Marta Platel se alza con el Premio Fernando Lara de Novela con «El baile de las criadas»

  • Marta Platel gana el Premio Fernando Lara de Novela con "El baile de las criadas", ambientada en la Barcelona de 1941.
  • El galardón, dotado con 120.000 euros, se entrega en el Real Alcázar de Sevilla y la obra será publicada por Editorial Planeta.
  • La novela rinde homenaje a las mujeres de la posguerra y a los diplomáticos que plantaron cara a la barbarie nazi.
  • La XXXI edición del premio recibe 1.003 novelas de España, Europa y América, consolidando el certamen como una cita clave en el calendario literario.

Premio Fernando Lara de Novela

El Premio Fernando Lara de Novela en su trigésimo primera edición ya tiene nombre propio: Marta Platel. La periodista y escritora barcelonesa se ha impuesto con su obra «El baile de las criadas» en una convocatoria que vuelve a situar a Sevilla y al Real Alcázar como uno de los grandes escaparates literarios en lengua española.

Con una dotación económica de 120.000 euros para la obra ganadora y el respaldo editorial de Planeta, el galardón refuerza su condición de cita de referencia tanto para autores consolidados como para nuevas voces. En esta ocasión, la novela de Platel ha destacado entre las 1.003 obras presentadas, con una fuerte presencia de manuscritos procedentes de España, Europa y del continente americano.

Una ganadora barcelonesa y una novela marcada por la posguerra

La autora, nacida en Barcelona y licenciada en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha desarrollado una amplia trayectoria en el ámbito de las revistas especializadas y de información general. Ha trabajado en cabeceras como «El Día de Catalunya», «TodoSport», «World Action Sports», «Sports Illustrated Swimsuit» (en su edición española), la revista de decoración «Interiores» y, en la actualidad, es jefa de compras en «Lecturas».

A pesar de compaginar su vida profesional con el periodismo y la gestión editorial, Platel ha ido consolidando una carrera literaria en paralelo. Su primera novela, «El último vuelo de la abeja reina», ambientada en Escocia, ya dejó entrever una voz interesada en las emociones, los vínculos afectivos y las grietas íntimas de los personajes. «El baile de las criadas» supone su segundo libro y el reconocimiento llega ahora con uno de los premios más relevantes del panorama editorial español.

En la gala de Sevilla, Marta Platel reconoció que se presentó al certamen porque confiaba plenamente en la historia que había escrito y aspiraba a que llegara a un público amplio. La autora confesó estar «en una nube» tras escuchar su nombre y bromeó con que el trofeo podría suponerle «exceso de equipaje» en su regreso a Barcelona, un comentario que refleja el tono cercano con el que vivió el anuncio del fallo.

La novela, que ha sido presentada al premio bajo el título «Melisa» y el seudónimo de Patricia Aranda, se terminó imponiendo en la deliberación final del jurado. En la votación definitiva, el manuscrito superó por cuatro votos a uno a la obra «Ongi Etorri», que quedó como finalista, confirmando la solidez de la propuesta de Platel.

«El baile de las criadas»: intriga, pasiones prohibidas e identidades ocultas

«El baile de las criadas» es una novela ambientada en la Barcelona de 1941, una ciudad todavía marcada por las heridas de la Guerra Civil y sometida al yugo franquista. En este escenario, la autora construye una trama donde se entrelazan intriga, romance, pasiones prohibidas, traiciones e identidades ocultas, con un ritmo que se describe como trepidante.

El argumento gira en torno a un grupo de criadas que abandonan sus pueblos en la España de posguerra para trabajar como servicio doméstico en casas de familias franquistas. Para muchas de estas mujeres, el empleo como internas supone la única salida posible frente al hambre, la pobreza y la falta de horizontes. Una de las protagonistas deja un pequeño municipio de la provincia de Burgos para instalarse en Barcelona, punto de partida de una historia que se va enredando a medida que se cruzan secretos, lealtades y silencios.

Platel ha insistido en varias ocasiones en que la novela pretende ser un homenaje a las mujeres de la posguerra, a quienes la miseria empujó a dejar atrás a sus hijos y sus hogares para sobrevivir. Son personajes con pocos derechos, sometidos a jornadas extenuantes y a condiciones de vida muy duras, que apenas encontraban margen para decidir sobre su propio destino.

Aunque la autora rehúye encasillar «El baile de las criadas» como una novela histórica estricta, sí reconoce que la obra cuenta con un sólido trasfondo documental y con «tintes históricos». La historia combina personajes ficticios con figuras inspiradas en personas reales de la época, tomando precauciones a la hora de modificar nombres y detalles para evitar herir sensibilidades familiares.

