Virginia Woolf, escritora londinense nacida en el año 1882, murió por ahogamiento, un ahogamiento provocado por ella misma y que notificó previamente en un manuscrito dirigido a su marido Leonard. Virginia tenÃa por entonces la que actualmente se conoce como enfermedad del trastorno bipolar y además estaba sumergida en una tremenda depresión provocada por varios factores:
- Su casa de Londres habÃa sido destruida por el Blitz (bombardeo nazi).
- Comenzaba la Segunda Guerra Mundial.
- Y por último, la biografÃa que ella misma redactó sobre su gran amigo Roger Fry no tuvo la acogida que ella esperaba.
Todo esto sumado a su trastorno bipolar hizo que Virgina Woolf decidiera quitarse la vida el 28 de marzo de 1941. A continuación os dejamos tanto el manuscrito original (en inglés) como el traducido que iba dirigido a su esposo.
Dearest,
I feel certain I am going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t recover this time. I begin to hear voices, and I can’t concentrate. So I am doing what seems the best thing to do. You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don’t think two people could have been happier till this terrible disease came. I can’t fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can’t even write this properly. I can’t read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that – everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can’t go on spoiling your life any longer.
I don’t think two people could have been happier than we have been. V.
Querido,
Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oÃr voces, y no puedo concentrarme. Asà que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podrÃa ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mà tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increÃblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podÃa haberme salvado habrÃas sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo. V.
Después de escribir este Manuscrito, Virginia Woolf se llenó su abrigo de piedras y se arrojó al rÃo Ouse. Su cuerpo fue encontrado semanas después, concretamente el 18 de abril. Su marido, enterró sus restos ya incinerados a los pies de un árbol en Rodmell.
Recordemos la voz de Virginia Woolf
En el siguiente vÃdeo, además de ver algunas fotografÃas reales de V. Woolf podréis escuchar cómo era su voz gracias a una grabación de la radio BBC que se hizo el 29 de abril de 1937.
Si quieres saber cómo fue su vida, de qué otros escritores se rodeó y cuáles fueron sus mejores obras, aquà os dejamos este breve vÃdeo de apenas 5 minutos.
Frases y citas breves de Virginia Woolf
- «El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión».
- «Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural».
- «La vida es sueño; el despertar es lo que nos mata».
- «No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente».
- «Nos produce náusea la vista de personalidades triviales que se descomponen en la eternidad de lo impreso».
- «Yo me aventurarÃa a pensar que el anónimo, quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer».
- «Empiezo a desear un lenguaje parco como el que usan los amantes, palabras rotas, palabras quebradas, como el roce de las pisadas en la acera, palabras de una sÃlaba como las que usan los niños cuando entran en un cuarto donde su madre está cosiendo y cogen del suelo una hebra de lana blanca, una pluma, o un retal de chintz. Necesito un aullido, un grito».
- «Uno no puede traer hijos a un mundo como este; uno no se puede plantear perpetuar el sufrimiento, ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales que no poseen emociones duraderas, sino sólo caprichos y banalidades que ahora te llevan hacia un lado y mañana hacia otro».
- «Si se atuvieran a la propia experiencia, sentirÃan siempre que eso no es lo que quieren, que no hay nada más aburrido y pueril e inhumano que el amor, pero, que al mismo tiempo, es bello y necesario».
- «Nada hay tan raro cuando se está enamorada como la total indiferencia de los demás».