Hábitos Atómicos: resumen

Hábitos Atómicos

Hábitos Atómicos o Atomic Habits (2018) es un libro cuya publicación en español correo a cargo de la editorial Diana (Grupo Planeta). En inglés la llevó a cabo Penguin Randon House. Su autor, James Clear, ha revolucionado con su libro a todas las personas que pensaban que cambiar de hábito era una tarea imposible desde el momento de su publicación hace ya cuatro años. Todavía hoy el libro se mantiene en las librerías como uno de los más vendidos y es fácil encontrarlo a golpe de vista en tiendas y centros comerciales.

Hábitos Atómicos es un súper ventas muy reconocido y apreciado por los expertos en gestión del tiempo, productividad y desarrollo personal. Su método puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida. Es para todos aquellos que están preocupados por aprender cómo mejorar su vida, cómo generar buenos hábitos y rutinas en su día a día, para los escépticos, para los que lo han probado todo y han arrojado la toalla o para los que todavía no han empezado. Que siempre hay una segunda oportunidad. Y aquí te contamos lo más importante de su lectura para que te animes. Todavía queda mucho verano por delante.

El libro: Hábitos Atómicos

El poder de los hábitos

Los hábitos por sí solos no hacen nada. En primer lugar, James Clear aclara que no es fácil seguir buenos hábitos, mucho menos mantenerlos y de esto habla hasta el final del libro. Como en cualquiera de este tipo de libros no esperes una solución única y fácil.

En segundo lugar, los hábitos aislados no ofrecen cambios, visibles, al menos.  Por ello esto de «atómicos». Un pequeño cambio o paso puede resultar en algo grandioso a largo plazo. El problema también es que esperamos la máxima brevedad posible para obtener resultados.

Esto son ideas fundamentales en el libro. No obstante, el hecho de iniciar una acción y después continuarla puede proporcionarnos cambios a nivel cognitivo que promueven la repetición. Es decir, si repetimos muchas veces una acción se vuelve hábito.

Un átomo es una partícula muy pequeña, también lo es una acción aislada. Pero si los átomos se concentran y se unen se vuelven materia, organismo y hasta llegan a formar galaxias. Lo mismo sucede con los hábitos. Un hábito puede volverse indestructible y Hábitos atómicos es una guía para hacernos fuertes en nuestros hábitos diarios.

Hábitos e identidad

¿Somos nosotros los que hacemos el hábito o el hábito nos hace a nosotros? ¿Cómo es esto? Bueno, James Clear explica que lo que hacemos mal es que nos centramos en los resultados que obtendríamos si llevamos con éxito nuestros hábitos. Pero en donde tenemos que poner el foco es en cambiar nuestra identidad. Es decir, tenemos que crear hábitos basados en la identidad, no en los resultados.

Clear propone que nos enfoquemos en quién queremos ser, no en qué queremos conseguir. Esto incluye nuestra escala de valores, la percepción que tenemos de nosotros mismos y nuestras creencias. Si nos visualizamos con coherencia entre lo que somos y lo que hacemos entonces el cambio se dará de una forma muchísimo más fluida y, lo más importancia, se mantendrá en el tiempo.

James Clear habla de la implementación de hábitos durante todo su libro, pero también de la eliminación de los hábitos que son perjudiciales. Por ello, definirnos debe servirnos para adquirir nuevos y buenos hábitos y acabar con los viejos y malos. Dice el autor que «el progreso requiere desaprender lo aprendido».

Sin embargo, no debemos depositar toda nuestra confianza y propia credibilidad en una única identidad. Al final del libro, Clear advierte que una parcela de nuestra identidad no puede acaparar todo lo que somos, porque si por circunstancias de la vida debemos expandirnos y crecer en una mejora continua, nuestra inflexibilidad puede provocar la pérdida de la identidad y llegar a hundirnos. Para evitar una situación como esta, James Clear recomienda una definición menos hermética. Por ejemplo, si eres médico, no digas «soy médico», sino «soy el tipo de persona que ayuda a la gente y empatiza con ella bajo cualquier circunstancia».

Hombre escalando

Las Cuatro Leyes

Hábitos Atómicos está dividido en 20 capítulos, conclusión y apéndice. Los tres primeros capítulos son introductorios y los tres últimos son un recordatorio de mejora una vez se han alcanzado los hábitos deseados. Durante la mayor parte de la lectura se desgranan las conocidas como Cuatro Leyes del Cambio de Conducta, porque recordemos que la adquisición de hábitos se da por el cambio de perspectiva y la adopción de la identidad del individuo. Asimismo, los hábitos se desarrollan a través de cuatro fases que son: 1) señal; 2) anhelo; 3) respuesta; 4) recompensa. Las Leyes son:

  • Primera Ley: hacerlo obvio. Se corresponde con la señal.
  • Segunda Ley: hacerlo atractivo. Pertenece al anhelo.
  • Tercera Ley: hacerlo sencillo. Es la respuesta.
  • Cuarta Ley: hacerlo satisfactorio. Tiene que ver con la recompensa.

