Mar Horno, voz imprescindible del relato breve andaluz

  • Mar Horno gana el Premio Andalucía de la Crítica de Relato con "Piedrasantas"
  • El libro reúne doce relatos de realismo alegórico y atmósfera inquietante
  • La autora suma este galardón al Premio Tiflos y a numerosos premios de microrrelatos
  • Compagina su trabajo como documentalista en Canal Sur con una intensa trayectoria literaria

Escritora y relatos

La escritora jienense Mar Horno se ha consolidado como una de las voces más destacadas del relato breve en Andalucía gracias a una trayectoria que no deja de sumar reconocimientos. Su libro Piedrasantas, publicado por Edhasa, se ha convertido en el eje de una serie de premios que han situado su nombre en el primer plano del panorama literario andaluz y nacional.

En las últimas semanas, la autora de Torredonjimeno ha encadenado galardones que refuerzan su perfil como especialista en narrativa corta: al ya obtenido Premio Tiflos de Literatura se suma ahora el Premio Andalucía de la Crítica en la modalidad de relato, además del XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno» por su texto Mala praxis. Todo ello mientras continúa avanzando, sin prisas, en su primera novela de mayor extensión.

Premio Andalucía de la Crítica para «Piedrasantas»

La Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios ha concedido a Mar Horno el Premio Andalucía de la Crítica en la categoría de Relato por su libro Piedrasantas, en el marco de la trigésimo segunda edición del certamen. Se trata de uno de los galardones literarios más reconocidos de la comunidad y goza de un notable prestigio también a nivel nacional, al estar respaldado por un jurado formado por críticos, profesores universitarios y escritores.

Este volumen, compuesto por doce relatos ambientados en una misma ciudad y unidos por un hilo conductor común, fue publicado en junio del año anterior y desde entonces no ha dejado de acumular elogios. El jurado ha destacado que la obra presenta «un realismo tensionado de valor alegórico», donde se combinan elementos extraños que generan «una atmósfera inquietante» y personajes que muestran «la imposibilidad de escapar a la fatalidad del destino».

La propia autora define el libro como un conjunto de historias en las que conviven la muerte, la violencia y la maldad con el humor, la fantasía y el amor, siempre filtrados por una mirada literaria muy personal. Los relatos comparten escenario y tono, lo que convierte a Piedrasantas en un proyecto unitario que va más allá de la mera recopilación de cuentos independientes.

Para Horno, este reconocimiento tiene un peso especial: considera el Premio Andalucía de la Crítica como uno de los máximos logros a los que puede aspirar un escritor andaluz, en buena medida por el prestigio de quienes integran el jurado. La autora admite que no esperaba alzarse con el galardón y que todavía le cuesta asimilar el alcance que está teniendo el libro.

Un fallo muy disputado y un jurado especializado

La edición en la que Mar Horno ha resultado ganadora ha sido especialmente competitiva. Más de cuatrocientas obras publicadas en Andalucía se presentaron al Premio Andalucía de la Crítica, de las cuales se realizó una primera criba hasta quedar en 44 finalistas repartidos entre las distintas modalidades: Relato, Novela, Poesía, Ensayo y Literatura Infantil y Juvenil.

El jurado, integrado por una veintena de especialistas de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, deliberó en la sede del Centro Andaluz de las Letras de Málaga antes de comunicar el fallo. A la lectura del acta asistieron responsables de diversas instituciones culturales, como el director del Centro Andaluz de las Letras, Justo Navarro; representantes de Fundación Unicaja y de la Red Internacional de Universidades Lectoras.

Aunque el premio carece de dotación económica, su valor simbólico e intelectual es muy elevado. En anteriores ediciones ha servido para respaldar la obra de autores andaluces que, con el tiempo, han logrado una proyección nacional e incluso internacional, convirtiendo el galardón en un auténtico referente dentro del mapa cultural de la comunidad.

La entrega oficial de los premios está prevista para el otoño, en un acto que tendrá lugar en la ciudad de Granada y contará con la presencia de los diferentes autores galardonados. En esta ceremonia, Mar Horno recibirá la escultura diseñada por la artista cordobesa Marta Campos, pieza que simboliza el reconocimiento del sector crítico a su apuesta por el relato breve.