Desde el punto de vista temático, la novela no solo explora las relaciones de poder dentro de las casas donde trabajan las criadas, sino que también introduce elementos de melodrama, romance e intriga. La autora busca una prosa atmosférica, que combine la mirada periodística con una exploración emocional profunda, deteniéndose en matices, fracturas íntimas y contradicciones de los personajes.

Barcelona, los nazis y la posguerra: un contexto poco contado

Uno de los aspectos más llamativos del libro es su recreación de la colonia nazi asentada en Barcelona en los años cuarenta y de su relación con el régimen franquista. Para documentarse, Marta Platel recurrió tanto a hemerotecas como a trabajos de historiadores, descubriendo episodios como la celebración de aniversarios de Hitler en la ciudad, en los que se reunían cargos nazis y jerarcas del franquismo en actos oficiales llenos de pompa.

La autora ha señalado que este tipo de celebraciones y la presencia nazi en la España de posguerra son episodios que apenas se explican en los libros de texto, y que le interesaba recuperar ese telón de fondo como parte esencial de la atmósfera de la novela. Así, la Barcelona de 1941 aparece en la obra como una ciudad vencida, donde los ecos de la guerra aún resuenan mientras fuerzas extranjeras se mueven con relativa libertad.

Junto a la mirada sobre el día a día de las criadas, la novela incorpora también una dimensión internacional, en la que cobran protagonismo los diplomáticos que, en los años más sombríos de Europa, intentaron plantar cara a la barbarie nazi. Platel ha querido rendir tributo a estas figuras, enlazando la trama de ficción con reflexiones sobre la responsabilidad individual y la capacidad de resistencia incluso en contextos de opresión.

En este entramado aparecen referencias a la presencia judía y a la huida de personas perseguidas por el nazismo, lo que permite que, junto a la intriga y el romance, se cuele en la historia una lectura moral y política de la época. La autora recurre incluso a una cita del Talmud -«Quien salva una vida, salva al mundo entero»- como idea de fondo que atraviesa el relato.

Todo este trabajo de documentación, contrastado con recuerdos familiares e historias orales que la propia autora ha ido recopilando, contribuye a construir una novela que pretende resultar cercana a los lectores, pero sin renunciar a la complejidad del momento histórico que retrata.

El perfil literario de Marta Platel

Más allá de la anécdota del premio, la trayectoria de Marta Platel se caracteriza por una escritura que combina la precisión periodística con una fuerte pulsión emocional. Sus textos tienden a fijarse en los matices de las relaciones humanas, en los silencios que marcan a los personajes y en las tensiones que se dan entre memoria, identidad y necesidad de reconstruirse.

En su narrativa aparecen con frecuencia personajes que caminan en equilibrio precario entre la fragilidad y la resistencia, entre lo cotidiano y lo simbólico. Ese interés por la atmósfera y por el subtexto la lleva a sugerir más de lo que explicita, apoyándose en lo que no se dice y en las zonas grises donde se juegan muchas de las decisiones importantes de la historia.

Su relación con el mundo artístico y escénico también se percibe en la forma de encarar la escritura: la música, el cuerpo y las emociones actúan casi como un lenguaje paralelo que acompaña el desarrollo de los hechos. En «El baile de las criadas», este enfoque se traduce en escenas intensas, en las que el ambiente pesa tanto como la acción y en las que los espacios domésticos adquieren una dimensión casi teatral.

Platel ha explicado que lleva años escribiendo, pese a tener solo dos novelas publicadas, y reconoce que el reconocimiento del Premio Fernando Lara le añade una cierta presión a la hora de afrontar su próximo proyecto. No obstante, asegura que ya tiene nuevas ideas en marcha y que su objetivo es seguir desarrollando una voz propia, capaz de emocionar sin caer en el efectismo.

Con «El baile de las criadas», la autora aspira a consolidarse dentro del panorama narrativo actual en España, con una propuesta que mezcla intriga, romance y melodrama, pero que al mismo tiempo se asienta en un fondo histórico y social reconocible para los lectores europeos y, en particular, para el público español.

Un premio consolidado en el calendario literario

El Premio Fernando Lara de Novela se celebra dentro del acuerdo de colaboración entre el Grupo Planeta y la Fundación AXA para el desarrollo y fomento de la cultura en Andalucía. Desde su primera edición en 1996, el certamen se ha ido consolidando como una de las grandes citas del mundo editorial en castellano, tanto por el número de manuscritos recibidos como por el prestigio de su palmarés.

