Jorge Dávila irrumpe en la narrativa con la novela El anillo de Faride

  • El periodista tinerfeño Jorge Dávila debuta en la ficción con la novela El anillo de Faride, publicada por Círculo Rojo.
  • La obra conecta el accidente aéreo de 1977 en Los Rodeos con un viaje a Estambul a través de una joya del tesoro de Topkapi.
  • Los protagonistas, un periodista y una fotógrafa, articulan una trama con tintes policiacos entre La Laguna, Nueva York y Estambul.
  • El Cabildo de Tenerife respalda la presentación como apuesta por el talento local y la difusión de la memoria colectiva de la Isla.

Presentación literaria y novela contemporánea

El periodista tinerfeño Jorge Dávila, subdirector del diario El Día-La Opinión de Tenerife, da el salto a la narrativa con la publicación de su primera novela, El anillo de Faride. El libro, editado por Círculo Rojo, se presentó en un acto institucional celebrado en el Cabildo de Tenerife, un escenario cargado de simbolismo para el autor y para la propia historia que narra.

Lejos de limitarse a recrear el accidente aéreo de 1977 en el aeropuerto de Los Rodeos, la obra propone una intriga de largo recorrido en la que aquel suceso histórico se convierte en un elemento más de la trama. El siniestro, considerado la mayor catástrofe de la aviación comercial, funciona como telón de fondo y como detonante narrativo de un relato que transcurre entre La Laguna, Nueva York y Estambul.

Una trama de ficción marcada por la memoria del accidente de 1977

Acto cultural y presentación de libro

Según explicó el propio autor durante la presentación, El anillo de Faride no es una novela sobre el accidente de 1977, sino un relato en el que aquella tragedia ocupa el lugar de un personaje más. La colisión de los dos jumbos en la pista tinerfeña aparece como un punto de anclaje con la realidad, pero el foco se sitúa en la experiencia de los protagonistas y en las consecuencias que ese suceso deja décadas después.

El libro arranca con la figura de Eve Baxter, una fotógrafa neoyorquina que lleva años evitando enfrentarse a la muerte de su madre, una de las 583 víctimas mortales del accidente. Treinta años más tarde, la irrupción en su vida de Santiago, un periodista tinerfeño que de niño fue testigo del siniestro, desencadena la acción. La casual recuperación de una joya en el campo de vuelo de Tenerife Norte activa un viaje físico y emocional hacia Estambul.

Esa joya, un anillo con rubí, forma parte del tesoro del palacio de Topkapi y se convierte en el eje que vincula la catástrofe aérea con una historia que se remonta a la fase final de los sultanatos. El objeto pasa de mano en mano, desde una pasajera de raíces irlandesas que viaja en uno de los aviones siniestrados hasta la generación que, años después, trata de recomponer las piezas de un pasado lleno de zonas oscuras.

El propio Dávila subraya que la novela no se recrea en el dolor de las víctimas ni busca explotar el morbo del suceso. Más bien utiliza la memoria del accidente como hilo conductor para abordar temas universales como la pérdida, la soledad, la amistad y la lealtad. La frase que abre el libro -«Esta es una historia de dolor y soledad»- marca el tono emocional de un relato que se mueve entre la crónica y la ficción.

Aunque él rechaza etiquetarla como novela negra, reconoce que la obra incorpora tintes policiacos y de intriga que mantienen en tensión al lector desde las primeras páginas. El seguimiento de la joya, las conexiones entre personajes aparentemente muy alejados entre sí y el viaje a Estambul aportan un pulso cercano al thriller sin renunciar al trasfondo histórico.

Estambul y Tenerife como escenarios protagonistas

Escenario cultural europeo y novela

Uno de los elementos más destacados del libro es la construcción de Estambul como un personaje más. El autor, que conoce bien la ciudad turca, aprovecha su condición de cruce de imperios y culturas para dotar de profundidad histórica a la trama. La fascinación de Dávila por la historia turca se refleja en la importancia que adquiere Topkapi y en la manera en que la ciudad se integra en la vida de los protagonistas.

Estambul no entra en la novela por casualidad. Aquel día de 1977, uno de los vuelos desviados desde Gran Canaria tenía precisamente como destino la ciudad del Bósforo y trasladaba a un grupo de pasajeros que se disponían a iniciar un crucero. Ese dato real sirve al escritor para tejer un puente entre la isla y Turquía, y para justificar que el anillo vinculado al tesoro de Topkapi acabe relacionado con el accidente.