Un palmarés compartido con otras voces andaluzas

Aunque el nombre de Mar Horno ha brillado con fuerza en la modalidad de Relato, el fallo de los Premios Andalucía de la Crítica ha sido también una radiografía de la buena salud de las letras andaluzas, respaldada por iniciativas como la Escuela de jóvenes escritoras y escritores, en distintos géneros. En la categoría de Novela, el premio recayó en Crisálida, de Fernando Navarro, obra valorada por su fuerza, originalidad y por la construcción de personajes de gran dureza, narrada con una voz auténtica y un ritmo muy marcado.

En la misma línea, el jurado decidió conceder el galardón de Ópera Prima a la novela Mañana, de la granadina Olalla Castro, por su tratamiento del dolor y la pérdida a través de un lenguaje de profundo lirismo. En Ensayo, la obra reconocida fue Cervantes. La verdad del hombre a través de sus documentos, de Alfredo Alvar Ezquerra, destacada por su rigor y carácter divulgativo a la hora de revisar la vida del autor del Quijote.

Dentro del apartado de Poesía, Juan José Téllez obtuvo el premio con Los últimos pieles rojas, un libro que, según el jurado, encarna una conciencia lírica de fin de ciclo para ciertas utopías, pero que todavía reclama dignidad para la resistencia y para la palabra como herramienta de toma de conciencia frente a la barbarie.

La Literatura Infantil y Juvenil quedó reconocida mediante un premio ex aequo que recayó en La hija del esquimal de Francisco Díaz Valladares y en ¡Sal de ahí topo!, escrito por la malagueña Alicia Acosta con ilustraciones de Alessandro Montagnana. Ambas obras fueron subrayadas como aportaciones valiosas en ámbitos complementarios: la novela juvenil y el álbum ilustrado infantil, respectivamente.

«Piedrasantas» y la madurez del relato breve de Mar Horno

Con Piedrasantas, Mar Horno confirma un camino literario que llevaba años gestándose en el terreno del microrrelato. La autora señala que escribe por afición y por puro disfrute, sin concebir la escritura como una obligación profesional, y quizás ahí radica parte de la frescura y la intensidad de sus textos. Aun así, su trabajo ha alcanzado un grado de madurez que la crítica ha sabido reconocer.

El libro no solo ha sido distinguido con el Premio Andalucía de la Crítica, sino que ya había logrado previamente el prestigioso Premio Tiflos de Literatura, lo que confirma el impacto de la obra en distintos jurados especializados. Para Horno, cada nuevo reconocimiento refuerza la confianza en un proyecto que, en sus propias palabras, le está dando «muchas alegrías».

En estos doce relatos, la autora explora una ciudad que actúa casi como un personaje más, un espacio común en el que se cruzan historias marcadas por la fatalidad, los conflictos morales y un trasfondo de extrañeza que impregna cada escena. La combinación de realismo, alegoría y elementos inquietantes configura un universo narrativo reconocible, que engancha al lector y lo obliga a hacerse preguntas.

El tono de Horno transita entre lo oscuro y lo luminoso: en medio de la violencia, la enfermedad o la muerte, aparecen destellos de humor, fantasía y ternura. Esta mezcla contribuye a que sus relatos resulten cercanos pese a lo perturbador de muchas situaciones, y permite que el conjunto se lea como un mosaico complejo de la condición humana.

Del microrrelato al reconocimiento nacional

Antes de que Piedrasantas acaparara titulares, Mar Horno ya era una autora muy reconocida en el circuito de los certámenes de microrrelatos. Lleva alrededor de quince años cultivando este género brevísimo, en el que ha desarrollado una voz propia basada en la precisión del lenguaje, el ingenio y la capacidad para sugerir historias completas en apenas unas líneas.

Su trayectoria está jalonada de premios: ha ganado concursos como «Relatos de viajes» de la Cadena SER, el Premio Iasa Ascensores, el Premio Letras de Islantilla y el Premio Tiflos de cuentos de la ONCE, además de ser finalista en citas tan seguidas por los aficionados al género como «Relatos en Cadena» de la Cadena SER, el certamen de microrrelatos de la revista Eñe o el Premio Hortensia Roig de literatura infantil, este último orientado a promover vocaciones STEM entre las niñas.

