I Concurso de Microrrelatos por la Igualdad del COE de Ceuta

  • El COE de Ceuta celebra el I Concurso de Microrrelatos por la Igualdad vinculado al Día Internacional de las Mujeres.
  • Ana María Presentación Mata obtiene el primer premio y el segundo se concede ex aequo a Judith Alfaro y Ana María Fernández Sal.
  • El certamen visibiliza experiencias laborales femeninas y reflexiona sobre brecha salarial, techo de cristal y conciliación.
  • El COE y el SEPE refuerzan con esta iniciativa su compromiso con la igualdad de oportunidades y la innovación social.

Concurso de microrrelatos por la igualdad del COE

El Centro de Orientación, Emprendimiento, Acompañamiento e Innovación en el Empleo (COE) de Ceuta ha celebrado la entrega de premios de su primer Concurso de Microrrelatos por la Igualdad, una propuesta que ha unido literatura, reflexión social y experiencia laboral femenina en un mismo escenario.

La ceremonia se ha desarrollado en las instalaciones del COE a las 19:00 horas, en un acto sencillo pero cargado de contenido simbólico, en el que se ha reconocido el talento narrativo de las autoras participantes y se ha puesto el foco en la igualdad de oportunidades en el mercado de trabajo.

Un certamen ligado al Día Internacional de las Mujeres

A través de textos de un máximo de 150 palabras, las participantes han abordado cuestiones de plena actualidad: la brecha salarial entre hombres y mujeres, el llamado techo de cristal que frena el acceso a puestos de responsabilidad, las dificultades cotidianas de la conciliación, el liderazgo femenino en entornos tradicionalmente masculinizados y la precariedad laboral, así como el peso invisible de los cuidados.

La propuesta ha buscado no solo premiar la calidad literaria, sino utilizar el microrrelato como una especie de lupa que permite visibilizar la realidad laboral de las mujeres, muchas veces contada en voz baja y rara vez convertida en protagonista de una historia.

Desde la organización se insiste en que narrar estas experiencias es una forma de ponerlas en el centro del debate público: sacar a la luz aquello que habitualmente se queda en el ámbito privado y avanzar hacia una igualdad real y efectiva en el trabajo.

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Acto de entrega de premios del concurso de microrrelatos por la igualdad

Presencia institucional y apoyo del SEPE

El acto de entrega ha contado con la asistencia del director del COE de Ceuta, Alejandro Parodi, y del director provincial del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en la ciudad, Francisco Gil, lo que refleja el respaldo institucional a una iniciativa que, en esta primera edición, ya apunta a consolidarse.

Durante su intervención, Gil ha puesto en valor el certamen como una manera de defender la igualdad de oportunidades, especialmente en lo referente a las mujeres, un colectivo que sigue encontrando obstáculos específicos en el acceso y la permanencia en el empleo. Aunque la actividad no figuraba inicialmente en la programación anual, el responsable del SEPE ha subrayado que el esfuerzo extra ha merecido la pena.

El director provincial también ha remarcado la doble vertiente cultural y social del concurso: por un lado, impulsa la creación literaria y, por otro, abre un espacio de reflexión sobre las barreras que siguen limitando el desarrollo profesional de muchas mujeres, al tiempo que se reconocen sus logros y su capacidad de resistencia.

En la misma línea, Alejandro Parodi ha explicado que la iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para acercar el COE a la ciudadanía, mediante acciones que combinan orientación laboral, emprendimiento e innovación social, incluyendo la colocación de stands informativos y actividades visibles fuera de las oficinas.

Alta calidad de los textos y participación femenina diversa

El jurado del I Concurso de Microrrelatos por la Igualdad del COE ha estado integrado por el equipo de orientadoras del centro, quienes han evaluado los trabajos a partir de varios criterios: calidad literaria, originalidad y capacidad de los relatos para condensar en pocas líneas los esfuerzos, las dificultades y las conquistas de las mujeres en el entorno laboral.

La portavoz del jurado, Margarita del Brezo Gómez, ha destacado la amplitud de la franja de edad de las participantes, todas ellas mujeres, con edades comprendidas entre los 36 y los 81 años. Esta diversidad generacional ha aportado miradas muy distintas sobre el trabajo, el desempleo, los cuidados y la identidad profesional.

Según ha explicado Gómez, la igualdad en la calidad de los textos ha complicado la deliberación, hasta el punto de que la diferencia entre el primer y el segundo premio se ha quedado en apenas un punto, lo que ha llevado a conceder el segundo premio de forma compartida. El jurado ha recalcado que el mensaje de los relatos finalistas ha pesado tanto como su factura formal.

Desde la organización se ha señalado además que todas las obras presentadas han sido de autoría femenina, aunque se espera que en próximas ediciones se sumen también hombres al certamen, tanto como participantes como lectores, para ampliar el alcance del debate sobre igualdad.

Ganadoras del I Concurso de Microrrelatos por la Igualdad del COE

En esta primera edición se han otorgado tres reconocimientos: un primer premio y dos segundos premios ex aequo, respetando así el resultado ajustado de la votación del jurado y evitando dejar fuera un texto que, por contenido y enfoque, merecía igualmente ser distinguido.

El primer premio ha recaído en Ana María Presentación Mata por su microrrelato titulado «El umbral», una pieza breve inspirada en la experiencia de perder un empleo y afrontar, desde ese punto de ruptura, un cambio de etapa personal y profesional.

El segundo premio compartido ha sido para Judith Alfaro, autora de «Las alas no se heredan», y para Ana María Fernández Sal, responsable de «La foto de familia». Aunque ninguna de las dos pudo acudir al acto, sus historias han sido leídas y reconocidas por la organización y las personas asistentes.