Frente a Estambul, Tenerife aparece como territorio de memoria. La Laguna, el aeropuerto de Los Rodeos y la propia isla funcionan como espacios donde resuenan los ecos de la tragedia y donde los personajes intentan convivir con un suceso que marcó a toda una generación. Dávila aprovecha su conocimiento del entorno y de la historia local para dar verosimilitud a la narración sin convertirla en un reportaje.

La novela también transcurre en Nueva York, ciudad de origen de Eve Baxter, lo que refuerza el carácter internacional del relato. El triángulo formado por La Laguna, Nueva York y Estambul refleja la voluntad del autor de sacar la historia de un ámbito estrictamente local y situarla en un contexto global, donde las vidas de personas de orígenes muy diferentes se cruzan por una cadena de casualidades.

Ese juego de escenarios refuerza la idea de que la literatura puede servir como vehículo para proyectar la identidad de Tenerife hacia el exterior. Los paisajes canarios, combinados con las referencias históricas y urbanas de Estambul y Nueva York, ayudan a que la novela se sitúe en un marco europeo e internacional sin perder sus raíces isleñas.

Personajes con oficio: una fotógrafa y un periodista

Encuentro cultural y lectores

La elección de los protagonistas no es casual. Santiago es periodista tinerfeño y Eve, fotógrafa neoyorquina. Esa combinación responde a la propia trayectoria profesional de Jorge Dávila y le permite moverse en un terreno que conoce bien. Él mismo reconoce que, más que considerarse escritor, se ve como un periodista al que le gusta contar historias, y que ha trasladado ese impulso a un formato novelístico.

La relación entre reporteros y fotógrafos, con sus afinidades y sus tensiones, aporta material narrativo a la novela. Dávila comenta que quiso construir una historia en la que se sintiera cómodo, donde no se notaran las «costuras» de quien debuta en la ficción. Al mismo tiempo, admite que hay elementos claramente autobiográficos en el personaje de Santiago y en algunos episodios de su infancia.

En el trasfondo late una reflexión sobre cómo se cuentan las historias desde el periodismo y desde la literatura. Mientras que la práctica diaria en un periódico obliga a resolver la información con rapidez y apego a los hechos, el formato novelístico le ha permitido al autor tomarse tiempo, jugar con las causalidades y explorar zonas que en un texto informativo quedarían fuera.

El relato también apunta a la idea de que el periodismo, a pesar de ser considerado «el oficio más bonito del mundo», puede resultar asfixiante por su ritmo y sus exigencias. La escritura literaria aparece aquí como una válvula de escape, un espacio donde el autor se permite reordenar la realidad y llevarla al terreno de la ficción para entenderla de otra manera.

El propio Dávila admite que la literatura le ha permitido contar la historia «como le gustaría», no necesariamente tal y como ocurrió, y que ese proceso le ha cambiado la forma de mirar otras novelas. Tras culminar este libro, siente que se ha quitado de encima una historia que llevaba años queriendo escribir y que ahora queda en manos de los lectores.

Una novela escrita a fuego lento entre redacciones y madrugadas

Libro y creación literaria

El anillo de Faride es, en palabras de su autor, una novela de largo recorrido. El proceso de escritura se ha prolongado durante varios años, atravesando una pandemia y una erupción volcánica sin que la idea original cambiara de rumbo. Lo que sí sufrió modificaciones fueron algunas partes del texto, reescritas varias veces para ajustar el ritmo y el gancho narrativo.

Compatibilizar el trabajo como subdirector de un periódico con la creación literaria no ha sido sencillo. Dávila cuenta que escribió buena parte del libro de noche y en soledad, una experiencia que le permitió entender esa sensación de aislamiento de la que hablan muchos escritores. Esa rutina nocturna, a oscuras y con la jornada informativa ya cerrada, es la que le dio forma definitiva al manuscrito.

El tiempo en que se sitúa la acción también tiene peso específico. La historia transcurre a comienzos de los 2000, cuando todavía no existía WhatsApp y las comunicaciones digitales se basaban en mensajes de texto (SMS) y chats de Messenger. Esa elección temporal genera un contraste curioso para los lectores actuales y ayuda a explicar cómo se construyen los vínculos entre los protagonistas.

La novela incorpora el concepto de los «hilos rojos», una metáfora de las conexiones invisibles que unen a personas aparentemente alejadas. En el contexto de los primeros chats y foros en línea, esos hilos digitales acaban cruzándose con la memoria del accidente aéreo, el anillo perdido y las coincidencias que permiten que los caminos de Eve y Santiago se encuentren.

