Henry Miller quería ser millonario

Henry Miller

Al grandísimo Henry Miller le pasaba algo que no es tan raro entre los escritores: la inspiración le pillaba donde no debía y cuando le era imposible anotar aquel torrente de ideas que se le pasaba por la mente precisamente en los momentos de ocio y de esparcimiento. La distracción era lo que le traía la escritura a la cabeza.

Miller lo pasaba fatal viendo como todos esos potenciales renglones iban a parar directamente a la nada debido a haberle pillado en fuera de juego: si no estaba en su despacho, gran parte de lo que idease se perdería por falta de papel y tinta.

Por ello, y con cierta dosis de ironía, Miller llegó a comentar una vez que:

“Cuando subo por los Campos Elíseos las ideas me gotean como sudor. Me gustaría ser rico para poder permitirme una secretaria y dictarle mientras voy andando, porque los mejores pensamientos se me ocurren cuando no estoy delante de la máquina”.

Lo cierto es que el dinero podría proporcionarle en efecto una secretaria a la que dictar sus propias ideas pero… lo que no sabemos es cuánto necesitaría para tener una secretaria “portátil”, ya que por aquel entonces el teléfono móvil no existía y no habría otra manera, si no era escribiendo en movimiento, de satisfacer la demanda del gran Miller.

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – Asantostouza

Fuente – Escribir es un tic (Francesco Piccolo)

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