Libros parecidos a Tokio blues: literatura japonesa contemporánea y drama existencial
Tokio blues (Norwegian Wood) salió al panorama literario japonés de la mano de Kodansha en 1987. Tras su lanzamiento, se convirtió en un fenómeno en ventas —4 millones de ejemplares— que catapultó a su creador, Haruki Murakami —de tan solo 39 años en aquel entonces—, a la cúspide del olimpo literario nipón. Por extraño que parezca, las acaudaladas ventas de la obra y la exposición causada no generaron un reconocimiento institucional inmediato en el autor, sin embargo, sí abonaron el camino para posteriores premiaciones y su inminente internacionalización.
En 1989, luego de 2 años de causar furor en las librerías japonesas, Tokio blues fue traducido al inglés por Jay Rubin y lanzado al mercado anglo por Vintage Books —una extensión de Penguin Books—. Como era de esperarse, esta conversión a la lengua de Shakespeare resultó en la consolidación internacional del nipón a sus 40 años de edad. No fue distinto el logro 16 años después cuando fue llevada al idioma de Cervantes por Lourdes Porta de la mano de Tusquets Editores. En adelante, un poco más sobre la obra y algunos libros con temática parecida que no debes dejar de leer.
Un breve paseo por Tokio blues (Norwegian Wood)
La obra nos traslada a la reminiscencia del Japón de los años 60 según la visión del tokiota Toru Watanabe, el protagonista. En este flashback de su juventud como universitario se nos va desvelando el contexto socioemocional del hombre, sus amores, su confrontación con el duelo, la búsqueda de su identidad y, sobre todo, la nostalgia de lo que no vuelve y el sentido mismo de la vida.
Destaca en Tokio blues el lenguaje prosaico impreso por Murakami, especialmente en los pasajes asociados a la introspección de sus personajes. Igualmente, es necesario mencionar cómo el silencio es parte de la trama, dando pie a la constante reflexión. Un dato curioso es que el tema de The Beatles que da nombre al título original en nipón —Norwegian Wood— es la bisagra que aprovecha el autor para que Toru evoque una y otra vez los capítulos pasados de su existencia.
De la canción, es interesante rescatar estos versos para comprender más el nexo con la obra y el porqué de su papel como detonante para el recuerdo: «I once had a girl / Or should I say she once had me» («Una vez tuve una chica / O debería decir que una vez ella me tuvo a mí»).
En 2010 —23 años después de su lanzamiento en Japón, 21 años luego de su traducción al inglés y apenas cinco años tras su adecuación al español—, salió la versión fílmica de la obra. Esta se estrenó el sábado 11 de diciembre del 2010 en tierras niponas. La dirección de la película estuvo a cargo de Tran Anh Hung, y recaudó más de 19 millones de dólares en los cines de la escena global —aunque la mayoría de los ingresos fueron en su país de origen—.
Frases de Tokio Blues
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«Las cosas fluyen hacia donde tiene que fluir y por más que te esfuerces e intentes hacerlos lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así. Parece que está aleccionándote, pero ya es hora de que aprendas a vivir de este modo».
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«No era mi brazo lo que ella buscaba, sino el brazo de alguien. No era mi calor lo que ella necesitaba, sino el calor de alguien. Entonces sentía algo rayando en la culpabilidad por ser yo ese alguien».
Libros parecidos a Tokio blues: literatura japonesa contemporánea y drama existencial
Teniendo como base la nostalgia por lo pasado, la búsqueda del sentido del yo en el camino asignado, el amor y el dolor, hemos compilado una serie de textos de la literatura japonesa contemporánea que necesitas leer.
Kafka en la orilla (2002) — Haruki Murakami
Empezamos esta lista con una obra del mismísimo Murakami, un texto que sobresale por su enorme simbolismo y abstracción. La trama nos muestra el desarrollo paralelo de dos historias, la del viejo Satoru Nakata —un hombre con problemas cognitivos (no sabe leer ni escribir), pero en el peculiar don de poder hablar con los gatos— y la de Kafka Tamura —un joven de apenas 15 años que, por temor a que se cumpla un augurio de tintes edípicos, huye de su hogar—.
Muy a su estilo —y con un uso magistral del erotismo, el realismo mágico, la filosofía y las referencias culturales a las que nos tiene acostumbrados—, Murakami desarrolla la trama y propicia el encuentro de los protagonistas. Estos —pese a no tener nada previo en común, a no poseer trayectos existenciales símiles y a estar cada quien buscando respuestas independientes al porqué de su existencia—, coinciden, y esa colisión condiciona sus destinos.
La creatividad de la propuesta de Haruki le valió hacerse con el World Fantasy Award del 2006. Igualmente, los críticos literarios del New York Times y de Updike ovacionaron en sus columnas la historia de Kafka y Satoru.
