El recién creado Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana ha dado su primer gran paso: ya se conocen las cinco obras que se disputarán una dotación de un millón de euros, la cifra más alta del mundo para un galardón a libro publicado. El anuncio de estos finalistas ha agitado el panorama editorial español y latinoamericano, tanto por la cuantía económica como por la ambición literaria del proyecto.
Los títulos seleccionados, publicados en España durante 2025, combinan novela, autoficción y relatos, y proceden de autores de amplia trayectoria. Dos españoles y tres latinoamericanos conforman una lista que busca equilibrar prestigio, diversidad geográfica y propuestas narrativas potentes, en un premio que aspira a convertirse en un referente comparable al Booker o al Goncourt en el ámbito hispánico.
Un premio millonario para la narrativa en español
El Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana nace con una dotación de un millón de euros para la obra ganadora, a la que se suma un premio de 30.000 euros para cada uno de los cuatro finalistas. Se trata del galardón mejor pagado del mundo para un libro ya publicado, y se sitúa a la altura de los premios literarios más comentados del panorama internacional.
Impulsado por Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), empresa de mayoría pública participada en un 51% por el Estado español, el premio no está vinculado a ninguna editorial concreta. Esta independencia editorial pretende reforzar la idea de que no se trata de un adelanto encubierto, sino de una recompensa directa al libro elegido y a sus autores, que seguirán percibiendo sus royalties habituales por las ventas.
Además del millón de euros para el ganador, Aena ha reservado una partida extra, cifrada en más de un millón de euros para la compra masiva de ejemplares de las obras finalistas. Estos libros se distribuirán en aeropuertos españoles, bibliotecas, colegios y otras instituciones públicas de las ciudades donde opera la compañía, con la intención de ampliar de forma notable su visibilidad y su presencia entre los lectores.
La ceremonia en la que se dará a conocer el fallo se celebrará el 8 de abril en Barcelona, tras una reunión final del jurado que tendrá lugar ese mismo día. La víspera está prevista una rueda de prensa con los autores finalistas, también en la capital catalana, en un formato que recuerda al de los grandes premios internacionales.

Los cinco libros que se disputan el galardón
El listado de finalistas reúne a cinco nombres muy reconocidos en la narrativa contemporánea en español, con trayectorias ya consolidadas y presencia previa en premios y listas internacionales. Son estos:
- «Ahora y en la hora», de Héctor Abad Faciolince (Colombia), publicada por Alfaguara.
- «Marciano», de Nona Fernández (Chile), editada por Penguin Random House / Literatura Random House.
- «Los ilusionistas», de Marcos Giralt Torrente (España), en el catálogo de Anagrama.
- «El buen mal», de Samanta Schweblin (Argentina), publicada por Seix Barral en España.
- «Canon de cámara oscura», de Enrique Vila-Matas (España), también en Seix Barral.
La lista combina dos autores españoles y tres latinoamericanos, subrayando la vocación trasatlántica del premio. Al mismo tiempo, pone el foco en catálogos de grandes grupos como Penguin Random House y Planeta, junto con el sello independiente Anagrama, hoy integrado en el Grupo Feltrinelli pero con una marca muy reconocible en el ámbito hispánico.
En conjunto, se han seleccionado dos novelas de corte más clásico (entre ellas «Marciano»), dos obras de autoficción o memorialismo («Ahora y en la hora» y «Los ilusionistas») y un volumen de cuentos («El buen mal»). Con ello, el premio deja la puerta abierta tanto a la ficción como a la no ficción narrativa, siempre que se trate de obras de prosa literaria alejadas del ensayo, la poesía o el teatro.
Todos los autores finalistas cuentan con un recorrido previo importante: desde premios nacionales y reconocimiento de la crítica hasta nominaciones al Booker y al National Book Award, en el caso de algunas de sus obras anteriores. Uno de los objetivos declarados del premio es, no obstante, que en futuras ediciones puedan entrar en juego también libros menos previsibles y no solo los grandes títulos del año.
