La Selectividad madrileña arranca con textos de Javier Gomá y la Generación del 14

  • Más de 42.000 estudiantes de la Comunidad de Madrid han iniciado las pruebas de la PAU con el examen de Lengua Castellana y Literatura.
  • Los textos de Javier Gomá sobre el legado personal y la reflexión de Lola Pons sobre el periodismo han protagonizado la modalidad de Ciencias.
  • El nuevo modelo de examen prioriza la capacidad crítica y competencial, representando hasta un 70% de la calificación final.
  • A pesar de los nervios iniciales, el alumnado ha calificado las pruebas como asequibles y conectadas con la realidad actual.

Estudiantes realizando el examen de selectividad en Madrid

La capital se ha despertado con ese hormigueo constante en el estómago que solo los exámenes de acceso a la universidad son capaces de provocar. Miles de jóvenes han abarrotado los campus de las universidades públicas de la región, desde la Complutense hasta la Carlos III, para enfrentarse a la primera jornada de la PAU, un reto que marca el fin de una etapa y el inicio de sus sueños profesionales. Aunque el ambiente en los pasillos era una mezcla de apuntes de última hora y caras de poco sueño, la sensación general tras la primera toma de contacto ha sido de alivio tras cruzar la puerta de las aulas.

El pistoletazo de salida lo ha dado, como es tradición, la asignatura de Lengua Castellana y Literatura II, donde los estudiantes de la rama de Ciencias y Tecnología han sido los primeros en romper el hielo. Esta prueba no es solo un trámite, ya que la capacidad de análisis y redacción se pone bajo la lupa de unos correctores que este año buscan algo más que respuestas memorizadas de manual. La organización ha fluido con total normalidad en las veinticuatro sedes habilitadas, donde cientos de docentes han velado por que cada folio estuviera en su sitio y cada alumno en su pupitre correspondiente.

Reflexiones humanistas y el peso del legado personal

Texto de Javier Gomá en el examen de selectividad

Una de las grandes sorpresas de la mañana ha venido de la mano de un texto del filósofo Javier Gomá, titulado de forma sugerente sobre cómo nos gustaría ser recordados. El fragmento, que partía de las ideas de inmortalidad en la obra de Shakespeare, invitaba a los alumnos a pensar en la ejemplaridad como una forma de vida que trasciende al tiempo. Este enfoque tan vitalista y cercano ha calado hondo entre los bachilleres, quienes han agradecido encontrarse con una temática que permitía una argumentación personal fluida y con la que era sencillo identificarse a pesar de la presión del reloj.

No ha sido la única opción sobre la mesa, ya que la filóloga Lola Pons también ha tenido su espacio con un fragmento que exploraba la relevancia del periodismo escrito y cómo este ha servido de cantera para los grandes maestros de la literatura. Ambos textos han permitido que los estudiantes demostraran sus habilidades para resumir ideas complejas y estructurar un discurso coherente, algo fundamental en un examen donde la coherencia y la organización del pensamiento puntúan cada vez más. Muchos han salido comentando que, aunque la sintaxis siempre asusta, el contenido de los artículos era pan comido.

Del Realismo decimonónico a las vanguardias literarias

Temario de literatura para la Selectividad de Madrid

En el apartado puramente literario, los estudiantes han tenido que lidiar con clásicos que nunca fallan, como los rasgos del realismo y el naturalismo a través de la icónica obra de La Regenta. Para quienes prefirieron cruzar el charco con la imaginación, la novela hispanoamericana del siglo XX ha sido otra de las alternativas estrella, obligando a los aspirantes a recordar nombres y corrientes que han dado forma a las letras modernas. Parece que el estudio constante durante el curso ha dado sus frutos, pues las caras a la salida no eran de desconcierto, sino de haber cumplido con lo esperado.

