Historia de una maestra

Frase de Josefina Aldecoa

Frase de Josefina Aldecoa

Historia de una maestra es la primera novela de una trilogía de contenido autobiográfico publicada en 1990, y escrita por la literata y pedagoga española Josefina Aldecoa. Los libros subsecuentes son Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997). El texto inicial podría considerarse una respuesta al discurso político surgido después de la dictadura en España.

En esta obra, la autora habla de cómo construir un mejor sistema educativo, pues consideraba que la metodología de la época no era lo suficientemente laica. Al ser una historia tomada de la realidad, el discurso que habita detrás de ella se siente auténtico y colmado de sentimiento.

Sobre el contexto de Historia de una maestra

Titulación de Gabriela

La trama de esta historia da inicio en 1923, cuando Gabriela, una joven de Oviedo educada por du adorado padre, recibe su título de maestra. Esta dama soñadora se siente orgullosa y satisfecha de sí misma por haber logrado el anhelo de su corazón. Ahora podrá partir para dar clases en escuelas rurales de Guinea Ecuatorial y España.

Traslados para ejercer su oficio

A partir del recibimiento de su título, Gabriela es enviada a dar clases en varios pueblos, pero jamás se quedó demasiado tiempo en ninguno. Al llegar a otra zona rural, un guía la exhorta a tener cuidado, pues el pueblo podría tomar represalias contra su poco ortodoxa forma de enseñar. Sin embargo, la firmeza de la joven no oye razones.

Primeras tretas en su contra

Por ser foránea, la maestra debe residenciarse en la casa de un prestigioso matrimonio del pueblo. La vivienda elegida resulta ser la de Raimunda y el señor Wensceslao. No obstante, el alcalde y el cura del pueblo no están de acuerdo con que Gabriela se mude a esta residencia, sobre todo porque Wensceslao y ella podrían crear una dupla muy fuerte contra el sistema. La joven se entera de la treta por parte de Genaro, uno de sus estudiantes.

A pesar de los reclamos y las constante quejas, la protagonista no se rinde. Una de sus primeras demandas es decorar con pintura el salón de clases. Pero un alcalde poco cooperador no le da el visto bueno. Aun así, la maestra no desiste de su labor. Wensceslao y Lucas —el guía del pueblo— la ayudan con el material escolar que necesita para ejercer su oficio, lo que vuelve su estancia mucho más amena.

Estancia con María

Como no pudo residenciarse en la casa de Raimunda y Wensceslao, buscó refugio en la vivienda de María, la viuda del herrero del pueblo. La solitaria mujer era amable pero un poco tosca. En cierta ocasión, una madre, reticente, pide ayuda con su bebé. Gabriela los auxilia y todo resulta muy bien. A partir de ese momento se corre el rumor de que la maestra es un digno miembro de su comunidad. Entonces comienza a dar clases a las mujeres del pueblo.

La resistencia rinde sus frutos

La situación mejora, pero las críticas a la maestra no cesan. Los detractores hacen que Gabriela no tenga a nadie más con quien hablar —a excepción de Genaro y el señor Wenscesla—. La joven lucha en contra de un sistema sin educación, encasillado en las enseñanzas religiosas. No obstante, los personajes de buen corazón la ayudarán a salir adelante. Asimismo, podrá implementar una mejor manera de vivir para todos.

Personajes principales

Gabriela

Es la protagonista de Historia de una maestra; se trata de una mujer dulce y comprensiva cuyo objetivo de vida es enseñar. Posee un carácter que no se doblega ante la adversidad, y por esa razón es admirada por las personas decentes que la rodean. Sin embargo, también es perseguida por personajes que están satisfechos con un estilo de vida mediocre.

En algún momento de la trama Gabriela se casa con un hombre al que no ama del todo, pero con quien puede construir la familia con la que siempre soñó. A lo largo de su viaje aprende mucho sobre la educación y sobre sí misma.

Wensceslao

Se trata de un anciano que sirve de guía para la protagonista. Es un hombre rico y sabio que gusta de regalarle libros a Gabriela. Igualmente, la aconseja en su travesía. El hombre llegó a Guinea Ecuatorial para buscar a su padre. No obstante, cuando regresó a casa su madre había fallecido.

Wensceslao empleó a la mamá de Genaro, y las malas lenguas dicen que hubo un romance entre ellos. El esposo de la dama era infértil, por lo que Genaro podría ser hijo del viejo terrateniente.

Genaro

Es un niño educado, de habla fluida y muy amable. Siente especial cariño por Gabriela, y está muy interesado en aprender en la escuela. Su madre murió, por lo que él vive solo con su padre, y le ayuda con su trabajo.

Padre de Gabriela

Este hombre es la adoración de la protagonista. Él la educó para ser una mujer libre, pero prudente. Todo lo que Gabriela es y sabe al principio de la historia se lo debe a él. En algún momento de la historia debe ir a recoger a la joven a su nueva estancia, porque se enferma de gravedad. El cariño que siente por su hija es tierno y genuino.

Sobre la autora, Josefina Rodríguez Álvarez

Josefina Aldecoa

Josefina Aldecoa

Josefina Rodríguez Álvarez nació en 1926, en La Robla, León, España. Fue una escritora y pedagoga reconocida por sus textos referentes al sistema educativo de su época. Rodríguez Álvarez también fue creadora y directora del Colegio Estilo. La maestra estuvo casada con el también escritor Ignacio Aldecoa, de quién adoptó el apellido después de que este falleciera en 1969.

Proveniente de una familia de educadores, la escritora era una apasionada de la literatura y la reforma educacional. Se trasladó a Madrid en 1994. En esa ciudad estudió Filosofía y Letras. Además, se doctoró en pedagogía. Para la autora, la mayor de sus obras fue haber fundado el Colegio Estilo en la zona El Viso. A través de esta institución —inspirada en las ideas educativas del krausismo—, pudo enseñar fuera de la doctrina de la época.

En aquel entonces la doctora afirmó lo siguiente: «Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país».

En 1961 publicó una serie de cuentos titulada A ninguna parte. A partir de entonces escribió otras obras referenciales en el mundo de la educación. Además, en 2003 obtuvo el Premio Castilla y León de las Letras.

Otras obras de Josefina Aldecoa

  • El arte del niño (1960);
  • Los niños de la guerra (1983);
  • La enredadera (1984);
  • Porque éramos jóvenes (1986);
  • El vergel (1988);
  • Cuento para Susana (1988);
  • Ignacio Aldecoa en su paraíso (1996);
  • Confesiones de una abuela (1998);
  • Pinko y su perro (1998);
  • El mejor (1998);
  • La rebelión (1999);
  • El desafío (2000).

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