
El mundo de las letras europeas está de luto. Péter Nádas, uno de los narradores más ambiciosos y lúcidos del continente, falleció este miércoles 26 de agosto a los 83 años en su domicilio de Gombosszeg, una pequeña localidad al oeste de Hungría. La noticia la confirmó su familia a través de la página oficial del autor, y su agente literaria, Anett Orosz, también lo hizo público. Nádas deja un legado literario que ha marcado a varias generaciones de lectores y escritores, con obras que indagan en la memoria, la historia y la condición humana con una profundidad pocas veces vista.
Nacido en Budapest el 14 de octubre de 1942 en el seno de una familia judía, su vida estuvo atravesada por la guerra y la pérdida. Huyó con su madre de las persecuciones del régimen pronazi húngaro y se refugió en la región de Voivodina, hoy Serbia. Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a la capital húngara, pero a los 16 años quedó huérfano: su madre murió de cáncer en 1955 y su padre se suicidó en 1958. Esa orfandad temprana y el trauma bélico marcaron para siempre su visión del mundo y su escritura.
Una carrera forjada entre la fotografía y la literatura

Antes de consagrarse a la narrativa, Nádas se formó como fotógrafo y trabajó como fotoperiodista en un semanario húngaro. Abandonó los estudios de química a los 16 años para dedicarse a la fotografía y la filosofía, una combinación que luego se reflejaría en su prosa visual y detallista. Su primer relato corto, ‘La Biblia’, apareció en 1967, y en 1972 terminó una voluminosa novela de unas 1.300 páginas, ‘Fin de la novela de una familia’, que no pudo publicarse en Hungría hasta 1977 debido a la censura comunista. También escribió piezas teatrales como ‘Hacer tabla rasa’, ‘Reunión’ y ‘Entierro’, que la crítica considera un hito en la dramaturgia húngara contemporánea.
En 1977 publicó ‘El fin de una saga’, donde narró la historia de una familia judía durante la década de 1950, en plena dictadura comunista. Pero fue en 1986 cuando alcanzó la consagración internacional con ‘Libro del recuerdo’, una novela que la filósofa estadounidense Susan Sontag calificó como “la mejor novela europea después de la Segunda Guerra Mundial”. La obra, escrita a lo largo de más de una década, le valió comparaciones con Marcel Proust por su atención al detalle y su prosa fluida.
La obra monumental: ‘Historias paralelas’

Su siguiente gran proyecto fue ‘Historias paralelas’, un tríptico de más de 1.500 páginas que le llevó 18 años de trabajo y se publicó en 2005. La novela entrelaza episodios de personajes ficticios con una sexualidad explícita y está ambientada en momentos históricos clave como el Holocausto, la dictadura comunista húngara y la caída del Muro de Berlín. Muchos la elogiaron por su carácter experimental y audaz, aunque su lenguaje soez y la falta de un final convencional alejaron a otros. El propio Nádas dijo que la estructura del libro se describía mejor como “caos”, y añadió: “No puedo escribirlo mejor”.
La crítica especializada, como el experto húngaro Sandor Bazsanyi, señaló que leer sus dos obras principales exige un estilo de vida que está desapareciendo: sentarse y permanecer mucho tiempo con el libro. Nádas, que se definía como “uno de los hijos de la Ilustración”, no quería ver el mundo como caótico, pero su literatura reflejaba la complejidad de la historia europea del siglo XX.
Reconocimientos y una mirada crítica a la Hungría actual

A lo largo de su carrera, Nádas recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio de Literatura Europea del Estado Austríaco (1991), el Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia (1998) y el Premio Franz Kafka en la República Checa (2003). En 2006 ingresó en la Academia de las Artes de Berlín, y su nombre figuró en repetidas ocasiones en las quinielas al Premio Nobel de Literatura, aunque nunca lo obtuvo. También fue un reconocido ensayista; su libro ‘Un toque de luz’ (1999) combinaba fotografía y reflexión.
En 1993 sufrió un infarto que casi le cuesta la vida, y esa experiencia lo llevó a escribir ‘La propia muerte’ (2001), donde relató su muerte clínica y posterior reanimación. “Amo la vida, pero también fue bueno morir; fue un estado tan pacífico que nunca antes había experimentado”, confesó en una entrevista. Además, no dudó en criticar al ex primer ministro Viktor Orbán, a quien calificó de “autocracia” y su sistema como “una especie de mafia de Europa del Este”. Su último libro, ‘Mis amigos muertos’, se publicó en 2025.
Con su muerte, Europa pierde a una de sus voces más lúcidas y comprometidas. Péter Nádas deja un legado que invita a la reflexión sobre la memoria, el poder y la fragilidad humana, y su obra seguirá siendo referencia obligada para entender el siglo XX. Su vida, marcada por la guerra y la pérdida, se convirtió en literatura de altísimo nivel, y su nombre quedará grabado en la historia de las letras europeas junto a otros grandes como Imre Kertész, Péter Esterházy o László Krasznahorkai.