Rosa Montero y un jurado de primer nivel
La presidencia del jurado recae en la escritora española Rosa Montero, quien ha sido la encargada de anunciar los finalistas en un acto celebrado en la librería La Mistral, en Madrid. Junto a ella han intervenido el periodista Jesús García Calero, uno de los secretarios del jurado, y los scouts o preseleccionadores Nuria Azancot y Antonio Martínez Asensio, responsables de una primera criba de los libros publicados en 2025.
Además de Montero, el jurado literario está integrado por Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, José Carlos Llop, Jorge Fernández Díaz, Leila Guerriero y Élmer Mendoza. Se trata de un panel mixto en el que conviven autores españoles, argentinos y un representante mexicano, con la intención de asegurar una mirada plural sobre la narrativa en español.
Montero ha insistido en la idea de que el premio es “una alegría para el sector, para las editoriales, para los escritores y para los lectores”, destacando que la fuerte dotación económica sirve para colocarlo de entrada en un lugar muy visible. Al mismo tiempo, ha reconocido que el reto es que la calidad de los libros premiados esté a la altura de esa cifra millonaria y que el galardón acabe teniendo peso real en el conocimiento de la literatura en español a nivel mundial.
La escritora ha subrayado también el carácter inevitablemente subjetivo de cualquier premio literario: si se cambiaran los miembros del jurado o los preseleccionadores, es probable que la lista final de libros fuese distinta. Aun así, ha defendido que la selección actual es «indiscutible» en términos de calidad y relevancia en el contexto de la producción de 2025.

Cómo se eligen los finalistas: scouts, listas y deliberaciones
El mecanismo del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana está diseñado para combinar lecturas especializadas y decisión colegiada. En una primera fase, un grupo de diez periodistas y profesionales del mundo del libro elabora listas propias de diez títulos, ordenados de mayor a menor puntuación, a partir de las obras de narrativa publicadas en España a lo largo de 2025.
Entre estos preseleccionadores figuran nombres como Jordi Amat (director del suplemento cultural Babelia de El País), Nuria Azancot (El Cultural), Verónica Chiaravalli (La Nación, Argentina), Paula Corroto (El Confidencial), Lara Hermoso (RTVE), Anna María Iglesia (El Periódico, El Cultural), Daniel Marquínez (Festival Gabo), Antonio Martínez Asensio (Cadena SER), Leandro Pérez (revista Zenda) y Karina Sainz Borgo (ABC).
Esas listas iniciales se trasladan al jurado, que suma las puntuaciones para determinar los cinco títulos con mejor valoración. A partir de ahí, los libros pasan a una fase de lectura y discusión más intensa entre los propios miembros del jurado, que se reservan también la posibilidad de proponer un título adicional que no haya sido incluido en la preselección, si lo consideran necesario.
Este sistema, que combina el veredicto de críticos y periodistas con el juicio de escritores y especialistas, pretende reforzar la independencia del premio y evitar que quede capturado por una sola sensibilidad o por intereses de grupo. La composición del jurado y de los scouts se irá renovando en cada edición, de forma que el galardón no quede asociado a un único círculo estable de nombres.
En esta primera convocatoria, las deliberaciones definitivas se realizarán en un almuerzo en Barcelona el mismo 8 de abril, fecha en la que se conocerá el libro ganador. La organización insiste en que hasta ese día no habrá un fallo cerrado ni un acuerdo previo, para preservar la frescura del debate.
Objetivos y alcance del Premio Aena
Más allá del montante económico, el nuevo galardón se plantea como una herramienta para “impulsar la creación literaria, fomentar la lectura y fortalecer el vínculo entre la literatura y la sociedad”, según ha explicado el presidente de Aena, Maurici Lucena. La empresa enmarca el premio dentro de su Estrategia de Sostenibilidad 2021-2030, con la idea de que la cultura forme parte de sus compromisos de responsabilidad social.
