Mar Aísa Poderoso. Entrevista con la autora de ¿Quién ha visto a una sirena?

Fotografía: cortesía de Mar Aísa Poderoso.

Mar Aísa Poderoso es de Zaragoza, profesora licenciada en Historia y escritora. Su última novela es ¿Quién ha visto a una sirena? En esta entrevista nos habla sobre ella, su trayectoria, intereses y proyectos. Muchísimas gracias por su amabilidad y su tiempo dedicados.

Mar Aísa Poderoso — Entrevista 

  • ACTUALIDAD LITERATURA: Tu nueva novela lleva por título ¿Quién ha visto a una sirena? ¿Qué nos cuentas en ella y de dónde surgió la idea?

MAR AÍSA PODEROSO: Es un segundo caso de los hermanos Cárdenas, que se puede leer independiente de la primera, Dostoievski en la hierba. Son novelas de género negro policiaco, ambientadas principalmente en Logroño, ciudad en la que vivo desde hace veintiséis años, y protagonizadas por Diego Cárdenas, un subinspector de policía y su hermana, Lucía, una traductora. Los dos están en un momento difícil, desencantados con la vida. Precisamente su apoyo mutuo y su complicidad en la resolución de los casos los llevará a encontrarse, poco a poco, a sí mismos.

También hay diferentes microcosmos con personajes secundarios que se han ganado el cariño de los lectores como la forense, los policías compañeros de Diego, o los de Lucía en la agencia de traducción. Comencé a escribir este segundo caso, incluso antes de publicar la primera novela, porque estaba convencida de que estos personajes tenían más recorrido; yo misma quería saber qué derroteros iban a tomar. 

El principio de mis novelas me suele llegar con una imagen, un fogonazo. En este caso fue el de una pequeña sirena que hay en la fachada gótica de San Bartolomé, una preciosa iglesia ubicada en el centro de Logroño. Justo allí comienza la novela. Tenía por delante el reto de mantener la esencia de la primera, pero dotarla de novedad.

En este caso, Diego se enfrenta a la aparición de una pareja de ancianos muerta en su domicilio, en lo que parece un claro caso de violencia de género. El descubrimiento de unas antiguas cartas escondidas en un tocador, junto con una agenda en la que aparecen unas extrañas citas con una pitonisa llevarán a dar un giro a la investigación. Los escenarios de la novela nos llevan también a lugares como París o Zaragoza, mi ciudad natal, en la que siempre se desarrolla alguna escena. 

Los lectores ya me están haciendo llegar sus impresiones; les encanta y están valorando el equilibrio entre una trama que atrapa, unos personajes con los que se sienten a gusto y que quieren conocer, la atmósfera y las emociones. Me parece importante que, además de la trama, el lector pueda saborear y encontrar otros aspectos que continúen resonando cuando la haya terminado. Otra singularidad son las referencias al arte, a la historia o al cine clásico, imbricadas en la propia historia. 

Me encanta que me digan que quieren terminarla para descubrir el misterio, pero que, al mismo tiempo, les da pena porque se sienten muy a gusto dentro de la novela. No voy a desvelar mucho más, mejor que sean los propios lectores los que lo descubran por sí mismos.

  • AL: ¿Puedes recordar ese primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

MAP: Escribo porque soy lectora. Una lectora que ha sido y es muy feliz leyendo desde niña. Antes de aprender a leer, recuerdo las historias que mi abuela me contaba antes de dormir. Luego llegaron los cuentos troquelados de Ferrándiz. Más tarde Enid Blyton, Victoria Holt… y, por fin, el salto a los cientos de libros que tenía mi padre en la librería. Sin duda, Agatha Christie fue el gran descubrimiento. Después llegaron otros autores como Pearl S. Buck, Leon Uris, Mika Waltari, Colette, etc. Desde muy pronto me acostumbré a ir con mi padre cada viernes a una librería y comprar dos libros para la semana. Así empecé también a formar mi propia biblioteca. Lo recuerdo como pura felicidad. 