La entrega de los premios se ha completado con la concesión de lotes de libros, tal y como establecían las bases del certamen, reforzando así la propia dimensión cultural de la convocatoria y el vínculo con la lectura como herramienta de reflexión y cambio.

Ganadoras del concurso de microrrelatos por la igualdad del COE

Relatos que ponen palabras a la igualdad

El microrrelato «Las alas no se heredan», de Judith Alfaro, presenta la historia de una mujer que crece en un entorno donde lo urgente es la supervivencia y los sueños parecen un lujo inalcanzable. A través de imágenes sencillas, la narradora alude a noches largas, miedo y puertas cerradas, pero también a la decisión firme de no rendirse.

En el desenlace, el texto subraya que «volar no significa escapar, sino levantarse cuando todo pesa», ordenar el caos y seguir adelante incluso cuando nadie sostiene a una. La idea central es que esas «alas» no se reciben como un legado automático, sino que se construyen con esfuerzo. Cuando una mujer aprende a volar por sí misma, ese cielo que parecía vetado deja de ser un límite.

Por su parte, el relato «La foto de familia», de Ana María Fernández Sal, se desarrolla en un ambiente doméstico y cargado de memoria. La protagonista cruza el umbral de una casa donde el polvo suspendido en la luz parece guardar secretos y busca un retrato antiguo en el que aparecen su madre y su tía en los años cincuenta, con miradas firmes y aspiraciones contenidas.

En la figura de la madre, el texto refleja la renuncia a una identidad propia diluida tras un «señora de», mientras que en la tía se percibe la resistencia silenciosa de quien defiende su autonomía entre hilos y alfileres, cosiendo su propio destino cuando el contexto social apenas deja margen. Ambos relatos funcionan como espejos de distintas formas de lucha por la autonomía y la dignidad.

«El umbral»: la experiencia personal convertida en literatura

El texto premiado con el primer puesto, «El umbral», de Ana María Presentación Mata, toma como punto de partida la pérdida de un empleo. La narradora describe el momento inmediatamente posterior a recibir la carta de despido: coge una bolsa de basura, se cambia de ropa, introduce en ella incluso un colgante y coloca la carta sobre el pecho.

El relato se detiene en un instante muy concreto, en el que la protagonista respira hondo y percibe que no habrá duelo, que esa ruptura, lejos de hundirla, abre una posibilidad de alivio. Sonríe, baja a oscuras las escaleras y avanza hacia ese umbral simbólico que separa lo oprimido de lo ligero.

La lectura del texto concluye con la constatación de que todo es real: vuelve a mirar la carta donde se le notifica el despido y, aun así, la sensación que prevalece es la de soltar un peso que ya no le hacía bien. La pieza invita a que cada lector complete mentalmente cómo continúa la historia, sin necesidad de añadir más líneas.

Durante el acto, Ana María ha explicado que este microrrelato nació de una vivencia muy personal y que ya lo tenía escrito antes de que se anunciara el concurso. Lo elaboró en su momento como una forma de canalizar lo que estaba sintiendo, de transformar una situación incómoda en algo que pudiera procesar a través de las palabras.

Sensaciones, aprendizaje y mensaje para otras personas

Tras recoger su premio, la ganadora ha compartido con el público las sensaciones que le produjo saber que su texto había sido seleccionado. Más allá de la alegría por el reconocimiento, ha señalado que escribir le permitió soltar aquello que se había quedado atascado y encontrar cierta paz al dejarlo plasmado en el papel.

Preguntada por el impacto de este proceso, ha insistido en que la escritura le sirvió para transformar un sentimiento difícil en algo manejable, y que precisamente ahí reside el valor de crear: convertir una vivencia complicada en un relato que pueda ser leído, comprendido y, en cierto modo, acompañado por otras personas.

La autora ha aprovechado la ocasión para lanzar un mensaje de ánimo a quienes atraviesan situaciones laborales similares. Según ha relatado, de una experiencia de despido también puede extraerse aprendizaje, tanto en términos profesionales como personales, y puede ser el punto de partida para replantearse el rumbo y seguir caminando.

Como consejo final, Ana María ha invitado a escribir, pintar o crear de cualquier forma aquello que uno siente, especialmente cuando se trata de emociones que se quedan «cogidas» y cuesta soltar. En su caso, este concurso ha supuesto una manera de cerrar una etapa y seguir adelante con más ligereza.

El COE de Ceuta como impulso a la igualdad y la innovación social

El Centro de Orientación, Emprendimiento, Acompañamiento e Innovación en el Empleo de Ceuta, dependiente del SEPE a nivel provincial, consolida con este primer concurso su papel como espacio de referencia en materia de empleo y también como agente activo en iniciativas de carácter social y cultural.

Desde la dirección del centro se subraya que el objetivo no es solo prestar servicios de orientación, intermediación o apoyo al emprendimiento, sino también promover actividades que generen reflexión colectiva sobre cómo se trabaja, quién se queda fuera del mercado laboral y qué barreras siguen vigentes para determinados colectivos, en este caso las mujeres.

El éxito de esta primera edición, medido en términos de calidad de los textos y riqueza de miradas, abre la puerta a que el certamen tenga continuidad en el futuro, con la posibilidad de ampliar su alcance a más participantes y de seguir vinculando la literatura con las políticas activas de empleo.

En conjunto, este I Concurso de Microrrelatos por la Igualdad del COE ha servido para poner palabras a realidades laborales que muchas mujeres viven a diario, y para mostrar que, desde un centro de empleo, también se puede trabajar la igualdad a través de la cultura y de la narración de historias que resuenan más allá de sus paredes.