El ámbito del premio es doble: por un lado, busca reconocer la mejor narrativa en español publicada en España, ya sea escrita directamente en castellano o traducida desde alguna de las lenguas cooficiales; por otro, aspira a tender puentes entre España e Hispanoamérica, apoyándose en alianzas con entidades como la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa, que colaboran en la difusión y en las actividades relacionadas.
Lucena ha señalado como referentes premios como el Goncourt francés, el Booker británico o el Pulitzer estadounidense, galardones de fuerte impacto mediático que, sin necesidad de grandes dotaciones (en algunos casos simbólicas), contribuyen a poner en el mapa libros y autores. En el caso de Aena, la apuesta se basa tanto en la cuantía como en una estrategia de visibilidad que incluye la compra masiva de ejemplares.
El presidente de la compañía ha defendido que la cifra del millón de euros busca garantizar una cierta autonomía económica al autor ganador, de forma que pueda dedicarse con mayor tranquilidad a su siguiente proyecto, y, al mismo tiempo, hacer que el nombre del premio sea fácilmente reconocible para el gran público. La intención, ha insistido, no es contraponerse ni «desmerecer» otros galardones, sino sumar una pieza más al ecosistema literario en español.

Las obras finalistas, una a una
Dentro de la diversidad de estilos y registros, las cinco obras seleccionadas comparten una fuerte dimensión memorialística, política o íntima, así como una notable ambición literaria. Cada una aterriza la narrativa contemporánea en español desde un ángulo distinto.
«Ahora y en la hora», de Héctor Abad Faciolince
El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince regresa al terreno de la memoria y el testimonio con una obra marcada por la experiencia directa de la guerra de Ucrania. «Ahora y en la hora» reconstruye el viaje que el autor realizó en 2023 a ese país como parte de una misión de paz y cultura, viaje que se transformó en tragedia cuando un misil ruso impactó en una pizzería de Kramatorsk donde cenaba con otros escritores.
En aquel ataque murió la escritora ucraniana Victoria Amelina, con quien Abad había intercambiado el asiento poco antes de la explosión. A partir de ese hecho, el libro se convierte en una nueva indagación sobre los efectos devastadores de la violencia, la culpa del superviviente y la necesidad de dar voz a quienes ya no pueden contar su historia, en la línea de lo que el autor exploró en su obra más conocida, «El olvido que seremos».
La crónica combina la mirada íntima con la observación de un país en guerra, y se pregunta por el lugar que puede ocupar la literatura frente a la destrucción. En el contexto del premio, el texto encarna la vertiente más cercana a la no ficción literaria, sin abandonar en ningún momento la ambición estética.
«Marciano», de Nona Fernández
La chilena Nona Fernández, conocida por novelas como «Space Invaders» y por su trabajo en torno a la memoria de la dictadura, lleva aún más lejos su exploración de la historia reciente de Chile en «Marciano». La obra se apoya en las largas conversaciones de la autora con Mauricio Hernández Norambuena, militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, involucrado en el intento de asesinato de Augusto Pinochet en 1986 y en una sonada fuga carcelaria.
El libro cruza de manera deliberada memoria, investigación documental e imaginación, y juega con la sensación de estar moviéndose en una zona donde tiempo y espacio parecen distorsionarse. La narradora visita a Hernández en prisión para interrogar no solo su biografía sino también los mecanismos de la militancia, la violencia política y las consecuencias personales de la lucha armada.
El resultado es una narrativa abiertamente política, pero lejos del panfleto, que recupera una parte de la historia chilena poco contada en detalle y la conecta con preguntas muy actuales sobre la justicia, la memoria y la representación del pasado. El texto se sitúa a medio camino entre la novela y la crónica testimonial, con un tono que mantiene la marca de estilo de Fernández.
