High Flight, de John Gillespie Magee Jr. 75 años del poema de los aviadores.

High Flight.

High Flight

John Gillespie Magee Jr tenía diecinueve años cuando compuso este poema en agosto de 1941. Moría muy poco después, en diciembre del mismo año. Durante 75 años High Flight ha sido, es y posiblemente será el favorito de los aviadores del mundo entero. Y una pequeña joya de la poesía. Merece la pena ser recordada.

Muy pocas veces se ha expresado de forma tan bella la euforia y la sensación de libertad que puede significar volar. John Gillespie Magee encontró la inspiración en un vuelo de entrenamiento cuando le vino a la mente la frase “tocar la cara de Dios”. High Flight terminó convirtiéndose en casi un himno, de hecho es el poema oficial de la RCAF (Royal Canadian Air Force) y la RAF, ya que Magee murió en suelo británico. Y se ha recitado, interpretado, inspirado y usado en multitud de ocasiones.

¿Quién fue John Gillespie Magee?

John Gillespie Magee Jr nació en Shanghái, en 1922, y era hijo de padres misioneros. Su padre, el reverendo John Gillespie Magee, era norteamericano y su madre era británica. Regresó a los Estados Unidos en 1939 y obtuvo una beca para Yale, pero en septiembre de 1940 se alistó en la RCAF y se graduó como piloto.

Lo destinaron al Reino Unido para completar su instrucción y después formó parte del Escuadrón de Combate Nº 412 de la RCAF, con base en Digby, Inglaterra. Cuando escribió el poema, les mandó una copia en una carta a sus padres. Les decía: “Os mando unos versos que escribí el otro día. Se me ocurrieron a 30 000 pies de altura, y lo acabé en cuanto aterricé”.

Magee murió solo tres meses después y justo tres días después de que los Estados Unidos entraran en guerra. Cuando pilotaba su Spitfire a una altitud de 400 pies colisionó entre las nubes con otro avión instructor. En la investigación posterior, un granjero declaró que vio al piloto del Spitfire luchando por abrir y saltar de la carlinga. Lo logró, pero al estar tan cerca del suelo, el paracaídas no se abrió a tiempo y Magee murió instantáneamente. También falleció el piloto del otro avión.

Magee fue enterrado en el Holy Cross Cemetery, en Scopwick  (Lincolnshire), Inglaterra. Y en su tumba están inscritos el primer y el último verso de High Flight.

Traducción y sonido original

No hay traducciones digamos “oficiales” al español, pero esta podría ser una aproximada y bastante libre que me he permitido hacer. Por supuesto, se pierde la cadencia del inglés cuando se recita, pero permanece la belleza del texto. El título es el que más sufre esa pérdida. Vuelo Alto o Cota Alta no convencen en absoluto comparados con ese sonoro High Flight original.

¡Oh! Me he desligado de los ásperos bordes de la Tierra y he bailado por los cielos en risueñas alas plateadas.

He subido hacia el Sol, y me he unido a la alegría de las nubes atravesadas por su luz — y he hecho cientos de cosas que no habéis soñado jamás — he virado, me he elevado y me he balanceado allí en lo alto, en el luminoso silencio.

Surcando el cielo, he perseguido al viento aullador y he propulsado mi ansioso avión por los infinitos pasillos de aire…

Allá, allá en el más alto y ardiente cielo he alcanzado fácil y elegantemente las alturas barridas por el viento donde nunca antes llegó la alondra ni el águila.

Y mientras mis sentidos se elevaban en silencio he rebasado la alta e inviolable santidad del espacio, he extendido la mano y he tocado la cara de Dios.

Para terminar, añadir que el éxito póstumo de Magee fue rotundo. Como hemos dicho, este poema se convirtió en himno, emblema y casi oración para pilotos de todo el mundo. Posteriormente también para los astronautas. Michael Collins se llevó una copia en su vuelo espacial en la misión Gemini 10.

Ha sido fuente de inspiración para composiciones musicales también y ha sido usado en multitud de ocasiones tanto en cine, teatro o actos oficiales. En el cine ha estado en boca desde, por ejemplo, de Orson Welles hasta la de un muy joven Russell Crowe, que precisamente interpretó a un piloto de la Segunda Guerra Mundial destinado en Canadá en el drama bélico de 1993 titulado Tensa espera. Sí, el famoso general hispano fue tropa rasa en su día. En esta escena, y sobre todo en su voz y juventud, resuena este poema con todo el significado y sentimiento que le dio un piloto de verdad. Un piloto que se fue a volar para siempre demasiado pronto.

Tensa espera (For the moment), de Aaron Kim Johnston, 1993.

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6 comentarios

  1.   Nurilau dijo

    Gracias Mariola por estos artículos tan interesantes. Confieso que desconocía este poema y su historia, sí que he visto la película que citas de Russell Crowe, pero ahora lo pongo todo en su contexto.

    1. Nada de gracias. Las cuentas al maestro armero que ya sabemos…

  2.   Alberto dijo

    Hola, Mariola.

    Qué triste e interesante historia. La desconocía. Y tampoco conocía la película de Russel Crowe. Supongo que será uno de sus primeros trabajos si no el primero. He compartido tu artículo en mi muro de Facebook. Pobre chico. No se merecía ese desgraciado final. Qué mala suerte tan grande tuvo. Y también el otro piloto, por supuesto.

    Un abrazo desde Oviedo.

    1. Hola, Alberto.

      Gracias por tus palabras y por compartir el artículo en tu Facebook o donde quieras. Y sí, la historia de Gillespie es triste e interesante a la vez, como muchas otras de la Segunda Guerra Mundial. Yo se la debo a Russell Crowe, je, je, por esa película precisamente, pero ya había hecho varias antes. Por si quieres echarle un vistazo a esos comienzos del general MDM, pásate por aquí: http://mariolawhite0.jimdo.com/filmograf%C3%ADa/comienzos-y-primeras-pel%C3%ADculas/

      Y saludos a Oviedo, que no lo conozco.

  3.   Alberto Fernández Díaz dijo

    No hay de qué. Muchas gracias a ti por el enlace. Sí, me pasaré por él.
    Cuando puedas, visita Asturias y Oviedo. Te van a encantar.
    Precisamente, soy un apasionado de la Segunda Guerra Mundial. Hay un montón de episodios poco o nada conocidos e interesantísimos de este conflicto bélico.
    Un abrazo y gracias de nuevo.

    1. Tengo pendiente esa visita, que también hay algunos conocidos en Gijón. A ver si no tardo mucho.
      Y me parece que compartimos afición por la Segunda Guerra Mundial, que tengo una novela ambientada en esa época y otra donde también aparece de fondo.
      Otro abrazo.

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