Marta Huelves. Entrevista con la autora de La memoria del tejo

Fotografía: Marta Huelves, perfil de Facebook.

Marta Huelves, madrileña, es escritora y divulgadora de Historia. Había publicado ya títulos como El talimán albanés y ahora se estrena en la novela negra con La memoria del tejo. Le agradezco muchísimo su tiempo y amabilidad para esta entrevista donde nos habla de ella y de mucho más.

Marta Huelves— Entrevista

  • ACTUALIDAD LITERATURA: Tu nueva novela lleva por título La memoria del tejo. ¿Qué nos cuentas en ella y de dónde surgió la idea?

MARTA HUELVES: La memoria del tejo parte de una premisa inquietante. Nadie piensa que algo malo puede suceder en un lugar idílico, en un pueblo tranquilo del oriente asturiano como es Colombres; rodeado de pastos, cerca de la playa y en plena naturaleza. Pero el secuestro de una adolescente que es liberada cuarenta y ocho horas después en Gijón, a más de cien kilómetros de su casa, deja al descubierto la fragilidad de nuestras vidas. En su sangre encuentran restos de un derivado del tejo que se utiliza para tratar algunos tipos de cáncer. A partir de aquí, las reacciones de los distintos personajes se suceden y confío en que no van a dejar a nadie indiferente.

Esta es una historia singular por varias razones. La primera por mi condición de historiadora. Descubrir el pasado, acercarme de alguna manera al legado histórico o simplemente saber quiénes eran nuestros antepasados y cómo se vivía en otras épocas, me motiva muchísimo. La segunda porque es mi primera incursión en el género policiaco, de misterio, si quieres. La mayoría de mis trabajos confluyen en el género histórico, ya sea en forma de relatos o de artículos. Y la tercera porque, a tenor de las preguntas de los que conocen la novela, creo que va despertar la curiosidad por averiguar qué hace una madrileña escribiendo una novela ambientada en Asturias. 

La idea surgió durante una visita a la Quinta Guadalupe, situada en la villa asturiana de Colombres, y que alberga el Museo de la Emigración y Archivo de indianos. Me resulta difícil pensar en alguien que se resista a dejar volar su imaginación ante este edificio majestuoso y tan bien conservado. Allí nació parte de esta historia.  

  • AL: ¿Te puedes remontar a ese primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

MH: En mi casa dicen que aprendí a leer muy pronto, gracias al método casero de mi padre, que consistía en unas cartulinas en las que había dibujado las letras del abecedario. Con ellas descubrí las sílabas y las primeras palabras. Y desde entonces no he dejado de leer. En la biblioteca de mi colegio devoré la colección entera de Los Hollister, de Jerry West, Los Cinco, de Enid Blyton y los primeros volúmenes de Esther y su mundo, de Purita Campos. Pero el primer libro que me marcó de una manera especial fue El mundo perdido de Conan Doyle.

Lo primero que escribí y que me atreví a mostrar a los demás fue una poesía. Se titulaba Presentimientos y con la que gané el primer premio del concurso de poesía de mi instituto: mil quinientas pesetas para gastar en libros. ¡Imagínate! Incluso llegué a ganar el premio de novela breve patrocinado por el Ayuntamiento de Alcorcón. En Piel blanca, alma negra abordé el problema del racismo.

  • AL: ¿Un escritor de cabecera? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas. 

MH: Sin duda: Isabel Allende. Creo que es la escritora viva más importante del panorama literario actual. Y un poquito por detrás: Carlos Ruiz Zafón. Siempre he admirado la riqueza del lenguaje y las cotas de plasticidad que conseguía en cada frase. Una delicia. También Rosa Montero y Javier Cercas. Cada uno con su estilo particular, pero ambos unos enormes maestros.

De los clásicos me quedo con Oscar Wilde, Lovecraft y Edgard Alan Poe. Y me apasionan las tragedias y comedias del teatro griego clásico, en especial las de Sófocles o de Eurípides. Reconozco que soy una lectora compulsiva. 

  • AL: ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear? 

MH: Fermín Romero de Torres. Es el personaje principal de El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón; de la tercera entrega de la tetralogía: El cementerio de los libros olvidados. Es un personaje redondo. Un hombre sencillo, con un humor fino y desvergonzado, un tanto chuleta y tremendamente culto. Sufrió la represión de los vencidos tras la Guerra Civil con mucha dignidad. El modo en el que enfrenta la vida te hace querer imitarlo a veces y otras te provoca una enorme ternura. Me habría encantado conocerlo en persona.

  • AL: ¿Alguna manía o costumbre especial a la hora de escribir o leer? 

MH: Siempre escribo a mano, en pequeños cuadernos que voy coleccionando y con bolígrafos de tres colores: azul, rojo y verde. El verde lo utilizo para destacar las cosas importantes.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo? 

MH: Me gusta escribir por la mañana, me concentro mejor. Pero no es raro encontrarme con un cuaderno entre las manos a cualquier hora del día. Respecto al lugar, me adapto con facilidad a todos los escenarios.

  • AL: ¿Hay otros géneros que te gusten?

MH: Además de la novela negra me gusta mucho la novela histórica, pero como ya he dicho que soy una lectora compulsiva, lo mismo leo novela fantástica, ensayo, de viajes o romántica

  • ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

MH: Independencia de Javier Cercas.

Ahora estoy elaborando los primeros esquemas de una segunda novela que será continuación de La memoria del tejo. Tengo pendientes un par de reseñas de libros y otros tantos artículos.

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial y qué te decidió a ti para intentar publicar?

MH: Creo que está tan complicado como siempre. Es cierto que hoy en día hay muchas más posibilidades de publicar, me refiero a la posibilidad de publicar por uno mismo, en plataformas gigantes de venta online o en páginas web, que promocionan a autores noveles. Pero el acceso a una editorial clásica, de las serias, es complicadísimo. El número de manuscritos con los que compites es muy elevado y, además, tienes en contra el ser una autora desconocida. No perdamos de vista que esto es un negocio y que las editoriales tienen que asegurar antes de arriesgarse.

En mi caso buscaba una opinión profesional y cualificada sobre la calidad de mi trabajo. Lo normal es que ese lector cero sea un amigo o un familiar que valora lo que has escrito y, por supuesto, no es imparcial.  Yo buscaba esa imparcialidad. Y la encontré en la respuesta positiva de una editorial con tanto prestigio como es Ediciones Maeva.

  • AL: ¿Te está siendo difícil el momento de crisis que estamos viviendo o podrás quedarte con algo positivo para historias futuras?

MH: Soy de las que creo en la capacidad de adaptación del ser humano y, aunque esta crisis está siendo muy dura, saber que pasará me ayuda a confiar en el futuro. Todo es cuestión de tiempo.


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