Jorge Luis Borges: éxito en las letras, pesar en el amor

Jorge Luis Borges, éxito en las letras, pesar en el amor.

Jorge Luis Borges, éxito en las letras, pesar en el amor.

Argentina tuvo en Jorge Luis Borges un caudal de letras incontenible, una fuente de sabiduría que solo la muerte pudo cerrar para que no brotaran más gotas. No obstante, pese a sufrir lo que a cada transeúnte le espera en esta finitud a la que llamamos vida, las aguas que brotaron de este gigante siguen alimentando la imaginación y el alma de muchos.

¿Un cuentista?, sí; ¿un detractor de las novelas?, también; ¿un filósofo?, por supuesto; ¿un poeta?, como pocos. Jorge Luis Borges llegó a las letras para que estas no fueran jamás las mismas. Sin embargo, ¿qué sabemos realmente de la vida amorosa de este docto letrado?, ¿qué nos dicen sus obras sobre ello?, ¿qué dicen sus biógrafos? Hay aspectos muy interesantes que resaltan, y que hoy se traerán a la palestra.

Jorge Luis Borges: éxito en las letras

¿Quién no ha leído o escuchado hablar de El Aleph o Ficciones? Es raro encontrar a un asiduo lector que no lo haya hecho. Esta obras, siendo apenas un ápice de lo que podemos llamar “el caudal borgeano” son una muestra inequívoca de su dominio de la lengua en sus diversas dimensiones. Leer a Borges atrapa en el acto, deslumbra, intriga.

Los estudiosos en lengua dedujeron con unos pocos relatos las cualidades literarias del escritor argentino. No en vano la lluvia de reconocimientos que tuvo: un Premio Jerusalén en 1971, un Premio Edgar Especial en 1976, un Premio Miguel de Cervantes en 1980, y pare usted de contar. Sí, el éxito de Jorge Luis borges en las letras fue evidente.

Jorge Luis Borges: pesar en el amor

Ahora bien, ¿qué se dice de Borges en el amor?, ¿qué dice su obra? ¿qué cuentan sus biógrafos. Lo cierto es que su obra poética muestra poco sobre la intimidad. El poeta denota en su poesía una barrera que lo separa de ese anhelo, de ese amor preciso, del de carne, de hombre y mujer. De hecho, el aspecto sexual en su literatura es casi nulo. Y no, no es que no haya amado y sentido, pero no con la intensidad con la que quiso, no con  la entrega que brindó.

Frase de Jorge Luis Borges.

Frase de Jorge Luis Borges.

Basta leer el segundo poema de 1964 para entre ver un poco esta realidad:

1964, II

“Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina”.

Estela Canto y la madre de Borges

Se presenta además en esta escena la figura de su madre, vigente, imponente, cuartando las libertades y decisiones del poeta. Un caso interesante se dio con la traductora Estela Canto, la mujer por que existe El Aleph. Sí, Borges se enamoró perdidamente de ella en 1944. Producto de ese amor nació que sería el relato más famoso del escritor.

Borges la conquistó con cada detalle, con su mejor artilugio: las letras. No obstante, no pasó mucho tiempo cuando la madre de Borges empezó a inmiscuirse en la relación, llegando a enemistarse con Estela. Se acusaba a la traductora de ser una desenfrenada porque simplemente no se ajustaba a los parámetros sociales de la época. Lo cierto fue que Leonor, madre del poeta, logró su cometido y acabó con la relación.

De allí siguieron una serie de desavenencias entre ambos, no obstante, años después fue Borges quien no quiso nada con Estela.

Borges y Elsa Helena Astete Millán

Elsa Helena Astete Millán fue novia de Borges en la juventud. Pasado el tiempo se separaron, ella se casó, y Borges desestimó el retomar ese amor. Sin embargo, ella enviudó décadas después, y él decidió pedirle matrimonio. Ese fue la primera unión legal del poeta, Borges tenía 68 y ella 56 años (en 1967).

Este no fue el matrimonio soñado, apenas duró 4 años. Y aunque parezca extraño en un hombre de la edad de Borges, persistía la sombra de su madre, quien aún vivía.

María Kodama, ¿se acabó el pesar?

Luego de la muerte de la madre de Borges (Leonor tenía 99 años) apareció una joven mujer en la vida del poeta, una que esta vez llegó para quedarse. El nombre de la chica era María Kodama. Ellos se conocieron durante una gira de Borges a Estados Unidos y desde entonces se volvieron inseparables. 

Tras los notables problemas visuales de Borges, y los años que no pasaron en vano, ella se volvió más necesaria para él, y por la admiración y el amor que Kodama sentía asumió su rol con entrega. La pareja, con una brecha amplia en la diferencia de edades (más de 50), se casó once años después de conocerse. Borges falleció casi dos meses después y le dejó a Kodama todas sus pertenencias.

En este final inesperado el pesar de Borges se vio revertido, y su obra quedó bien resguardada en manos de una curadora como ninguna.

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