El escritor Manuel Vilas (Barbastro, 1962) vuelve a estar en el centro de la actualidad literaria espaƱola. Lo hace con la recuperación de āZetaā, un libro de relatos que escribió a principios de los 2000 y que ahora ha sido rescatado por la editorial PĆ”ginas de Espuma en una edición corregida y reescrita por el propio autor. Vilas, que ha pasado de ser un autor casi de culto a convertirse en un fenómeno de ventas gracias a āOrdesaā, āAlegrĆaā o āNosotrosā, defiende que āZetaā sigue vivo a pesar de sus imperfecciones. Ā«Es un libro de un escritor primerizo, pero cumple lo fundamental: tiene vidaĀ», afirma.
Con mĆ”s de treinta libros publicados entre novela, poesĆa y relato, Vilas se ha consolidado como una de las voces mĆ”s reconocibles del panorama literario. Su Ćŗltima novela, āIslandiaā, es un ejercicio de autoficción en el que aborda su separación de la tambiĆ©n escritora Ana Merino. El libro ha generado opiniones encontradas: algunos crĆticos alaban su valentĆa emocional, mientras que otros consideran que su primera parte es excesivamente larga. Sin embargo, el propio Vilas la define como Ā«unas memorias del adiósĀ», una reflexión sobre el olvido y el paso del tiempo.
El rescate de un libro rebelde y pop
En el prólogo de āZetaā, Vilas confiesa que el autor que escribió esos relatos Ā«ya no existeĀ», que es como un Ā«difuntoĀ» para Ć©l. La obra, ambientada en una Zaragoza gótica y llena de seres sobrenaturales, mezcla el punk y el pop con influencias de Kafka y Lou Reed. Fue un libro que en su momento pasó desapercibido, pero el tiempo le ha dado la razón. Vilas considera que Ā«cualquier cosa en literatura tiene validezĀ» y que las propuestas inaceptables son las que hacen avanzar el gĆ©nero. Ā«Sin propuestas minoritarias, la literatura se morirĆaĀ», sentencia.
El autor aragonĆ©s asegura que su evolución ha sido una Ā«humanización importanteĀ». Si en āZetaā reinaba el humor negro y la deshumanización, ahora se siente mĆ”s cercano a los valores del amor y la fraternidad. Ā«Desde el punto de vista moral, estoy lejos de ese libroĀ», admite. Sin embargo, no reniega de sus orĆgenes y celebra que las editoriales independientes hayan obligado a las grandes a volver a fijarse en la calidad literaria. Ā«A la literatura no hay manera de matarlaĀ», afirma con una sonrisa.
Islandia: el desgarro de una separación convertido en novela

La publicación de āIslandiaā ha reabierto el debate sobre la autoficción en EspaƱa. Vilas, que ya exploró este territorio en āOrdesaā, se sumerge ahora en su propio fracaso sentimental. El libro arranca con un largo lamento de mĆ”s de 290 pĆ”ginas que algunos lectores encuentran tedioso, pero que para otros es una inmersión brutal en la psicologĆa del autor. La estructura de la novela es curiosa: se divide en cuatro partes, con capĆtulos titulados de forma muy explĆcita como Ā«Ada y el adiós (largo lamento)Ā» o Ā«El nacimiento de la amistad sin finĀ». Es en las Ćŗltimas cien pĆ”ginas donde Vilas recupera la prosa vibrante que le hizo famoso.
El escritor habla sin tapujos de su adicción a las benzodiacepinas, de la culpa como motor de su vida y de la imposibilidad de olvidar. Ā«Mi literatura se basa en que no puedo olvidar nada, por eso escribo todo cuanto recuerdoĀ», explica. A pesar de las crĆticas, el libro ha sido un Ć©xito de ventas y ha vuelto a poner a Vilas en el centro de los focos. TambiĆ©n le ha servido para reflexionar sobre el hecho de que, en EspaƱa, contar la propia vida sigue siendo mal visto. Ā«A KnausgĆ„rd nadie le ha sacado tarjeta roja por contar su vida. AquĆ sĆĀ», denuncia.
El estado de la literatura espaƱola: riqueza y moralismo
Manuel Vilas se muestra especialmente crĆtico con el contexto actual. Cree que la literatura espaƱola vive un momento de Ā«riqueza extraordinariaĀ», sobre todo gracias a la irrupción de escritoras que han ampliado el modelo literario. Sin embargo, denuncia una Ā«moralidad estrechaĀ» que impide a los autores expresarse con libertad. Ā«Deja que la gente escriba lo que le dĆ© la ganaĀ», reclama. Para Ć©l, el mercado es ahora mĆ”s determinante que nunca y los escritores deben luchar por hacerse visibles. Ā«Puedes tener las mejores crĆticas del mundo, pero si no tienes lectores, la literatura es invisibleĀ», afirma.
TambiĆ©n critica a la crĆtica literaria espaƱola, que segĆŗn Ć©l Ā«ya no la sigue nadieĀ» y que en muchas ocasiones juzga al autor mĆ”s por su contexto social que por su obra. Ā«GanĆ© el Nadal y āNosotrosā tuvo una reseƱa fantĆ”stica en āLe Mondeā, pero el crĆtico de āEl PaĆsā me puso a caldoĀ», recuerda. Esta situación le lleva a concluir que los escritores deberĆan ser mĆ”s libres, pero no lo son porque el mercado lo impide. Aun asĆ, se muestra optimista: Ā«Hay milagros y surgen libros literarios que se vendenĀ». La perseverancia, dice, es la clave del oficio.
Un escritor que escribe contra la muerte
En la entrevista con motivo de la recuperación de āZetaā, Vilas habla largo y tendido sobre la función de la literatura. Ā«La gran pregunta es quĆ© demonios hacemos aquĆĀ», dice. Para Ć©l, escribir es una forma de afirmar la vida, una manera de luchar contra la muerte. Ā«Los escritores, conforme se hacen mayores, se sientan delante del ordenador para sentir que estĆ”n vivos. Si no escribes, es como si no estuvieras vivoĀ», sostiene. Hemingway se mató cuando ya no pudo escribir, recuerda.
El amor, dice, es ahora su gran tema. Ā«El humor pesó en āZetaā, pero ahora pesa mĆ”s el amorĀ», confiesa. Este cambio se refleja en su Ćŗltima novela, donde intenta explorar la amistad despuĆ©s del fin de una relación. Por eso, cuando se le pregunta por quĆ© ha esperado tanto tiempo en recuperar su primer libro, responde que Ā«los libros no se mueren, vuelven a reaparecerĀ». La literatura, concluye, Ā«sirve a la vida, no la vida a la literaturaĀ».
