Miguel de Unamuno, sobrado con razón

Miguel de Unamuno y Jugo

A menudo se dice que los escritores son unos sobrados y que se tienen a sí mismos en muy alta estima. A veces el ingenio y la rapidez mental de la que hacen gala demuestra que tiene motivos para quererse y estimarse.

La siguiente anécdota viene a corroborar esto y se produjo en un momento solemne en el que cualquier otra persona habría mantenido las formas y habría mostrado (o fingido aunque sea) una elevada humildad que Miguel Unamuno no solo no tuvo… sino que aprovechó el momento para echarse flores a sí mismo… hasta en dos ocasiones.

Resulta que durante la entrega de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, impuesta a Unamuno por Alfonso XIII, el escritor dijo al monarca, en el momento de recibir la condecoración, las siguientes palabras.

-Es un honor que me agasaje con este importante premio que tanto me merezco.

El rey, sorprendido por la osadía y el descaro del literato quiso hacerle ver que su afirmación era un tanto chocante. Para ello dijo:

-Es extraño, todos los que son distinguidos con esta cruz, al contrario que usted, afirman no merecerla.

Unamuno volvió a la carga:

-Majestad, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían.

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – ABC

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