Máximo Huerta (Utiel, Valencia, 1971) vuelve a estar en el centro de la actualidad cultural española. El escritor y periodista acaba de anunciar que su última novela, ‘Mamá está dormida’, dará el salto a la gran pantalla. Una obra que nace de una experiencia muy personal: el cuidado de su madre, Clara Hernández, enferma de Alzheimer y cáncer. Desde hace unos años, Huerta dejó atrás su vida en Madrid para instalarse en Buñol, donde regenta la librería Doña Leo, un proyecto bautizado en honor a su perra.
Pero esta novela no es solo un homenaje a su madre, también es un espejo de su infancia y de la compleja relación con su padre, un camionero de carácter rígido y violento que falleció en 2017. En varias entrevistas recientes, el autor se ha sincerado sobre esos años marcados por el miedo y sobre cómo el cuidado de sus progenitores ha reconfigurado su vida y su manera de entender el amor.
Una novela que nace del cuidado diario
‘Mamá está dormida’ cuenta la historia de un hijo que se convierte en cuidador de su madre mientras ella pierde la memoria. La trama, ambientada en un viaje en autocaravana hacia las montañas navarras, explora las tensiones, las verdades incómodas y la ternura que surge cuando un hijo adulto vuelve a mirar de cerca a su madre. En una entrevista con la revista Telva, Huerta explicaba que “ser cuidador está siendo aprender que el amor también consiste en repetir cada día los mismos gestos, aunque la otra persona no recuerde quién eres”. Una reflexión que ha repetido en otros medios, como El Mundo, donde añadía que “cuidar es sostener la vida del otro mientras vas aprendiendo sobre la marcha”.
El escritor también ha hablado abiertamente de la paradoja de quién cuida al cuidador. “Yo llevo todo el verano con mi madre 24 horas: desayuno, comida y cena. No sé cómo se equilibra y me gustaría saberlo”, confesaba. Y añadía: “Nadie cuida al cuidador, ese es un equilibrio que tiene que buscar uno mismo”. En su caso, encuentra alivio en pequeños gestos: una caña con amigos, un paseo con la perra, una conversación que le desconecta por un rato.
La sombra de un padre difícil
La figura paterna ha sido un tema recurrente en las últimas apariciones públicas de Máximo Huerta. En el pódcast ‘A solas con’, presentado por Vicky Martín Berrocal, el autor recordó a su padre con una dureza inusual: “No nos queríamos, no nos encontramos jamás”. También confesó que su infancia estuvo marcada por el miedo: “No todas las infancias son felices; yo la mía la viví con miedo a que sonaran las llaves y se abriera la puerta”. Esa tensión le llevó a refugiarse en la escritura: “¿Cómo no iba a salir escritor si me tenía que inventar historias para no oír el ruido del salón?”.
Su padre, camionero de profesión, falleció en 2017 a causa de un alzhéimer que, según Huerta, “se lo comió enseguida”. A pesar de la distancia emocional, el escritor nunca dejó de cuidarle, igual que ahora hace con su madre. En una de las confesiones más estremecedoras, recordó que su madre solía decir: “Ojalá tu padre se muriera unos años antes que yo para tener yo unos años de libertad”. Una frase que, vista con perspectiva, le sigue pareciendo “terrorífica”.
Una trayectoria polifacética
Más allá de su faceta como cuidador, Máximo Huerta acumula una larga carrera en televisión y literatura. Debutó en 1997 en una cadena autonómica y dos años después saltó a Telecinco, donde presentó informativos. Su gran popularidad llegó con ‘El programa de Ana Rosa’, donde trabajó desde 2005 hasta 2015. Después vinieron proyectos como ‘Destinos de película’ en La 1 o el ‘Benidorm Fest’ en 2022. También ha participado en series como ‘Hospital Central’ o ‘Yo soy Bea’.
En el plano literario, ha publicado más de una decena de obras, entre ellas ‘La noche soñada’ (premio Primavera de Novela 2014) y ‘Adiós, pequeño’ (premio Fernando Lara), esta última de carácter autobiográfico. En junio de 2018 fue nombrado ministro de Cultura y Deporte por Pedro Sánchez, pero dimitió a los siete días tras revelarse una sanción tributaria. Fue el ministro más breve de la democracia española, un episodio que él mismo ha calificado como un “tropiezo” del que aprendió.
Tras ese revés, se alejó del foco mediático y se refugió en la literatura y en su tierra. En enero de 2023 abrió la librería Doña Leo en Buñol, un espacio independiente que se ha convertido en su “lugar de desahogo”. Allí compagina la venta de libros con la atención a su madre, a quien dedica la mayor parte de su tiempo. “Dejarse cuidar implica también mucha generosidad. Pudores, miedos, vergüenza… El que se deja cuidar se nota inválido e impotente”, explicó a El Mundo.
La soledad de no tener hermanos
Otro de los temas que ha abordado con sinceridad es la ausencia de hermanos. “Me habría encantado tenerlos. De niño, para jugar. De adolescente, para salir de fiesta y saber más. Y, de mayor, para discutir y repartirnos los trabajos”, confesó. Esta circunstancia ha hecho que su vínculo con sus padres sea de “absoluta intensidad”, algo que se refleja en su obra. A sus 55 años, asegura que ya no piensa en el futuro: “Las alegrías son tan pequeñitas que no pienso en qué será de mí”. Eso sí, le gustaría “envejecer con una pareja estupenda y cuidarnos”, porque se considera “un romántico”.
Mientras tanto, sigue adelante con su día a día en Buñol, entre la librería, los paseos con su perra y el cuidado de su madre. La noticia de que ‘Mamá está dormida’ será llevada al cine ha sido recibida con entusiasmo por sus seguidores, que ven en esta historia un reflejo de la realidad de muchas familias españolas que afrontan el Alzheimer. El propio Huerta ha insistido en que no hay una única manera de cuidar: “El abanico es inmenso, el nivel de entrega o de capacidad varía mucho; no es nada homogéneo el cuidado ni la persona cuidada”.
Con esta novela, el autor valenciano ha conseguido transformar el dolor y la rutina del cuidado en una obra literaria que emociona y hace pensar. Y aunque su padre ya no esté, el perdón llegó “por sorpresa, sin esfuerzos”, como él mismo reconoció. Un perdón que le ha permitido cerrar heridas y mirar al futuro con más serenidad, sabiendo que el amor, en todas sus formas, también se demuestra cuidando.