En el terreno editorial, Horno ha publicado los libros Precipicios habitados, Piedrasantas y Náufragos del Océano Índigo, todos orientados al relato y al microrrelato. Algunos de estos títulos también han estado cerca de grandes premios: Precipicios habitados fue finalista de los Premios Ciudad de Alcalá de Henares, mientras que Náufragos del Océano Índigo llegó a la final del Premio Setenil en 2022.

Más allá de sus libros en solitario, la autora ha participado en varias antologías del género, consolidando una presencia constante en el ecosistema del cuento y del relato breve en España. Su nombre se ha ido asociando a la idea de rigor y experimentación dentro de la narración corta, algo que el Premio Andalucía de la Crítica no hace sino confirmar.

«Mala praxis» y el impulso de los microrrelatos

El mismo fin de semana en que se conoció el fallo del Premio Andalucía de la Crítica, Mar Horno regresaba de Cartagena tras recoger el XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno». Su texto ganador, titulado Mala praxis, fue elegido por unanimidad por un jurado compuesto por Isabel Hernández Hernández, Rosa Huertas Gómez, Francisco Marín Pérez y Antonio Parra Sanz.

Este concurso, vinculado al encuentro literario ELACT y patrocinado por la Universidad Popular de Cartagena, Luna-Cerezuela Centro de Estudios y el festival Cartagena Negra, seleccionó en primer lugar cincuenta y siete textos que luego se redujeron a seis finalistas: Se acabó la fiesta, Mala praxis, Salix Babylonica, Vecinos de bloque, El hombre libre y Cuidados paliativos. Tras una nueva votación, el relato de Horno se impuso con claridad.

El premio consistió en un trofeo, una dotación económica de 500 euros y la oportunidad de leer el microrrelato en público durante el acto de entrega. La autora se desplazó desde Torredonjimeno hasta Cartagena para recoger el galardón y compartir con los asistentes su texto, en el que, sin renunciar al ingenio que caracteriza al género, aborda la fuerza del amor capaz de enfrentarse incluso a la muerte y desafiar la lógica racional.

Con esta nueva distinción, Horno refuerza su posición como una de las autoras más premiadas en el ámbito del microrrelato en lengua española. La conexión entre el éxito de Mala praxis y el de Piedrasantas evidencia la coherencia de su proyecto literario, en el que las historias breves funcionan como laboratorio de ideas y emociones que luego se expanden en formatos algo más extensos.

Una escritora por vocación que compagina creación y trabajo

Más allá de los premios, la figura de Mar Horno llama la atención por su forma de relacionarse con la escritura. La autora insiste en que no concibe la literatura como una obligación profesional, sino como un espacio de refugio y disfrute personal. De hecho, asegura que, si tuviera que afrontarla como un trabajo al uso, probablemente perdería parte del placer que ahora le proporciona.

Horno trabaja como documentalista audiovisual en la Radio Televisión de Andalucía (Canal Sur), donde desempeña su labor profesional al margen de su actividad literaria. Esta doble faceta la ha llevado a organizarse para escribir en su tiempo libre, dejándose guiar por la inspiración y evitando imponerse calendarios demasiado estrictos.

En la actualidad, la autora se encuentra inmersa en la escritura de una novela de mayor extensión que la de sus trabajos anteriores. No se ha marcado una fecha concreta para su publicación y prefiere avanzar despacio, revisando cada parte con calma y sin la presión de plazos editoriales cerrados. Su intención es seguir fiel a una forma de trabajar en la que primen el cuidado del texto y el placer de escribir.

Esta actitud pausada contrasta con la intensidad con la que su nombre ha aparecido en los últimos tiempos en el circuito de premios y certámenes. Los éxitos de Piedrasantas y de sus microrrelatos han llegado, en buena medida, como consecuencia natural de un trabajo constante y discreto, desarrollado durante años sin grandes focos mediáticos.

Todo apunta a que la trayectoria de Mar Horno seguirá creciendo: su consolidación como referente del relato breve, el respaldo de la crítica y el interés que despiertan sus nuevos proyectos dibujan el perfil de una autora que ha encontrado en la brevedad un territorio fértil para explorar la complejidad de la condición humana, al tiempo que abre la puerta a una futura etapa novelística que muchos lectores y lectoras ya esperan con curiosidad.

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