Mi primera historia la escribí con siete años, en segundo de EGB. Lo recuerdo porque ese curso mi maestra me dio para que leyera en casa su propio ejemplar de El Principito; yo me sentí la niña más feliz de la tierra. Ello me animó a escribir mis propias historias en un cuaderno que mi madre forró con un papel verde y azul.

Durante la adolescencia, en algunas clases en las que nos era difícil mantener la atención, escribía historias románticas para mis compañeras, ambientadas en un país que ellas elegían, el resto corría por cuenta de mi imaginación. Curiosamente es un género que no he vuelto a tocar.

Allá por 2001 me decidí a escribir mi primera novela. Por mi formación de licenciada en Historia me atrajo el género histórico. La presenté a un prestigioso premio, que, por supuesto, no gané. No obstante, disfruté mucho en ese viaje a Madrid para entregar en mano el manuscrito en la propia editorial. Resultó una experiencia muy divertida e inolvidable.

  • AL: ¿Un escritor de cabecera? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas. 

MAP: No podría elegir uno; he disfrutado con muchos autores, cuyos libros he leído en diferentes etapas y momentos de mi vida.

Me encanta la literatura del XIX y primera mitad del XX: Jane Austen, las Brönte, Flaubert, Stendhal, Balzac, Óscar Wilde, Tolstói, Dostoievski, Emilia Pardo Bazán, Clarín, Wilkie Collins, Edith Wharton, Scott Fitzgerald, Forster, Evelyn Waugh, Agatha Christie o Némiróvsky.

Más cercanos en el tiempo, podría citar otros tantos: Isabel Allende, Carmen Martín Gaite, Paul Auster, Donna Leon, Pierre Lemaitre, Fred Vargas y otros muchos. Todos tienen en común que me han hecho disfrutar, reflexionar o me han emocionado. Cada uno de ellos me ha dejado una impronta; de todos he aprendido. Al final, el estilo de un escritor se va construyendo a partir de su personalidad, vivencias y, por supuesto, lecturas.

  • AL: ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear?

MAP: Voy a elegir a dos: Ana Karenina, con la que mantendría una conversación sobre la vida y el amor. Me encantaría pasear con ella por las calles de San Petersburgo, aunque creo que después de tomarnos un té, quizá le fastidiase el final al gran Tolstói.

Otro personaje con el que me encantaría disfrutar de una velada es con el gran Gatsby. No me importaría recorrer Nueva York en su compañía. Me parecen personajes fascinantes, llenos de luces y de sombras, de recovecos, de matices.

  • AL: ¿Alguna manía o costumbre especial a la hora de escribir o leer?

MAP: Me gusta, si puede ser, escribir sola y en silencio, pero me adapto. Como anécdota te diré que ¿Quién ha visto a una sirena? la terminé en Zaragoza, sentada en un sofá, aprisionada tras un colchón en una habitación atestada, mientras mi marido y mis hijos pintaban y montaban muebles. A veces, no se puede elegir. 

Para leer solo me hace falta un buen libro, lo demás me es indiferente.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo?

MAP: Hay lugares en los que me concentro mejor. En mi casa de Logroño tengo un pequeño escritorio delante de una ventana a través de la cual veo los árboles mecerse y la gente ir y venir; es un lugar que me aporta serenidad y en donde estoy muy a gusto. En verano, disfruto mucho escribiendo en mi casa de Medrano en donde tengo unas preciosas vistas a la montaña. Allí empecé ¿Quién ha visto a una sirena? Sin embargo, Dostoievski en la hierba surgió durante unas vacaciones en Vinarós. El mar también es muy inspirador. 

Respecto al momento del día, prefiero escribir por las mañanas temprano, cuando todos duermen todavía y la casa está en silencio. Otro momento en que suelo aprovechar es por la tarde. Nunca por la noche, entonces prefiero leer. En mi caso, la lectura me nutre para seguir escribiendo. Es un acto cotidiano.

