La vergüenza es azul, nueva ganadora del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

  • La novela "La vergüenza es azul" gana el 73 Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid, dotado con 20.000 euros y la publicación en Menoscuarto.
  • Su autora, Isolda Patrón-Costas, barcelonesa afincada en Madrid y vinculada al cine, firma con el seudónimo Adela Landoni.
  • La obra, ambientada en Granada, se centra en las complejas relaciones entre una madre y sus hijas y en la búsqueda de identidad.
  • El jurado seleccionó la novela entre más de 200 originales procedentes de toda España y otros países de Europa e Hispanoamérica.

Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

La novela «La vergüenza es azul» se ha alzado con el 73 Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid, uno de los galardones literarios con más recorrido del panorama español. El fallo se ha dado a conocer en un acto oficial celebrado en el Ayuntamiento de Valladolid, donde se ha ratificado la condición de este premio como cita clave para la narrativa en castellano.

Su autora, la escritora y guionista barcelonesa Isolda Patrón-Costas Crosta-Blanco, residente en Madrid y muy ligada al mundo cinematográfico, se presentó al certamen con el seudónimo Adela Landoni. La obra, que supone su segunda incursión en la novela, ha convencido al jurado por su retrato de unas relaciones familiares tan intensas como delicadas.

Un premio veterano y muy disputado

El Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid alcanzaba este año su 73 edición, consolidado como uno de los más antiguos del género en España, solo por detrás del Nadal. El Ayuntamiento de Valladolid respalda económicamente el galardón, dotado con 20.000 euros, además de garantizar la publicación de la obra ganadora en la editorial Menoscuarto.

En esta convocatoria han concurrido más de dos centenares de manuscritos, remitidos desde todas las comunidades autónomas y también desde diversos países de habla hispana y de Europa. El volumen de originales ha crecido en torno a un 15 % respecto al año anterior, lo que ha obligado a desplegar varias fases de lectura y filtrado a cargo de diferentes comisiones.

Tras ese proceso de selección, el comité dejó en la recta final cuatro novelas finalistas: «Después de la montaña» (lema Basilisco), «El poder de Ari» (lema Ária Vidal Martín), «1978» (lema Leo Winter) y «La vergüenza es azul» (lema Adela Landoni). Fue sobre este grupo reducido sobre el que deliberó el jurado hasta decantarse por la obra de Patrón-Costas.

El jurado ha estado presidido por Angélica Tanarro, periodista, poeta y responsable de la Sección de Literatura del Ateneo de Valladolid. Junto a ella han participado los escritores Espido Freire, Noemí Sabugal y Gustavo Martín Garzo, además del editor y director de Menoscuarto, José Ángel Zapatero, conformando un panel de perfiles literarios muy reconocibles en el ámbito nacional.

En el acto público celebrado en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento, el alcalde Jesús Julio Carnero presidió la lectura del acta y quiso subrayar el papel de la literatura como motor cultural de la ciudad. También intervinieron el presidente del Ateneo de Valladolid, Luis María Gil-Carcedo, y la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, que acompañaron a los miembros del jurado en la presentación del fallo.

Así se comunicó el fallo a la autora

El momento clave de la jornada llegó cuando, una vez leída el acta y abierta la plica, se desveló la identidad real tras el seudónimo Adela Landoni. El alcalde llamó en directo por teléfono a Isolda Patrón-Costas para comunicarle que su manuscrito había sido el elegido entre todos los participantes.

La escritora ha contado que recibió la llamada en plena jornada laboral, al salir de una reunión en la que preparaba «un rodaje muy grande». Al ver en la pantalla del móvil una llamada procedente de Valladolid, reconoce que le costó creer lo que estaba ocurriendo. «Estoy temblando, muy emocionada», confesó, pidiendo incluso disculpas por si la emoción le impedía expresarse con claridad.

Durante la conversación con el alcalde, Patrón-Costas subrayó que este reconocimiento supone un punto de inflexión en su trayectoria literaria, que hasta ahora combinaba con una carrera muy intensa en el cine. La incorporación de su nombre al palmarés del Ateneo-Ciudad de Valladolid se percibe como un impulso decisivo para su futuro como novelista.

