La abogada y escritora oscense Marta Borraz ha dado un gran salto en su carrera literaria al alzarse con el vigésimo segundo Premio Tusquets de Novela. Su obra ganadora, Las leopardas, ha sido reconocida por un jurado que destacó su extraordinaria intensidad emocional y su capacidad para retratar una época crucial en la historia reciente de España. La autora, nacida en Huesca en 1981 y residente en Barcelona, recibió la noticia con una mezcla de emoción y sorpresa, según confesó en la rueda de prensa posterior al fallo.
El galardón, uno de los más prestigiosos del panorama literario en español, no solo supone un espaldarazo para Borraz, sino también un reconocimiento a una historia que llevaba dentro desde hacía tres décadas. Las leopardas se inspira en la vida de su tía Paloma, fallecida a causa del sida cuando la escritora tenía quince años, y se convierte en un homenaje a aquellas mujeres que vivieron con intensidad los años de la Transición y que se enfrentaron a una enfermedad rodeada de estigmas. La novela verá la luz el 7 de octubre, apenas unas semanas después del premio.
Una obra con raíces familiares y paisajes aragoneses
En Las leopardas, Borraz narra la historia de Clara, un alter ego de su tía Paloma, y de un grupo de mujeres que desafiaron los convencionalismos en una España que despertaba del franquismo. La trama se desarrolla entre Zaragoza, donde Clara estudia, y el Pirineo aragonés, escenarios que la autora conoce bien por su propia adolescencia. La novela recorre dos décadas, desde finales de los setenta hasta mediados de los noventa, y aborda temas como la amistad, el deseo, la pérdida y el silencio en torno al VIH.
La autora ha explicado que quiso alejarse del relato habitual del sida, que solía centrarse en heroinómanos o homosexuales, para dar visibilidad a mujeres que también se contagiaron y que llevaron su enfermedad con entereza. Para documentarse, Borraz entrevistó a médicos que trataron a estas pacientes, así como a fotógrafos, escritores y otros personajes de la llamada Movida zaragozana. También contó con la colaboración de sus tías y su madre, quienes le ayudaron a reconstruir los años previos a la enfermedad de Paloma.
El jurado elogia la fuerza narrativa y la luminosidad
El jurado, presidido por Antonio Orejudo e integrado por Eva Cosculluela, Andrea Gumes, Francisco Serrano y Juan Cerezo, seleccionó Las leopardas entre los 1.248 manuscritos presentados, cifra que supone un récord en las veintidós ediciones del premio. En el acta, el jurado destacó que la obra es “un relato de extraordinaria intensidad emocional” que recorre algunas de las grandes transformaciones de la España del siglo XX desde una perspectiva íntima y colectiva. Orejudo, en su intervención, la definió como “la crónica de un tiempo bello y salvaje” y subrayó la habilidad de Borraz para tratar un drama con alegría y optimismo.
La propia autora reconoció que ha tardado treinta años en contar esta historia, y que tuvo que vencer muchos miedos para hacerlo. “Al final, el deseo ha ganado al estigma, el humor al dolor y la memoria a la pérdida”, afirmó. Borraz también agradeció el apoyo de su familia, especialmente de su madre y sus tías, quienes le dieron permiso para ficcionar una realidad tan cercana. La imagen que ilustra la portada del libro es una fotografía real de su tía Paloma, vestida con un estampado de leopardo, que a la autora le gusta imaginar “encantada de protagonizar esa portada”.
Un premio con récord de participación y proyección
El Premio Tusquets de Novela, que convoca la editorial homónima, está dotado con 18.000 euros y una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps. En esta edición, el certamen ha batido su propio récord de participación, con 1.248 originales recibidos, lo que da cuenta del interés que despierta entre los autores noveles y consolidados. El galardón se ha convertido en una plataforma para nuevas voces desde su creación, y Borraz se suma a una lista de ganadores que incluye a escritores como Francisco Serrano, ganador el año pasado.
La trayectoria de Marta Borraz en el mundo de las letras es meteórica, aunque breve. Su primera novela, Años de vida (2024), publicada por la editorial Xordica, fue muy bien recibida por la crítica y los lectores, y llegó a ser calificada por el crítico Juan Bolea como “la mejor recreación del Aragón rural desde Ramón J. Sender”. Borraz, que ejerce como abogada y mediadora en Barcelona desde hace más de dos décadas, compagina su profesión con la escritura. Con Las leopardas, su segundo libro, ha logrado el reconocimiento más importante de su carrera, y ya ha anunciado que presentará la obra en Zaragoza y Huesca a finales del próximo mes.
El papel de las mujeres silenciadas por el sida

Uno de los aspectos más llamativos de Las leopardas es su enfoque sobre el sida desde la perspectiva femenina. Borraz ha señalado que existen pocos relatos sobre mujeres contagiadas por el VIH que no pertenecían a los grupos de riesgo tradicionales; en su caso, eran chicas jóvenes que vivieron la libertad sexual de los ochenta y que se enfrentaron a una enfermedad que entonces era sinónimo de muerte y vergüenza. La autora recuerda que en su propia familia “no se hablaba” del tema, y que la enfermedad de su tía se mantuvo en secreto durante años.
Para dar voz a esas mujeres, Borraz ha tejido una trama de ficción que, sin embargo, está profundamente anclada en la realidad. La protagonista, Clara, es un personaje luminoso y decidido, que recibe el apoyo de sus amigas, “las leopardas”, que se cuidan entre ellas y se convierten en una familia elegida. La novela, escrita con un tono que alterna el humor y la emoción, pretende sacar a la luz una historia silenciada y rendir tributo a una generación de pioneras. Según la autora, “todas somos leopardas”, y en su libro ha querido reflejar el espíritu de resiliencia que heredó de las mujeres de su entorno.
De Alquézar a Barcelona: una vida dedicada al derecho y la literatura

Aunque nació en Huesca, Marta Borraz está vinculada a la localidad de Alquézar, donde ha vivido largas temporadas. Tras licenciarse en Derecho, se instaló en Barcelona, donde ejerce como abogada especializada en mediación. Su doble faceta de jurista y escritora no le ha impedido compaginar ambos mundos, y de hecho, asegura que el derecho le ha enseñado a “escuchar historias” que luego vuelca en sus novelas. Años de vida, su ópera prima, se centraba en la memoria familiar y en la figura de su abuelo, el médico Alfonso Borraz, un personaje que marcó su infancia.
Con Las leopardas, Borraz ha dado un paso más en su carrera, y el Premio Tusquets le abre las puertas de una gran editorial. La autora confiesa que siempre soñó con publicar en este sello, donde han aparecido obras de sus escritores favoritos. “Para mí, el premio es entrar en la casa donde han publicado algunos de los autores a los que más he admirado”, declaró. Tras el éxito obtenido, Borraz ya piensa en nuevos proyectos, aunque no quiere adelantar nada. Lo que está claro es que su nombre se ha consolidado en el panorama literario español, y su historia de mujeres valientes y libres no dejará indiferente a nadie.
La publicación de Las leopardas está prevista para el 7 de octubre, y la autora ha confirmado que realizará presentaciones en Zaragoza y Huesca a finales de ese mes. Con este premio, Marta Borraz no solo ha logrado un importante reconocimiento económico y mediático, sino también el cariño de un público que ya la descubrió con su primera novela. Queda claro que la escritora oscense tiene mucho que contar, y lo hace con una voz propia que mezcla sensibilidad, humor y valentía. El sida, el estigma y la memoria se entrelazan en una obra que, según el jurado, está “llamada a perdurar”.


