
La escritora británica Jilly Cooper, referente de la narrativa romántica y satírica sobre la alta sociedad inglesa, ha muerto a los 88 años tras una caída en su domicilio de Gloucestershire, un hecho conocido este lunes a través de un comunicado familiar.
Según explicaron sus hijos, Felix y Emily, la noticia ha causado una profunda consternación entre allegados y lectores; ambos recalcaron que su madre fue una presencia luminosa en sus vidas y que la pérdida ha sido un auténtico shock para toda la familia.
Trayectoria y obras destacadas

Nacida como Jill Sallitt en Essex en 1937, Cooper inició su carrera en el periodismo antes de dar el salto a la literatura. Su debut llegó en 1969 con How to Stay Married, un manual con humor y mirada doméstica que ya anticipaba su estilo agudo y cercano.
Con el paso de los años consolidó una voz inconfundible: ingenio, sensualidad y sátira social para radiografiar el mundo de las clases altas británicas, con escenarios que iban desde el deporte y el periodismo hasta la vida rural aristocrática. Su prosa directa, de diálogos vivos y ritmo ágil, conectó con millones de lectores.
Su gran estandarte es la serie Las crónicas de Rutshire, con títulos tan populares como Riders, Rivals y Polo. En ellas brilla Rupert Campbell-Black, un héroe tan carismático como problemático, y unos argumentos que combinan romance, ambición y un retrato afilado de la élite. Estas novelas vendieron millones de ejemplares y contaron con adaptaciones televisivas.
La vigencia de su universo quedó refrendada con la reciente adaptación de Rivals por Disney+ en 2024. La serie, de ocho episodios, se ambienta en el competitivo ecosistema de la televisión británica de los años 80, entre romance, escándalo y sátira. Cooper participó como productora ejecutiva, asegurando una versión fiel al espíritu original y, a la vez, actualizada en lo visual y narrativo, con muy buena acogida del público.
Su agente, Felicity Blunt, ha subrayado que será recordada por el fenómeno de Rutshire y por su capacidad para escribir con perspicacia sobre clase, sexo, matrimonio, rivalidad, dolor y fertilidad, razones por las que su obra sigue resonando en nuevas generaciones.
Reconocimientos, vida personal y reacciones

La aportación de Cooper a la cultura británica fue ampliamente reconocida. En 2024 fue nombrada Dama del Imperio Británico (DBE), distinción que se suma al CBE (2018) y al OBE (2004). Además, recibió doctorados honoríficos de las universidades de Gloucestershire y Anglia Ruskin, y el Lifetime Achievement de los Comedy Women in Print Awards en 2019.
En el ámbito personal, estuvo casada durante más de cinco décadas con el editor Leo Cooper, de quien enviudó en 2013. La autora residía en los Cotswolds, en una propiedad con amplios jardines donde disfrutaba de perros y otros animales, una afición que a menudo permeó sus historias.
La reina Camila lamentó su fallecimiento y destacó que muy pocos autores alcanzan el estatus de “leyenda en vida”. Tras enviar sus condolencias en nombre del rey Carlos III, añadió un guiño muy en sintonía con el universo de Cooper, deseando que su más allá esté lleno de hombres irresistibles y perros leales.
También hubo palabras desde Downing Street: un portavoz resaltó su ingenio, calidez y sabiduría, atributos que marcaron la cultura británica durante más de medio siglo y aportaron alegría a millones de lectores.
Con una obra que fusiona entretenimiento y mirada crítica, Jilly Cooper deja un legado perdurable: novelas superventas que retratan sin complejos la élite inglesa, personajes memorables, adaptaciones televisivas de éxito y reconocimientos que sustentan su peso cultural. Su voz, cercana y maliciosamente lúcida, seguirá acompañando a quienes buscan historias vivas y con mordiente.
