Isabel Garzo. Entrevista con la autora de La habitación de Dafne

Fotografía: Isabel Garzo. Cortesía de la autora.

Isabel Garzo es licenciada en Periodismo y ha trabajado como responsable de comunicación, coordinadora editorial y redactora. También es escritora y ahora tiene su tercera novela bajo el brazo, La habitación de Dafne. Le agradezco mucho su tiempo y amabilidad para esta entrevista donde nos habla de ella y de varios temas más.

Isabel Garzo— Entrevista

  • ACTUALIDAD LITERATURA: Eres la autora de La habitación de Dafne. ¿Qué nos cuentas en ella y de dónde surgió la idea?

ISABEL GARZO: Es una de mis novelas más íntimas porque trata muchos temas que me interesan. Uno de ellos es el poder del lenguaje, de qué manera elegir unas palabras u otras puede cambiar enormemente la forma en la que percibimos la realidad. Para reflexionar sobre ese tema, puse a los personajes en una situación distópica: un lugar en el que está prohibido imprimir subjetividad a las palabras, en el que se tiende a la objetividad absoluta y todo lo que no sea corroborado por otras personas no es real. ¿Qué ventajas tendría un experimento tal? Ese es el punto de partida de La habitación de Dafne, aunque también habla de otros temas como el amor, la búsqueda de nuestra identidad como individuos y la continua lucha con lo que se espera de nosotros.

  • AL: ¿Te puedes remontar a ese primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

IG: Tras los cuentos clásicos que cimentaron mi imaginario de ficción, mis primeras lecturas fueron seguramente los libros infantiles de Mari-Sol, maestra rural (impresos aproximadamente en 1943, que aún conservo y que incluyen su licencia eclesiástica y su nihil obstat firmado por el censor). Eran de mi abuela Aurora, que era maestra. Después de eso, supongo que pasé a las historias ilustradas de Astérix y Obélix.

En cuanto a lo primero que escribí, no lo recuerdo con exactitud pero me gustaba (y me gusta) mucho dibujar, así que las historias más antiguas que conservo son las que presentaba a concursos de cuento ilustrado en el colegio. El primer cuento publicado en una obra conjunta fue El lago, que ganó un concurso de relato breve de la UNED; y mi primer libro en solitario fue el libro de relatos Cuenta hasta diez (2010).

  • AL: ¿Un escritor de cabecera? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas. 

IG: Soy más de obras que de escritores. Si intento mencionar mis «escritores de cabecera» me siento una impostora, porque creo que para tener derecho a mentarlo debería haber leído toda su obra o saberlo todo sobre él. Aquí va un intento por hacer un listado inevitablemente incompleto y aleatorio de algunos libros que he disfrutado especialmente: Middlesex de Jeffrey Eugenides, El palacio de la luna de Paul Auster, Mi vida querida de Alice Munro, Tu rostro mañana de Javier Marías… Y voy a mencionar a Murakami aunque haya un acuerdo casi universal por criticarlo, porque también ha sido referencia para mí y porque merece que algunos de sus millones de lectores reconozcamos que lo leemos.

  • AL: ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear? 

IG: Crear, ninguno. Es como preguntar a alguien «¿qué hijos de otras personas te gustaría haber tenido tú?».

Conocer, muchos. Especialmente aquellos que no son contemporáneos, porque me causan más curiosidad. Los protagonistas de Suave es la noche de Scott Fitzgerald, solo por descansar junto a ellos en la playa y admirar su atuendo; Catherine de Cumbres borrascosas; Jack y Aliena de Los pilares de la tierra

  • AL: ¿Alguna manía o costumbre especial a la hora de escribir o leer? 

IG: Creo que no tengo manías con respecto a la lectura. En cuanto a la escritura, la ficción suelo escribirla siempre en papel. Después la digitalizo. Así varío el soporte con respecto a los otros tipos de textos que escribo por motivos profesionales, y eso me ayuda a cambiar el registro.

Además, creo que escribir en papel tiene muchas ventajas. Me ayuda a ser más creativa porque me permite hacer conexiones, dibujos y esquemas; me relaja y ayuda a la concentración.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo? 

IG: Hago mucho ambas cosas cuando viajo. Me gusta leer y escribir en lugares de tránsito como aeropuertos, estaciones o vagones de metro. 

Tengo preferencia por escribir en sitios a los que no voy a volver, como una cala silenciosa o una habitación de hotel. Tengo entonces una sensación de oportunidad única que debo aprovechar, como si la inspiración que puedo encontrar en esos lugares fuera diferente a la de otros.

  • AL: ¿Hay otros géneros que te gusten?

IG: Como lectora, consumo de vez en cuando géneros que creo que no trataré como escritora (nunca digas nunca) como son por ejemplo el humor, las novelas gráficas, las novelas históricas, la poesía o los ensayos. 

  • AL: ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

IG: Estoy leyendo un libro de un amigo con el que compartiré una tertulia literaria en unas semanas. Se titula Dame todo lo que tengo, y su escritor es Adrián Pinar. Lo compagino con Las que faltaban, de Cristina Oñoro, un relato de la humanidad contada desde el punto de vista de las mujeres. Más de una vez tengo dos empezados, como ahora, porque el más grueso lo leo en casa y el más liviano se viene conmigo de paseo.

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial y qué te decidió a ti para intentar publicar?

IG: La pregunta sobre el panorama editorial la respondería mejor un editor o un agente. Yo veo una porción muy pequeña de la situación global. Mi impresión es que la competencia es atroz y hay mucho ruido, por lo que el verdadero reto de periodistas, libreros y editores es bucear en ese mar de propuestas y conseguir rescatar aquello que tenga valor por algún motivo.

Como escritora, hace ya doce años que me decidí a publicar una recopilación de relatos que en un principio no habían sido escritos para publicarse. Después vinieron las tres novelas (Las reglas del olvido, Los seres infrecuentes y La habitación de Dafne). Todas ellas han partido de la necesidad de contar algo más que de un objetivo de publicación. Eso venía después: si quedaba satisfecha con el resultado, buscaba una editorial aliada que me ayudara a compartir la historia con aquellos a quienes les pudiera interesar.

El proceso no ha sido fácil. Como ya he dicho, hay mucho ruido, pocos recursos y pocas oportunidades. Hasta ahora, sin embargo, he tenido suerte: las editoriales que han publicado mis libros los han tratado muy bien y en cada una de ellas he conseguido subir un escalón de mi carrera literaria.

  • AL: ¿Te está siendo difícil el momento de crisis que estamos viviendo o podrás quedarte con algo positivo para historias futuras?

IG: Las sensaciones que vivimos siempre están en páginas futuras, si bien aparecen recicladas e irreconocibles. Así que es inevitable que el momento actual influya en historias futuras de un modo u otro. Pero no diría que eso es positivo. Ni un millón de libros inspirados por ella harían que una guerra mereciera la pena.


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