Frases de Kafka en la orilla
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«Y una vez que pase la tormenta, no recordarás cómo la superaste, cómo lograste sobrevivir. Ni siquiera estarás seguro de si la tormenta realmente ha terminado. Pero una cosa es segura: cuando salgas de ella, no serás la misma persona que entró. De eso se trata esta tormenta».
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«Cada uno de nosotros está perdiendo algo valioso. Oportunidades perdidas, posibilidades perdidas, sentimientos que nunca podremos recuperar. Eso forma parte de lo que significa estar vivo».
La fábrica (2013) — Hiroko Oyamada
Aquí nos enfrentamos al surrealismo enarbolado por Hiroko Oyamada, quien nos lleva a un entorno industrial descomunal y nos pone en la piel de tres personajes. Estos protagonistas no tienen conexión previa entre sí, por lo que su conexión comienza al entrar a esta factoría, la cual excede las dimensiones comunes de cualquier fábrica, llegando a ser una especie de ciudad con todas las actividades incluidas —centros comerciales, casas, tiendas…— y cuya rutina de labores absorbe y deshumaniza a sus trabajadores.
En los diálogos y descripciones se aprecia cómo los protagonistas viven obsesionados por sus labores, al punto de disociarse de la realidad. Paralelamente, el entorno sufre transformaciones irreales propias de algún cuadro de Dalí, de Varo y de Kahlo. La noción del tiempo se desvanece entre la rutina —cuasi interminable y hasta cruel—; se puede decir, de hecho, que cada obrero se vuelve un simple engranaje dentro de la máquina, una pieza que, al culminar su ciclo de servicio, es reemplazada sin que haya lágrimas ni pesares.
No es necesario explicar que esta obra de Hiroko Oyamada es una rotunda crítica satírica al sistema laboral de la actualidad. Lo que sí se debe acotar es que la idea del texto surge tras la participación de la autora como trabajadora en una fábrica de la industria automotriz japonesa.
Frases de La fabrica
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«Quiero trabajar, y tengo la suerte de poder hacerlo. Claro que lo agradezco. ¿Cómo no? Excepto que, bueno, no quiero trabajar. De verdad que no. La vida no tiene nada que ver con el trabajo, y el trabajo no tiene ninguna relación con la vida. Antes pensaba que estaban conectados, pero ahora veo que es imposible».
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«Con el rabillo del ojo, pensé que vi a una de las mujeres más pequeñas del Servicio de Impresión sosteniendo un pájaro negro por las alas, pero cuando miré de nuevo era solo un cartucho de tóner».
Un cuento para tiempo presente (2013) — Ruth Ozeki
Siguiendo la propuesta de personajes sin interacciones previas cuyas vidas se entrelazan por arte del destino como en Kafka en la orilla, la autora nos trae la historia de Nao y Ruth. La primera es una joven nipona que decide acabar con su existencia producto del continuo acoso que padece en la escuela por ser considerada una extranjera —ella vivió su adolescencia California, pero por motivos económicos (su padre quedó desempleado) se vio obligada a regresar a Japón—. A la maldad de sus compañeros se suma la soledad a la que están sometidos sus días en un país del que ya no se siente parte.
Sin embargo, ella no quiere irse sin dejar algo representativo, así que se dispone a escribir sobre la vida de Jiko, su bisabuela, una sabia y longeva mujer practicante del budismo zen. La segunda protagonista, Ruth, es una escritora canadiense que habita en un pequeño islote y que no ha podido dar con el escrito que le catapulte a la fama. De repente, un día del 2011 halla en la orilla una lonchera que contiene un diario. Para sorpresa de los lectores, es la historia de Nao y de su bisabuela. Tras ahondar en las páginas del libro, Ruth queda prendada. De esta manera tan inesperada, Ozeki empalma dos vidas.
El resto de la narrativa es una profunda introspección sobre la migración, la identidad del ser respecto a la tierra, el nacionalismo, la espiritualidad, las metas de la vida, y tantos otros temas inherentes a la existencia humana. Por su prolijo trabajo literario, Ozeki fue nominada al Booker 2013.
Frases de Un cuento para tiempo presente
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«Soy un ser temporal. ¿Sabes qué es un ser temporal? Bueno, si me das un momento, te lo diré. Un ser temporal es alguien que vive en el tiempo, y eso significa tú, y yo, y cada uno de nosotros que somos, fuimos o seremos».
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«A veces, cuando contaba historias del pasado, se le llenaban los ojos de lágrimas por todos los recuerdos que tenía, pero no eran lágrimas. No lloraba. Eran solo los recuerdos que se filtraban».