Mariana Enríquez llega a la pantalla con ‘Mis muertos tristes’ y a Barcelona con la Biennal

  • La serie 'Mis muertos tristes', dirigida por Pablo Larraín y basada en relatos de Mariana Enríquez, se estrena en Netflix el 24 de septiembre.
  • Se trata de la primera serie proyectada a concurso en el Festival de San Sebastián, donde se presentó como película de tres horas.
  • La escritora argentina participará en la Biennal de Pensament de Barcelona el 18 de octubre, donde conversará sobre la ciudad nocturna y su memoria.
  • La adaptación combina varios cuentos de Enríquez, entre ellos 'Julie' y 'Un lugar soleado para gente sombría', con un reparto liderado por Mercedes Morán.

Mariana Enríquez en la presentación de Mis muertos tristes

Los fantasmas de Mariana Enríquez ya tienen rostro en la gran pantalla. La escritora argentina, referente indiscutible del terror contemporáneo, ha visto cómo su universo literario traspasa las páginas para convertirse en una miniserie que promete dar mucho que hablar. La adaptación de ‘Mis muertos tristes’, dirigida por el chileno Pablo Larraín, se presentó por todo lo alto en el Festival de San Sebastián, donde se convirtió en la primera serie de televisión proyectada a concurso en toda la historia del certamen. El proyecto, que se estrena en Netflix este jueves 24 de septiembre, ya ha despertado pasiones y también alguna que otra incomodidad entre los espectadores.

La historia, que fusiona varios relatos de Enríquez, se adentra en los suburbios de Buenos Aires para explorar la frontera entre la vida y la muerte, la memoria y el olvido. En el centro de la trama está Ema, una médica jubilada interpretada por Mercedes Morán, que posee la capacidad de ver a los muertos, un don que intenta mantener bajo control tras el fallecimiento de su madre. La llegada de su sobrina Julie, encarnada por Dolores Fonzi, desata una serie de acontecimientos que desdibujan los límites de lo real y lo sobrenatural, especialmente cuando el asesinato de tres adolescentes en el barrio de Piedrabuena remueve heridas que parecían cerradas.

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De los cuentos a la pantalla: un reto creativo

Escena de la serie Mis muertos tristes

La adaptación no se limita a un único relato. Larraín y su equipo, junto con la propia Enríquez, construyeron un guion que bebe de varios cuentos de la autora, entre ellos ‘Julie’, ‘Cuando hablábamos con los muertos’ y ‘Un lugar soleado para gente sombría’. El resultado es una narración que conserva la atmósfera opresiva y socialmente comprometida que caracteriza a la escritora, pero que se expande para crear una historia coral, donde las voces femeninas y los cuerpos silenciados reclaman su lugar. La propia Enríquez ha señalado que las apariciones sobrenaturales están ligadas a la memoria de lo que no se resuelve, a una injusticia que clama por ser recordada, no por venganza, sino por justicia poética.

Uno de los aspectos más elogiados de la serie es la dirección de fotografía de Sergio Armstrong, que envuelve cada escena en una paleta azulada, casi onírica, que potencia esa sensación de estar entre dos mundos. Larraín, conocido por su estilo gótico en películas como ‘El conde’ o ‘Spencer’, insiste en que lo fantástico es una herramienta para interrogar la realidad. Aquí, los monoblocks abandonados de Buenos Aires, esos proyectos de vivienda social que alguna vez fueron un orgullo y hoy son esqueletos urbanos, funcionan como un personaje más, reflejo de un Estado que se retira y deja a su suerte a los más vulnerables.

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Enríquez en España: la Biennal de Pensament

Mariana Enríquez en un acto literario

Pero la conexión de Enríquez con España no se queda solo en la serie. La autora estará en Barcelona el próximo 18 de octubre para participar en la quinta edición de la Biennal de Pensament, que este año lleva por lema ‘Desencadenar el presente’. En el CCCB, la escritora mantendrá una conversación con la traductora Valerie Miles sobre la ciudad nocturna, la memoria y esos espacios que la modernidad prefiere ocultar. Será el colofón a unos días de reflexión intensa que reunirán a más de un centenar de pensadores, entre ellos Alessandro Baricco, Lilian Thuram o Patrick Radden Keefe.

La Biennal, que se celebra en distintos espacios de Barcelona como la plaza Joan Coromines o el parque de las Glòries, quiere subrayar el papel de la ciudad como laboratorio de convivencia y como escenario de los grandes conflictos contemporáneos. Enríquez, con su capacidad para mirar el horror cara a cara y convertirlo en literatura, encaja a la perfección con los objetivos del evento, tal como destacaron los organizadores en la presentación de la programación. La escritora, que ya ha demostrado en repetidas ocasiones que lo sobrenatural brota de lo cotidiano, compartirá con el público cómo las calles, los edificios y las heridas sociales se convierten en material narrativo.

Además, la serie ‘Mis muertos tristes’ también se ha convertido en un fenómeno gracias a su reparto y a la manera en que aborda temas como la salud mental, la maternidad y la marginación. Críticos y público han coincidido en que la propuesta de Larraín y Enríquez es una de las más arriesgadas y sugerentes del festival donostiarra. Aunque no se llevó la Concha de Oro, la producción de Fábula ha logrado poner sobre la mesa una mirada incómoda pero necesaria sobre la sociedad argentina y latinoamericana actual.

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Para Enríquez, la serie y su presencia en Barcelona son dos caras de la misma moneda: llevar su visión de los fantasmas a otros territorios, hacer que la memoria viaje y que las historias que duermen bajo el asfalto de Buenos Aires resuenen también en Europa. La escritora asegura que sus muertos son testarudos, siempre insisten en volver, y quizá por eso el público se siente tan identificado con esas presencias que hablan de pérdidas universales. La realidad, insiste, da más miedo que cualquier espectro, pero hay una belleza extraña en aceptar que lo inexplicable forma parte de lo humano.

Con ‘Mis muertos tristes’ ya disponible en Netflix y la inminencia de la Biennal de Pensament, los seguidores de Mariana Enríquez tienen una cita doble para seguir explorando su universo. La autora, que ha conseguido que el género de terror sea un espejo de nuestras contradicciones, demuestra una vez más que la ficción es el mejor vehículo para nombrar lo que no nos atrevemos a decir en voz alta. Y en ese camino, tanto el cine como el pensamiento se dan la mano para que los muertos sigan hablando y nosotros estemos dispuestos a escuchar.

En definitiva, la temporada se pone interesante para los amantes del terror literario y audiovisual. La adaptación de Larraín está llamada a convertirse en un título de referencia, mientras que la presencia de Enríquez en Barcelona recalca su papel como una de las voces más potentes de la narrativa actual. Si aún no te has asomado a sus relatos, esta es una buena excusa para empezar. Y si ya los conoces, prepárate para verlos en movimiento, porque la oscuridad nunca fue tan luminosa.

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