La Universidad de León quiere despedir el verano de la mejor forma posible: poniendo el foco en una de las voces más singulares de la poesía hecha en España. Y para ello no ha escogido un marco cualquiera, sino La Bañeza, el pueblo natal de Antonio Colinas, que durante tres días se convertirá en punto de encuentro para amantes de la lírica y profesionales de la educación. La cita, denominada “Antonio Colinas y el espacio: otras miradas”, promete ir más allá de la teoría para tocar de cerca la raíz del poema.
El curso, que tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de agosto en la Casa de la Poesía y en el Centro Cultural de las Tierras Bañezanas, ofrecerá un programa denso pero accesible. Son más de treinta horas de actividad pensadas para que cualquiera pueda encontrar su hueco: desde estudiantes de Humanidades hasta profesores de Secundaria o Primaria, pero también personas de a pie que simplemente quieran disfrutar con la palabra. La propuesta, organizada por la ULE, apuesta por unir la obra de Colinas con las corrientes poéticas que están moldeando el siglo XXI, en un diálogo continuo entre la memoria y lo que está por llegar.
Una forma distinta de acercarse a la poesía
El enfoque elegido no se queda en la visita turística al autor o en el repaso biográfico de siempre. Los responsables han planteado una dinámica que huye del aula clásica y se mete en los debates que interesan a la lírica de ahora: la aparición de nuevas voces poéticas, las diferentes escuelas que conviven en el panorama actual o los canales por los que se distribuye hoy la creación. En todo ese recorrido, la figura de Antonio Colinas actúa como guía, ya que su obra se convierte en un espejo en el que mirar las preocupaciones estéticas del presente. No es un homenaje pasivo, sino una forma de observar cómo un poeta puede seguir transformando la sensibilidad contemporánea.
Así, a lo largo de las sesiones se aportarán materiales, textos e imágenes que resultarán muy útiles para quienes enseñan o quieren llevar la poesía a las aulas. El curso no olvida la parte práctica: entre los asistentes habrá quien después tenga que explicar a adolescentes qué es lo que esconden versos como los de Colinas. Por eso se facilita un espacio para descubrir claves, recursos y estrategias de trabajo en el ámbito educativo, tanto para los niveles medios como universitario.
El autor baja a la arena: taller y encuentros cercanos
Pero quizá el instante más jugoso de estos días será aquel en el que el protagonista no se quede detrás de las páginas. Antonio Colinas formará parte activa de la experiencia, y especialmente en el taller de poesía y de decir el verso, una cita que invita a escribir, recitar y charlar sobre el hecho de la creación. Este laboratorio, pensado para la experimentación, funcionará como un punto de encuentro donde lo que hasta entonces se ha hablado se convierte en práctica viva. No todos los días se tiene la opción de ponerse a dialogar cara a cara con alguien que ha recibido el Premio Reina Sofía o el Nacional de Literatura.
La experiencia va más allá incluso de las paredes de la Casa de la Poesía. En uno de los momentos más esperados, los participantes realizarán una salida a la Casa Panero en Astorga, un lugar clave dentro de la tradición literaria de la zona. Con este viaje se busca algo tan sencillo como comprobar que el espacio, la naturaleza y el pasaje acaban apareciendo en los versos de casi cualquier autor. Un mensaje que cala hondo sobre todo en quienes viven y trabajan en una geografía vinculada a la literatura.
Una organización tejida desde el territorio y la academia
No es una casualidad que el equipo que está detrás de este acontecimiento tenga una doble mirada, la artística y la académica. La dirección del curso recae en el técnico cultural y artista Antonio Odón Alonso y el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la ULE, Óscar García Fernández. Ambos han querido rodearse de un grupo de expertos que aportarán visiones complementarias: el poeta Luciano García, las poetisas Eva María Tur, Isabel María Llanos y Manuela Vidal, así como los actores Daniel Miguelañez y Karmele Aranburu, entre otros, darán forma a un panel rico en matices y estilo.
Juntos han preparado un itinerario que mezcla la académia con la emoción, y que quiere ser útil y significativo. El curso no busca solo llenar un cupo de horas, sino ofrecer herramientas reales para después, para aplicarlas en las aulas o en el propio disfrute personal de la poesía. En el fondo, la apuesta es sencilla: traer la literatura al terreno de la conversación y de la práctica, en lugar de quedarse en la abstracción.
La llegada de la propuesta, además, culmina un verano donde la formación ha sido diversa en la ULE, en distintos rincones de la provincia, con especial sensibilidad hacia el entorno cultural. La Bañeza ya no será solo la cuna de Antonio Colinas, sino también el lugar donde el encuentro y la palabra se dan la mano durante unas jornadas. Al final, lo que queda es la certeza de que esta poesía, ya sea recitada, leída o pensada, sigue teniendo un poder incalculable para unir generaciones y territorios.
Así que el reto está encima de la mesa. Los que se acerquen al Palacio de la Magdalena no solo descubrirán un poeta, sino un espacio común desde el cual repensar cómo se transmite la voz creativa. Todo un lujo cultural al alcance de quien, sencillamente, sienta que la poesía nunca pasa de moda, y que Antonio Colinas se ha encargado de mantenerla viva con la mirada puesta en su tierra y el corazón abierto al mundo.