Por otro lado, los alumnos de las modalidades de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales se han topado con retos diferentes pero igualmente estimulantes, como la poesía de Yolanda Castaño o la paciencia reflejada en los textos de Omar Fonollosa. En el desarrollo de los temas, la mítica Generación del 14 y el Novecentismo han ocupado un lugar destacado, exigiendo un conocimiento profundo sobre autores como Juan Ramón Jiménez. En la parte de lengua, términos como ‘universales’ o la búsqueda de antónimos para palabras cotidianas han puesto a prueba el vocabulario de quienes aspiran a las notas más altas de la región.

Un nuevo enfoque basado en la madurez académica

Docentes supervisando las pruebas de acceso a la universidad

Este año se ha hecho especial hincapié en que la prueba sea mucho más que un volcado de datos, buscando potenciar el carácter competencial que ya supone el grueso de la calificación. Las autoridades académicas han subrayado que se busca valorar la madurez intelectual de los jóvenes, su capacidad para conectar conceptos y su habilidad para expresar opiniones críticas bien fundamentadas. Esto se traduce en menos preguntas tipo test y más espacios para que el alumno demuestre que sabe de lo que habla, siempre manteniendo un rigor ortográfico que puede costar caro a los más despistados con las tildes.

Para evitar cualquier tipo de picaresca en una cita tan determinante, se han implementado controles más estrictos contra el uso de tecnología, incluyendo sistemas para detectar frecuencias de radio en las aulas. A pesar de estas medidas de seguridad, que a veces pueden intimidar, los testimonios de los chavales coinciden en que la preparación previa en los institutos ha sido la mejor herramienta para afrontar el examen con calma. El apoyo entre compañeros en los descansos ha sido la tónica general, demostrando que, aunque la nota sea individual, el camino lo han recorrido juntos.

Alumnos repasando antes de entrar al examen de lengua

La logística de este evento masivo no es moco de pavo, involucrando a cientos de correctores y personal administrativo que aseguran que los resultados estén listos en apenas un par de semanas. Se espera que las notas se publiquen a mediados de junio, abriendo entonces el proceso de reclamaciones para quienes sientan que su esfuerzo merece un reconocimiento mayor. De momento, la universidad pública madrileña se prepara para recibir a una nueva hornada de estudiantes que, tras superar el bache de la lengua y la literatura, ya miran de reojo a las materias específicas que terminarán de definir su acceso a la carrera de sus vidas.

Las pruebas continúan su curso con Filosofía e Historia en el horizonte cercano, pero la superación de este primer obstáculo lingüístico ha inyectado una dosis extra de confianza en los pasillos universitarios. Con el análisis de la narrativa actual y la morfología ya en el bolsillo, los miles de bachilleres afrontan el resto de la semana con la esperanza de obtener esa nota que les abra las puertas del futuro. El nivel de dificultad, aunque ajustado a los nuevos estándares de la CRUE, ha resultado ser un espejo fiel de lo trabajado en las aulas durante un año que ahora se decide en apenas noventa minutos por asignatura.

Instalaciones universitarias durante la selectividad

El estreno de la PAU en la región madrileña ha dejado un sabor de boca bastante dulce, marcado por textos que invitan a la introspección y un modelo que premia la inteligencia por encima de la memoria pura. Los temas de la novela de posguerra y la evolución de las corrientes vanguardistas han cerrado un examen de Lengua y Literatura que, lejos de ser el ogro que muchos temían, se ha convertido en una oportunidad para que el alumnado luzca su capacidad expresiva. Ahora solo queda mantener la concentración en las jornadas restantes para cerrar con éxito este capítulo académico tan intenso.

Felicidad tras terminar el examen de lengua y literatura

La jornada inaugural de la selectividad en Madrid ha confirmado que el equilibrio entre los contenidos clásicos y las nuevas competencias es la clave del éxito para los futuros universitarios. Con la participación de miles de alumnos y un desarrollo sin incidentes reseñables, el examen de Lengua ha servido como un termómetro positivo para lo que resta de semana. El esfuerzo depositado en el análisis de textos de Gomá o Pons refleja una juventud preparada para razonar, escribir con corrección y enfrentarse a los desafíos intelectuales que les esperan en sus próximos grados académicos.