La entrega oficial del galardón y la presentación de la obra al público se celebrarán dentro de la Feria del Libro de Valladolid, en un acto que tendrá lugar el 5 de junio en el marco de los eventos literarios organizados en la ciudad. La novela será editada y distribuida por Menoscuarto, lo que facilitará su llegada a librerías de toda España.

El Ayuntamiento ha querido remarcar, a través de los representantes institucionales presentes, que el premio encaja en una idea amplia de cultura, que va más allá de la literatura para abarcar también la ciencia, las tradiciones y las distintas manifestaciones artísticas que circulan por la ciudad y por el conjunto de Europa.

Una historia de madres, hijas y vergüenza

El acta del jurado destaca de «La vergüenza es azul» su mirada sobre las complejas relaciones materno-filiales. La novela se adentra en el vínculo entre una madre y sus hijas, y en la forma en que esa figura materna marca la personalidad y el destino de las jóvenes, con un tono que mantiene la tensión narrativa hasta las últimas páginas.

La autora ha explicado que el libro narra cómo una hija se mira en el espejo de su madre, observa sus pasos erráticos y se ve empujada a intentar salvarla, al tiempo que lucha por sostenerse a sí misma. Desde ese conflicto, la protagonista trata de reconstruir su propio relato vital y de revisar el de la mujer que la crió, siempre atravesada por el afecto y por un sentimiento difícil de poner en palabras.

Patrón-Costas reconoce que, a medida que avanzaba la escritura, se dio cuenta de que había un sentimiento que impregnaba toda la novela: la vergüenza. Una vergüenza ligada al miedo, a la dificultad de comprender qué está pasando y a la sensación de no encontrar un nombre adecuado para lo que se vive. Ese matiz emocional es el que termina por dar sentido al título.

El color azul se incorpora como una especie de clave íntima dentro del relato, vinculada a ese pudor y a esa incomodidad de la protagonista frente a las situaciones que atraviesa. La autora ha preferido no desvelar con detalle el porqué del color y ha invitado a los lectores a descubrirlo al avanzar en las páginas, remarcando que el tono cromático acompaña la evolución interna del personaje.

El jurado ha subrayado, además, que la novela se sostiene sobre una prosa fluida y muy visual, capaz de mantener la intriga sin recurrir a golpes de efecto gratuitos. Esa manera de narrar, directa pero cuidada, es uno de los rasgos que más se han valorado a la hora de otorgar el premio entre las obras finalistas.

Granada como escenario literario

«La vergüenza es azul» está ambientada íntegramente en Granada, una ciudad con la que la autora mantiene una relación personal. Patrón-Costas pasó parte de su infancia en un pueblo cercano a la capital nazarí y asegura que conoce bien sus calles, sus barrios y su atmósfera, algo que ha aprovechado para convertirla en un escenario con peso propio dentro de la novela.

En sus declaraciones tras el fallo, la escritora ha descrito el barrio del Albaicín como un «microcosmos», separado de la ciudad moderna no solo por la geografía, sino también por la intensidad cultural y simbólica que concentra. Esa mezcla de historia, diversidad y fronteras difusas encaja con la trama de la novela y con los conflictos internos de sus personajes.

Granada aparece así como un espacio cargado de confluencias, donde distintas culturas han ido dejando huella a lo largo de los siglos. Patrón-Costas considera que esa riqueza de capas y miradas la convierte en un lugar idóneo para una historia centrada en la identidad, en la memoria familiar y en la posibilidad de rehacer el propio relato vital.

El contexto granadino se suma, por tanto, a la dimensión íntima de la novela para articular un relato donde lo personal y lo urbano se entrelazan. Las emociones de los personajes dialogan con los paisajes de la ciudad, desde las cuestas del Albaicín hasta los rincones menos transitados, creando un marco que refuerza el tono de reconstrucción interior que recorre el libro.