En ese entramado, Dávila introduce guiños literarios y referencias a otras obras, hasta el punto de bautizar una operación policial con el nombre de un libro. Reconoce que ha asumido ciertos riesgos, pero siempre apoyándose en temas y escenarios que conoce bien, lo que le da seguridad a la hora de construir la ficción.

Presentación en el Cabildo de Tenerife y apoyo institucional

Autor presentando un libro en un acto institucional

La puesta de largo de la novela tuvo lugar en el Cabildo de Tenerife, en un acto que el propio autor calificó como una «tarde soñada durante mucho tiempo». La mesa estuvo presidida por el vicepresidente del Cabildo y consejero de Turismo, Lope Afonso, y por el consejero insular de Cultura, Museos y Deportes, José Carlos Acha, que acompañaron a Dávila en un momento clave de su trayectoria profesional.

Durante su intervención, el periodista insistió en que nada de lo que estaba ocurriendo entraba en sus planes, y agradeció el respaldo institucional y el cariño recibido. Subrayó que el proceso de escritura había sido largo y emocionante, y que culminar la publicación en ese escenario tenía un significado especial para la isla y para quienes vivieron de cerca la tragedia de 1977.

Lope Afonso aprovechó la ocasión para remarcar que apoyar iniciativas como esta supone apostar por el talento local y por obras que ayudan a proyectar la historia y la identidad de Tenerife más allá de sus fronteras. A su juicio, la literatura se convierte también en una herramienta de promoción cultural y turística, capaz de mostrar la isla desde un prisma diferente al puramente paisajístico.

Por su parte, José Carlos Acha destacó el papel del Cabildo en la democratización de la cultura, como institución que impulsa la creación literaria y el pensamiento crítico. El consejero valoró que El anillo de Faride ayuda a reflexionar sobre la memoria colectiva y a transformarla en conocimiento compartido, un objetivo que encaja con la línea de trabajo de la Corporación insular.

Con este acto, la institución insular refuerza su compromiso con la promoción de la literatura y los creadores de la isla, incorporando la presentación de la novela al conjunto de actividades culturales que buscan dar visibilidad a las voces canarias contemporáneas en el panorama español y europeo.

Dónde conseguir El anillo de Faride y el perfil de su autor

Lectura y público lector en Europa

La novela ya está disponible en varias librerías de Tenerife, entre ellas las sucursales de Agapea en Santa Cruz y La Orotava, El Barco de Papel en El Sauzal y la Librería Lemus en La Laguna. Además, puede adquirirse a través de las principales plataformas de venta de libros en España, como Amazon, La Casa del Libro, Fnac o El Corte Inglés, lo que facilita su acceso a lectores de otros puntos de Europa.

Detrás de El anillo de Faride está la trayectoria de Jorge Dávila Negrín, periodista lagunero que actualmente ejerce como subdirector de El Día-La Opinión de Tenerife. A lo largo de su carrera ha pasado por distintas secciones: Deportes, Local, Sociedad y Sucesos, Canarias y Cultura, entre otras, lo que le ha permitido manejar registros muy diversos a la hora de contar historias.

Antes de su etapa en El Día, desempeñó funciones de redactor, jefe de sección y redactor jefe en La Gaceta de Canarias, en dos periodos distintos, uno de ellos compartiendo cabecera con El Mundo. Esta experiencia acumulada en el periodismo regional y nacional se deja notar en la forma de abordar la documentación, los escenarios y los diálogos de la novela.

A lo largo de su trayectoria ha recibido distintos reconocimientos, como el XLIII Premio Leoncio Rodríguez de Periodismo (2013), un accésit en el Premio de Relato Corto Agapea «Ayundante de detective» (2016) y el Premio Ciudadano Noir del Festival Tenerife Noir (2017). Estos galardones reflejan su vinculación tanto con el periodismo como con la narrativa de ficción y el género negro.

El estreno con El anillo de Faride llega, por tanto, en un momento en el que el autor combina una sólida carrera periodística con la apertura de una vía literaria que se apoya en experiencias reales, memoria histórica y escenarios internacionales para construir una ficción que busca entretener y, al mismo tiempo, invitar a pensar.

Con el lanzamiento de esta primera novela, el nombre de Jorge Dávila se suma al mapa de autores canarios que utilizan la ficción para dialogar con episodios clave del pasado reciente y con los vínculos, visibles e invisibles, que conectan a Tenerife con el resto del mundo; una propuesta que mezcla crónica, intriga y emoción sin perder de vista el contexto europeo en el que se inscribe la historia.