La escritura automática, el lado más esotérico de la literatura

Escritura-automática

El surrealismo es un género literario que trata de abrazar ese mundo de sueños mediante una serie de técnicas que consisten en desnudar el subconsciente y permitir que las palabras fluyan, desentrañando una creatividad oculta en lo más profundo del ser humano.

Una técnica para la que muchos han debido recurrir a trances y sistemas mucho más inquietantes que el simple hecho de dejarse llevar frente al papel en blanco. Así es la escritura automática, ese estilo en el que lo oculto y las letras se unen.

El Creador, tú y el papel

André- Breton

André Breton, el mayor exponente de la literatura surrealista y, como tal, partidario de la escritura automática.

La literatura surrealista surgió en Francia a principios de los años 20 con el escritor André Breton como máximo exponente. En lo que respecta a España, este el surrealismo influenció a algunos artistas de la generación del 27 como García Lorca, si bien el único lugar donde esta corriente tuvo verdadero efecto fue en Canarias, donde la revista de La Rosa de los Vientos se convirtió en un referente de la época.

El surrealismo, ya sea en el cine, la pintura o la literatura, se basa en una idea procedente del subconsciente del autor. En lo que respecta a las letras, el escritor se encarga de dejar la mente en blanco y escribe en un papel lo primero que se le viene a la cabeza, tenga sentido o no. De este modo, quien escribe sucumbe al poder de la mente sin ningún tipo de condicionamiento: ni corrección, ni estilo, ni técnica, todo obedece a un impulso que palpita en nuestras entrañas.

Según los más místicos, existen procesos mucho más intensos (y al mismo tiempo peligrosos) para desentrañar todas estas ideas, las cuales proceden del Creador, de ese ente creativo, espíritu o energía superior que utiliza la figura del escritor (llamado “canal”) para vomitar las ideas en el papel, una idea que nos resulta tan inquietante como ( y esto va para los más espiritistas) curiosa.

Por mencionar uno de los ejemplos más famosos de la escritura automática cabe remontarse a 1913, año en el que la señora Curran, una ama de casa de St. Louis, en Estados Unidos, comenzó a escribir una serie de poemas dictados por el fantasma de Patience Worth, una mujer inglesa fallecida en el siglo XVII. Lo curioso de todo esto fue que la señora Curran nunca creyó en el espiritismo ni inició voluntariamente el trance.

La escritura automática representa la cara más puramente creadora (y quizás aterradora) de unas letras que según los artistas más místicos no proceden del escritor, sino de fuerzas suprarrenales en las que el hombre occidental dejó de creer hace muchos años.

¿De qué lado estás tú? ¿Del esotérico o el agnóstico?

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3 comentarios

  1.   Antonio Julio Rosselló. dijo

    Por supuesto; del agnóstico.

  2.   Diana dijo

    Por supuesto, del esotérico.

  3.   Ben Bolkoien dijo

    Por supuesto, del esotico y del agnostérico.

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