«Los ilusionistas», de Marcos Giralt Torrente
El español Marcos Giralt Torrente, nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester, retoma en «Los ilusionistas» la veta autobiográfica que ya exploró en «Tiempo de vida», Premio Nacional de Narrativa en 2011. Aquí el foco recae en la historia de sus abuelos maternos y de la familia Torrente, con especial atención a la figura de su madre y de sus tíos.
La narración arranca en el verano de 1931, cuando los abuelos se conocen en un pueblo costero de Galicia, y se proyecta a lo largo de varias décadas. A partir de ese eje, el autor reflexiona sobre la memoria familiar, las herencias afectivas, la precariedad económica y la fragilidad de los vínculos, en un texto que se presenta como novela pero que bebe directamente de la experiencia personal.
Giralt Torrente ha contado en entrevistas que crecer en una familia tan volcada en la cultura fue a la vez una «riqueza» y un suelo inestable para un niño, marcado por la inseguridad económica. «Los ilusionistas» convierte esas tensiones en materia narrativa, con una prosa sobria y precisa que ha cosechado ya otros reconocimientos, como el Premio Francisco Umbral al Libro del Año.
«El buen mal», de Samanta Schweblin
La argentina Samanta Schweblin, considerada una de las cuentistas más influyentes de su generación, reúne en «El buen mal» una serie de relatos que se mueven en la frontera entre lo cotidiano y lo inquietante. Los personajes, frágiles y muy humanos, se enfrentan a ese instante en el que algo extraño irrumpe en sus vidas y las descoloca de forma irreversible.
En este volumen regresan temas habituales en la obra de Schweblin, como la soledad, el miedo, la incomunicación y las fuerzas invisibles que parecen gobernar nuestras decisiones. A ellos se suman aquí reflexiones sobre la muerte, la culpa, la familia y las formas del cuidado, en escenarios que, sin dejar de ser reconocibles, se van deformando hasta adquirir un tono casi fantástico.
«El buen mal» ha sido uno de los libros más citados en las listas de lo mejor del año en 2025 y confirma la proyección internacional de la autora, que ya obtuvo el National Book Award a obra traducida por «Siete casas vacías» y ha sido varias veces finalista del Booker. En el contexto del premio Aena, su presencia introduce la única colección de cuentos entre las obras finalistas.
«Canon de cámara oscura», de Enrique Vila-Matas
El barcelonés Enrique Vila-Matas, uno de los grandes nombres de la narrativa española contemporánea, propone en «Canon de cámara oscura» un juego metaliterario llevado al extremo. El protagonista, Vidal Escabia, recibe la tarea de elaborar un canon literario “desplazado e intempestivo”, alejado de los listados oficiales, a partir de una selección de 71 libros acumulados en un cuarto oscuro de su casa.
Cada día, el personaje escoge al azar uno de esos volúmenes, extrae un fragmento que alimentará su canon personal y se deja afectar por la lectura hasta el punto de que su vida y su escritura se ven alteradas. Incapaz de ceñirse a explicaciones sencillas, se pierde en digresiones, asociaciones libres y anécdotas que van desviando constantemente el hilo central.
La novela funciona como una reflexión sobre el acto de leer y de escribir, la construcción de un gusto propio y el diálogo con las tradiciones literarias, con referencias a autores como Robert Walser, Kafka, Joseph Roth o Carlo Emilio Gadda. Fiel al estilo de Vila-Matas, el texto se presenta como un artefacto excéntrico, lleno de humor, ironía y giros autorreferenciales que cuestionan qué significa hoy establecer un canon.
Con estos cinco libros en liza, el nuevo galardón literario impulsado por Aena se estrena con una selección que combina memoria personal, relato político, experimentación formal y mirada crítica sobre el presente. Queda por ver qué título se llevará finalmente el millón de euros, pero la apuesta económica y simbólica ya ha colocado al premio en el centro del debate literario en España e Hispanoamérica, y ha abierto una expectativa clara sobre su capacidad para convertirse en una cita anual ineludible para lectores, editores y autores.