Gabriel García Márquez y el color amarillo

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A pesar de carecer de un componente más “plástico”, la literatura en sí misma evoca todo tipo de sensaciones, experiencias y, también, colores. De hecho, muchos autores se han apoyado en el simbolismo de estos como una forma de provocar un sentimiento o dotar de una personalidad propia a su obra. Uno de los mejores ejemplos reside en Gabriel García Márquez y el color amarillo que lucía en forma de rosas o que llegó a evocar en unas mariposas que una vez inundaron cierto pueblo de Colombia.

Literatura y color

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Gabriel García Márquez y el color amarillo de las rosas que tanto le gustaban. ©UnTipoSerio

Un año antes de la muerte de Gabriel García Márquez, en 2013, una mujer apodada “La Polaca” rondó durante varios días la residencia del Nobel en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Los pizzeros, tenderos y vendedores ya la conocían de tanto verla merodeando por la puerta de Gabo o esperándole frente a la casa, en el hotel Santa Clara. Pero siempre, eso sí, la veían con un ramo de rosas amarillas.

Los seguidores de Gabriel García Márquez saben de la predilección del escritor por el color amarillo. Durante su funeral en 2014 miles de mariposas hechas con papel amarillo flotaron por el Palacio de Bellas Artes, en la mesa de Gabo nunca faltaban rosas de este color  y en los eventos públicos siempre se le veía con una flor amarilla solapada en su chaqueta.

Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme. Para estar seguro necesito tener flores amarillas (de preferencia rosas amarillas) o estar rodeado de mujeres“, dijo una vez en una entrevista.

Para Gabo el amarillo era el color de la fortuna y la buena suerte, el de la bandera de su patria y el del guayacán, árbol de las profundidades de Colombia donde una vez un niño escuchó atento las historias de su abuela. El color del trópico que irradiaban obras como El amor en los tiempos del cólera o, especialmente, Cien años de soledad, la obra que mejor representa esa pasión de Gabriel García Márquez por el color amarillo. Uno de los ejemplos cabe encontrarlo en el capítulo en el que el carpintero toma medidas para el ataúd de Arcadio Buendía:

“Vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro”.

Tampoco nos olvidamos de Mauricio Babilonia, el joven que trabajaba en la empresa bananera de Macondo:

“Cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas”.

Alguien asegura que las mariposas amarillas existen en Colombia, el segundo país con mayor número de especies diferentes de este insecto de todo el mundo.

También dicen que revolotean junto al mar; allá por la Ciénaga Grande, donde no hay horizonte.

La simbología del color está más que presente en la literatura (Lorca y el color verde del vestido de una de las hijas de Bernarda Alba como símbolo rebeldía, el negro con el que Joyce condenada a la Iglesia irlandesa o el sistema educativo de su país). Sin embargo, en el caso de Gabriel García Márquez y el color amarillo esta simbiosis adquiere un protagonismo aún más misterioso, quizás porque el realismo mágico sigue haciéndonos creer que lo inimaginable puede formar parte de la vida cotidiana en algunos lugares del mundo.

¿Qué otros ejemplos de simbología del color conoces en la literatura?


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