Soy profesora y tengo que compatibilizar mi trabajo y mi vida familiar, pero intento escribir todos los días, aunque sean unas cuantas palabras. Creo, sin duda, que siempre se puede sacar tiempo para aquello que te importa y te apasiona.

  • AL: ¿Hay otros géneros que te gusten?

MAP: Como lectora me encanta la narrativa y también disfruto con la novela histórica. No descarto lanzarme algún día como escritora con estos géneros.

  • AL: ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

MAP:Estoy leyendo El instinto, de Ashley Audrain. Es una novela fascinante, muy original. Un thriller psicológico que habla de la maternidad y que remueve, no deja indiferente. Desde el punto de vista narrativo es muy interesante el uso de narrador en primera y segunda persona, así como los saltos temporales. La recomiendo, sin duda.

Estoy con un tercer caso de los hermanos Cárdenas, situado en primavera. Dostoievski en la hierba se desarrolla en otoño y ¿Quién ha visto a una sirena? en invierno. No obstante, tengo nuevas ideas bullendo en mi cabeza. Para un escritor hay un momento apasionante: cuando crees que puedes estar cerca de una buena historia.

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial? ¿Crees que va a cambiar o lo ha hecho ya con los nuevos formatos creativos que hay?

MAP: No cabe duda de que el ritmo de publicación es vertiginoso. Hay un par de grupos editoriales muy potentes que dominan el mercado y multitud de pequeñas y medianas editoriales que tienen que competir con calidad o con una propuesta muy determinada. Sin embargo, es cierto que hay diferentes vías por las que un autor desconocido puede llegar a la publicación de sus libros. Nunca ha habido tantas posibilidades y oportunidades como ahora. Tras la publicación, comienza un camino en el que el autor tiene que implicarse al cien por cien. Sin duda, las redes sociales son un aliado imprescindible para darse a conocer y promocionar tus libros. Todos sabemos que no es fácil y que la oferta es enorme, pero para mí, cada lector que invierte su tiempo y su dinero en tu libro es un premio maravilloso que compensa con creces el esfuerzo invertido. 

En mi fuero interno mi sueño era publicar, evidentemente. Un escritor escribe porque disfruta, porque ama ese momento de sentarse a crear personajes e historias, porque lo necesita como respirar. Pero, sobre todo, escribe para que lo lean, para que otros disfruten también con sus historias. 

Es cierto que publicar me parecía inalcanzable. Durante mucho tiempo me dediqué a escribir de una forma muy privada, solo lo sabía mi marido. Él es mi primer lector, es muy crítico en el mejor de los sentidos, y por eso confío en su criterio. A veces, tiene que ocurrir algo que te empuje a dar el primer paso. En mi caso, fue la pérdida de dos seres muy queridos para mí en muy poco tiempo. En ese momento fui plenamente consciente de que hay un punto en la vida de no retorno. Cuando todo termina, solo te llevas lo que has vivido, lo que has disfrutado, lo que has amado. Pensé que no quería lamentarme cuando fuera demasiado tarde y que no tenía nada que perder por intentarlo.

Es verdad que hay mucha gente que escribe y quiere publicar, hay que ser realistas. Es una carrera de fondo en la que hay que ir dando pasos, ser persistente y trabajar con seriedad en ello. 

  • AL: ¿Te está siendo difícil el momento de crisis que estamos viviendo o podrás quedarte con algo positivo para historias futuras?

MAP: Estamos en un momento complejo, casi diría que en un cambio de tiempo. Como historiadora sé que las crisis pasan, aunque sea muy duro mientras las vives, y que después siempre llegan tiempos mejores. Al menos, lo deseo por las nuevas generaciones. Respecto a la literatura, al arte o a la música, quizá las obras más imponentes han surgido en los periodos más oscuros. La cultura es la luz, siempre salva.


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