enfoque en el territorio y en la narrativa con raíz local.
En solo dos ediciones, la iniciativa ha logrado que escritores con trayectoria y nuevas voces vean en Onda un escenario fértil donde ambientar historias de distintos géneros, desde tramas intimistas hasta argumentos de mayor carga social o histórica.
El valor de la lectura y la cultura para Onda
Durante la gala, la alcaldesa Carmina Ballester subrayó el peso que el Ayuntamiento quiere otorgar a la cultura y, en particular, a la literatura, como espacio de encuentro y reflexión en un contexto marcado por la prisa y el ruido. En su intervención, defendió que los libros pueden contribuir a recuperar valores como la escucha activa, la empatía y el cuidado mutuo.
Ballester insistió en que la literatura ofrece una forma distinta de mirar la realidad, ayudando a distinguir lo urgente de lo verdaderamente importante, a ponerse en el lugar de otras personas y a ampliar la mirada más allá de prejuicios y diferencias. En su opinión, este tipo de iniciativas sirven para centrar la atención en aquello que une a la ciudadanía, en vez de en lo que la separa.
La alcaldesa también remarcó la dimensión más estratégica del premio: utilizar la ficción como vía para difundir el nombre de Onda y despertar el interés de futuros visitantes. La idea es que las novelas vinculadas al certamen puedan motivar a los lectores a acercarse a la ciudad, reconocer sus paisajes, probar su gastronomía y conocer de primera mano los lugares que aparecen en las historias.
En este sentido, el consistorio plantea el certamen como una forma de generar un relato compartido en torno a la ciudad, sumando la mirada de autores de diferentes territorios que aportan perspectivas nuevas sobre Onda y su entorno. El objetivo final es que la cultura no quede encapsulada en una gala anual, sino que tenga continuidad en la vida cotidiana del municipio.
La intervención institucional se enmarca en una línea de trabajo más amplia en la que la lectura, los clubes de libros y las actividades literarias se conciben como herramientas de cohesión social y de proyección exterior, con la intención de que la ciudadanía se reconozca en las historias que se escriben desde o sobre Onda.
Un jurado que apuesta por la originalidad y la solidez literaria
El fallo del premio ha corrido a cargo de un jurado compuesto por Juan Soto Ivars, Toni Hill, Eva Olaya, Lola P. Nieva y Josep Daràs, nombres vinculados al mundo de la narrativa y la crítica literaria. Su valoración ha puesto el acento en la originalidad del planteamiento narrativo de la obra ganadora y en su consistencia estilística.
Entre los aspectos más destacados por el jurado figura la forma en que el castillo y la propia ciudad se convierten en un personaje más, con voz y perspectiva propias. Esta elección, considerada arriesgada pero bien resuelta, aporta un matiz distintivo a la novela y refuerza el vínculo entre el premio y su base territorial.
Los miembros del jurado también han valorado la manera en que la autora integra elementos cotidianos de la vida en Onda —sus industrias, su cocina, sus tradiciones festivas y sus rincones patrimoniales— en una trama que no renuncia a la emoción ni a un cierto tono intimista. Esta combinación, señalan, permite que el lector sienta la ciudad como un espacio vivo y cercano.
La selección de la obra de Santiño entre las 87 presentadas subraya la voluntad de apostar por propuestas que arriesgan en el plano formal sin descuidar la accesibilidad para el público general. El objetivo es que las novelas premiadas puedan mantener un equilibrio entre calidad literaria y capacidad para conectar con lectores diversos.
Con esta decisión, el Ciutat d’Onda refuerza su perfil como premio atento a las nuevas voces y a las historias que exploran de manera creativa la relación entre lugar, memoria y personajes, factores que pueden resultar especialmente atractivos para el público lector tanto dentro como fuera de la Comunitat Valenciana.
Onda, escenario literario y proyecto cultural estratégico
Más allá del reconocimiento a Noemí Santiño, la gala ha servido para confirmar que Onda quiere consolidarse como ciudad inspiradora para escritores y lectores. En tan solo dos ediciones, el premio se ha configurado como un proyecto cultural estratégico para el municipio, con voluntad de continuidad y crecimiento.
El certamen ha logrado atraer a autores consagrados y a narradores emergentes, que han encontrado en Onda un marco adecuado para situar tramas de géneros muy variados. Esta diversidad se considera una fortaleza, ya que permite que el nombre de la ciudad circule asociado a distintos registros y estilos literarios.
La celebración de la gala no solo ha convocado a los finalistas y al jurado, sino también a editores, libreros, medios de comunicación y agentes culturales, principalmente del entorno valenciano pero con proyección hacia el resto de España. La presencia de estos perfiles demuestra el interés que el premio despierta en el tejido profesional del libro.
La conducción del acto ha corrido a cargo de la periodista Marta Fullera, de Onda Cero Castellón, que ha guiado una ceremonia en la que se han combinado intervenciones institucionales, palabras de los miembros del jurado y una mirada al futuro de la iniciativa. El ambiente, según los asistentes, ha sido el de una celebración cultural con vocación de continuidad.
Con este tipo de actos, el Ayuntamiento y la organización buscan que el Ciutat d’Onda no se perciba solo como un premio literario aislado, sino como el eje de un proyecto más amplio que vincula turismo, patrimonio, lectura y creación contemporánea. La ambición es que, con los años, quienes hojeen las novelas premiadas acaben asociando de manera natural el nombre de Onda con la literatura.
El triunfo de Noemí Santiño Sanz y de su novela Donde el corazón se esconde simboliza esta apuesta compartida entre instituciones, profesionales del libro y autores: una ciudad que se deja narrar, un castillo que alza la voz como personaje literario y un premio que gana peso en el mapa cultural español, con la intención de seguir sumando historias que sitúen a Onda en el centro del relato.