En esta XXXI edición, el premio ha alcanzado la cifra de 1.003 novelas originales e inéditas a concurso. Del total, 509 proceden de distintas comunidades autónomas españolas, mientras que el resto se reparte entre América Central, América del Norte, América del Sur, varios países europeos, y un pequeño número de textos enviados desde África, además de algunas obras sin procedencia especificada.

En el ámbito nacional, las cifras confirman una participación muy distribuida por el territorio. Destacan las 111 obras recibidas desde la Comunidad de Madrid, las 83 de Andalucía (con 18 procedentes de Sevilla), las 65 de la Comunidad Valenciana y las 64 de Cataluña. También han llegado manuscritos desde Castilla y León, Galicia, Murcia, País Vasco, Canarias, Baleares y otras comunidades, lo que refuerza el alcance estatal del certamen.

El premio mantiene una dotación de 120.000 euros para la obra ganadora, una cantidad que lo sitúa entre los galardones mejor remunerados dentro del ámbito de la narrativa en lengua española. Además, la novela premiada se publica bajo el sello de Editorial Planeta, con una fecha de lanzamiento ya fijada para el 17 de junio, lo que garantiza una difusión notable en librerías de España y otros países europeos.

A lo largo de su historia, el Fernando Lara ha reconocido a autores de gran proyección, como Manuel Loureiro, Roberto Santiago, Máximo Huerta, Alaitz Leceaga, Gonzalo Giner o Ángela Becerra. El año anterior, el galardón recayó en Sergio Vila-Sanjuán, con «Misterio en el Barrio Gótico», una novela negra ambientada también en Barcelona, lo que muestra cierta sintonía geográfica en las últimas ediciones.

Jurado, finalistas y una gala en el Real Alcázar de Sevilla

La organización del premio ha destacado, un año más, el alto nivel de las obras presentadas. De entre las 1.003 novelas, el jurado seleccionó en primer lugar un listado de diez finalistas, firmadas tanto con nombre propio como bajo seudónimo, antes de decidir la ganadora definitiva.

Entre esos títulos figuran obras como «De palo pa’rumba», de Jorge Torrente; «Secretos en llamas», de una autora que escribe como Mira; «La herencia del odio», de Sergio Moreno López; «Ongi Etorri», de Ángela Gancedo Igarza; «El peso de la belleza», presentado bajo el seudónimo de María Angiolina; «Mariasun y el fin del mundo», de Pedro Luis López Pérez; «La musa de Alejandría», de Jaime Restrepo; «Cuartas Inacabada», de Guillermina d’André; «Melisa», de Patricia Aranda (seudónimo tras el que se encontraba la propia Marta Platel), y «Muerte en el Miño», de María Ángeles Valcarce García.

En la fase final, el pulso se redujo a dos novelas principales: «Ongi Etorri» y «Melisa». Según se ha hecho público, la votación del jurado se resolvió con cuatro votos a favor de «Melisa» frente a uno para «Ongi Etorri», lo que consagró a la obra de Platel como ganadora del XXXI Premio Fernando Lara de Novela.

El jurado ha estado integrado por figuras de peso en el ámbito literario y editorial: Ana María Ruiz-Tagle, en representación de la Fundación AXA; las escritoras y académicas de la RAE Clara Sánchez y Nativel Preciado; el poeta y ensayista Pere Gimferrer, también miembro de la Real Academia Española, y el editor Emili Rosales, que ha actuado como secretario con voto.

La ceremonia de entrega se ha celebrado, como es tradición, en los Reales Alcázares de Sevilla, concretamente en el Patio de la Montería, un espacio monumental que se ha convertido en el escenario habitual del fallo del premio. La gala ha estado conducida por el periodista Jesús Vigorra y ha reunido a representantes del mundo editorial, cultural, político y económico.

Entre las personalidades asistentes se encontraban el presidente del Grupo Planeta y de la corporación Atresmedia, José Creuheras; la consejera delegada de AXA en España, Olga Sánchez; el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido; el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; y la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, además de otras autoridades locales y regionales.

Clara Sánchez fue la encargada de anunciar públicamente el nombre de la ganadora en representación del jurado, en una velada que refuerza la imagen del Fernando Lara como uno de los hitos culturales del calendario sevillano y, por extensión, del panorama literario español.

La edición de este año del Premio Fernando Lara de Novela deja la imagen de una narradora barcelonesa que, con su segunda obra, ha sabido conectar una historia íntima sobre criadas de posguerra con un contexto europeo complejo marcado por la presencia nazi y la represión franquista. El éxito de «El baile de las criadas» en un certamen con más de mil manuscritos subraya tanto el empuje creativo que se vive en España y en otros países de habla hispana como la capacidad de este galardón para dar visibilidad a voces que exploran, desde la ficción, episodios todavía poco contados de la memoria reciente europea.