James Clear lo explica así: cuando te haces consciente de que puedes cambiar algo de tu rutina puedes utilizar a tu favor diferentes señales que te ayuden a implementar un hábito. El tiempo y el espacio serán fundamentales (a una hora determinada y en un espacio agradable puedes empezar un hábito nuevo). A continuación deseas ponerte en marcha y la motivación será tu mayor amiga para empezar a trabajar; tu hábito se volverá atractivo al conectarlo con otras acciones atractivas.

Igualmente, si haces que el hábito sea fácil de ejecutar será mucho más factible que lo hagas. La última ley está relacionada con la satisfacción que produce la repetición del hábito en el tiempo. El placer de hacer el hábito será la propia recompensa.

Estas cuatro leyes se pueden invertir. Es decir, igual que un hábito se puede hacer obvio, atractivo, sencillo y satisfactorio, también puede perseguirse lo contrario si queremos abandonar una costumbre: hacerla invisible, poco atractiva, difícil e insatisfactoria.

Ejercicios prácticos

A continuación expondremos algunas de las técnicas que James Clear nos anima a realizar para crear nuevas rutinas de forma exitosa. Puedes encontrarlas en su página web y desde aquí también te animamos a suscribirte a su newsletter semanal.

  • Llevar un registro de hábitos.
  • Fórmula de intención de implementación: Haré [CONDUCTA] a [TIEMPO] en [LUGAR].
  • Fórmula de acumulación de hábitos: Después de [HÁBITO ACTUAL], haré [HÁBITO NUEVO].
  • La regla de los dos minutos consiste en elegir una acción u otra en un momento del día. Eso puede suponer que hagas algo positivo que se corresponde con tu identidad y que es coherente, o que desistas y no hagas lo que sabías que tenías que hacer ese día. Sin embargo, una vez que lo empiezas (durante dos minutos) habrás hecho lo que en realidad necesitabas. Son las buenas y las malas elecciones.
  • Fórmula de acumulación de hábitos más historial de hábitos: Después de [HÁBITO ACTUAL], voy a [REGISTRAR MI HÁBITO].
  • Hacer un contrato de hábitos. De esta manera, crearás un contrato con alguien más. El compromiso será contigo y con otra persona que tú elijas y que te servirá de ayuda en tu cometido.

Easy o fácil

Conclusiones: ¿qué hacer con tus hábitos cuando ya los adquiriste?

Desde luego para conseguir la excelencia en un área se necesita trabajar duro. Sin embargo, un hábito por sí mismo en ocasiones no da los frutos anhelados. Y es que una vez implementado un hábito y automatizado al máximo en nuestro día a día necesitamos revisarlo periódicamente. Y esto es lo que el autor recomienda hacer. Porque siempre se pueden hacer mejoras que nos ayuden a seguir avanzando cuando pensamos que ya no somos capaces de superarnos.

Por otro lado, a veces nos creamos la idea de que solamente las personas con talento pueden alcanzar la gloria. Pero ni el talento ni la inteligencia sirven de mucho si no pasamos a la acción. Desde luego estamos condicionados por, por ejemplo, nuestra biología y genética, y también por nuestra personalidad. Por ello debemos buscar una identidad acorde a nuestras capacidades, y a hábitos que nos ayuden a desarrollarla en función de lo que sea más fácil para nosotros, lo que cree menos resistencia. Esto está intrínsecamente relacionado con la Tercera Ley (hacerlo sencillo). La genética por supuesto no lo es todo, pero debemos aceptar los dones que nos han sido dados y explotarlos de la mejor manera.

Y por último, y seguramente lo más importante, el papel de la motivación en las rutinas. Es fácil ponerse a trabajar cuando una persona está motivada. Cualquiera puede hacerlo. Pero solamente las personas más sobresalientes (en cualquiera cosa que desempeñen) son capaces de seguir trabajando cuando no tienen ganas. Sobreponerse al aburrimiento que supone repetir un mismo hábito hace, exactamente, la diferencia. Concluye James Clear que eso separa a los aficionados de los profesionales.

Algunas notas sobre el autor

James Clear (Hamilton, Ohio) es experto en creación de hábitos a largo plazo. Tuvo que sobreponerse a su propio cambio de identidad cuando su carrera como jugar de béisbol terminó y necesitó definirse nuevamente. Es considerado un referente en su campo y colabora en diferentes medios, además de dar conferencias.

La mayor parte de su tiempo escribe y tiene una interesante newsletter en una web que recibe dos millones de visitas al mes. Su newsletter sale cada jueves (3-2-1 Thursday) y añade nuevos consejos e ideas para mejorar nuestras rutinas y nuestra vida, en definitiva. Su libro, Hábitos Atómicos (336 páginas) ha vendido más de cuatro millones de copias en todo el mundo y puede complementarse con el Diario de hábitos (240 páginas) que puedes comprar aquí.


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