La elección de esta ciudad andaluza enlaza también con la propia biografía de la autora, que ha repartido su vida y su formación entre distintos territorios, tanto españoles como extranjeros. Esa mirada en movimiento se deja notar en la manera en que habita el espacio narrativo y en el enfoque con el que representa los vínculos familiares.

El perfil de la ganadora

Isolda Patrón-Costas nació en Barcelona en 1974 y ha desarrollado buena parte de su formación entre varios países. Se ha educado en Estados Unidos, Alemania y Escocia, además de en distintas ciudades españolas, algo que ha marcado su trayectoria profesional y creativa.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, completó después un Máster en Producción Cinematográfica en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster de Fotografía en la Napier University de Edimburgo. Ese recorrido académico se ha visto reforzado por una intensa carrera en el sector audiovisual internacional.

En el ámbito de la escritura, Patrón-Costas cursó un Máster de Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid, donde obtuvo una Beca al Rendimiento Académico, y se especializó también en guion cinematográfico y de televisión en la Escuela de Guion de Madrid, de la mano de la guionista Alicia Luna. De esta forma ha ido compaginando la práctica literaria con el trabajo para la pantalla.

Su debut en la novela llegó en 2022 con «Amargosa», publicada por la editorial Tres Hermanas. Esta primera obra fue finalista de la 51 edición del Premio Felipe Trigo de novela y quedó tercera finalista en el Premio Premier Roman (Chambéry, Francia) a la mejor primera novela publicada, consolidando desde el inicio una buena recepción crítica.

Según la propia autora, su primer libro se movía más cerca del thriller de tono oscuro, donde coincidían asesinatos y cierto enfoque de periodismo sensacionalista. Con «La vergüenza es azul» cambia de registro hacia una narración más íntima y emocional, sin renunciar a la tensión, pero centrando el foco en la reconstrucción personal y en los lazos familiares.

Cine y literatura: una doble mirada

Buena parte de la carrera profesional de Patrón-Costas se ha desarrollado en la industria cinematográfica internacional. Inició su trayectoria en Los Ángeles y ha formado parte de equipos de producción de grandes proyectos, tanto comerciales como de autor, lo que le ha dado una perspectiva muy visual del relato.

Entre los títulos en los que ha participado figuran producciones como «Biutiful», del director Alejandro González Iñárritu, o «La promesa», de Terry George, además de filmes comerciales de amplia difusión y documentales como «Mira la luna», rodado en instalaciones de la NASA. Esta experiencia le ha permitido conocer desde dentro el engranaje del cine de gran presupuesto.

En España ha trabajado también en departamentos de desarrollo de guion y producción para distintas productoras, y ha colaborado como lectora de guiones de forma independiente. Actualmente compagina la labor de agente cinematográfica y la producción en rodajes con la escritura de novela, cuento y guion para cine y televisión.

La autora se define como «contadora de historias» antes que como profesional de un solo medio. Asegura que la imagen tiene un peso central en su manera de imaginar tramas y personajes y que suele visualizar las escenas casi como si las viera en pantalla, algo que después traslada a la página escrita.

Aun así, sostiene que le resulta más sencillo trasladar la imaginación a la novela que al cine. La prosa, explica, le ofrece una libertad creativa mucho mayor, sin las limitaciones presupuestarias ni técnicas que imponen las producciones audiovisuales. «En la escritura puedes construir mundos sin recurrir a recursos que en pantalla resultarían forzados», ha señalado en varias ocasiones.

Con este premio, la figura de Isolda Patrón-Costas se afianza en el panorama literario español como una autora que cruza constantemente las fronteras entre la narrativa escrita y el lenguaje audiovisual, aportando a sus novelas una cadencia muy marcada por el ritmo de la imagen y por la construcción de escenas casi cinematográficas.

El conjunto de datos que rodean a esta edición del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid, el peso creciente de las obras presentadas desde toda España y diversos países europeos, la solidez del jurado y la trayectoria híbrida de la ganadora dibujan un contexto en el que la novela «La vergüenza es azul» se sitúa como una apuesta clara por las historias íntimas, complejas y visuales, reforzando el papel de Valladolid como escenario destacado de la narrativa en lengua española.