Coincidiendo con el Día Internacional de la Danza, la Fundación SGAE ha hecho públicos los nombres de los finalistas de los 29º Premios Max de las Artes Escénicas, que se han consolidado como una de las citas imprescindibles del teatro y la danza en España. La edición correspondiente a la temporada 2025-2026 culminará el próximo 1 de junio con una gala en el Teatro Romano de Mérida, un escenario que se reafirma como referente para este tipo de celebraciones culturales.
De los 512 espectáculos que se inscribieron a concurso, 174 pasaron el primer corte y optaron a convertirse en candidatos. Tras el trabajo de distintos jurados territoriales y de un tribunal especializado, solo 34 montajes han logrado entrar en la fase final, sumando un total de 77 finalistas repartidos en 22 categorías competitivas. Esta criba deja una fotografía bastante precisa del estado actual de las artes escénicas en España, tanto en el ámbito del teatro como en el de la danza.
Unos Premios Max más amplios: 22 categorías en juego
En esta vigésima novena edición, los galardones organizados por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) a través de la Fundación SGAE introducen una novedad importante: se amplía el número de categorías en competición hasta las 22 modalidades. A las veinte habituales se incorporan dos apartados específicos para reconocer al mejor elenco de teatro y al mejor elenco de danza, una forma de destacar el trabajo conjunto de los repartos que sostienen cada producción sobre el escenario.
Esta ampliación permite que la mirada de los premios se vuelva más coral y menos centrada únicamente en nombres propios aislados, al poner el foco en el trabajo colectivo que sostiene cada espectáculo. Además, se da la opción de que quienes compiten en la categoría de Mejor autoría revelación puedan simultanear su presencia con candidaturas en Mejor autoría teatral o incluso en Mejor coreografía, lo que abre oportunidades a las nuevas voces creativas.
Los Premios Max mantienen, asimismo, sus tres trofeos de designación directa, que no pasan por votación en las fases competitivas: el Premio Max de honor, el Premio Max aplauso del público y el Premio Max aficionado o de carácter social. Con este esquema, se combinan reconocimientos a la trayectoria, al respaldo de los espectadores y a proyectos con un fuerte componente social o comunitario.
El propósito general de estos galardones sigue siendo impulsar y visibilizar el talento de los profesionales de las artes escénicas que trabajan en España, al tiempo que se promocionan los espectáculos que marcan la temporada. La colaboración del Ayuntamiento de Mérida, junto con otras instituciones públicas y privadas, refuerza la vertiente territorial y simbólica de una gala que vuelve a situar a la capital extremeña en el mapa cultural europeo.
Teatro: «Fuenteovejuna», «Los nuestros» y «La tercera fuga», en primera línea
En el apartado teatral, la competencia por el galardón a Mejor espectáculo de teatro está especialmente reñida. Las obras «1936» (Centro Dramático Nacional – INAEM, El Terrat de Produccions, Check-in Producciones), «El entusiasmo» (Buxman Producciones / Teatro Kamikaze junto al Centro Dramático Nacional), «Fuenteovejuna» (Compañía Nacional de Teatro Clásico), «La tercera fuga» (Teatre Nacional de Catalunya) y «Los nuestros» (Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya) se disputan el máximo reconocimiento en la categoría.
De todas ellas, «Fuenteovejuna» y «Los nuestros» son las que acumulan un número mayor de nominaciones. La reinterpretación del clásico de Lope de Vega a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico compite no solo por el premio a mejor espectáculo, sino también por el de mejor elenco de teatro, mejor dirección de escena para Rakel Camacho Ríos, mejor composición musical para el equipo encabezado por Raquel Molano Aylagas junto a Pablo Miguel Peña de Huelva y Darío del Moral Martínez, y mejor diseño de vestuario, donde Rosa García Andújar firma el trabajo.
Por su parte, «Los nuestros», producida por el Centro Dramático Nacional (dependiente del INAEM) en colaboración con el Teatre Nacional de Catalunya, aparece en la lista de finalistas como uno de los títulos más presentes de la temporada. La dramaturga Lucía Carballal opta al premio de Mejor autoría teatral y a la Mejor dirección de escena por esta obra, que además coloca a Mona Martínez entre las aspirantes a Mejor actriz y a Miki Esparbé como candidato a Mejor actor.
El tercer gran nombre del año en teatro es «La tercera fuga», una producción del Teatre Nacional de Catalunya que acumula también varias candidaturas de peso. Opta a Mejor espectáculo de teatro, Mejor dirección de escena para Victoria Szpunberg, Mejor autoría teatral compartida con Albert Pijuan y Mejor actor por el trabajo de Ton Vieira. La combinación de texto contemporáneo, dirección y reparto ha situado este título entre los favoritos de la crítica y del jurado.
La categoría de Mejor autoría teatral se completa con las nominaciones de Santiago Cortegoso por «Reconversión» y el tándem formado por Victoria Szpunberg y Albert Pijuan por «La tercera fuga». En el apartado de Mejor autoría revelación, las miradas se centran en Elisa Forcano por «Zorra Dorada», Iván López-Ortega por «Taxidermia de una alondra» y Rosa Escrig por «Polígono», tres proyectos que combinan nuevas voces con propuestas escénicas arriesgadas.
Adaptaciones, música y dirección escénica: la otra cara del teatro
La labor de relectura de textos y de construcción estética también tiene su espacio propio en los Premios Max. En Mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica compiten Ainhoa Amestoy por «Los cuernos de Don Friolera», Pablo Messiez por «Personas, lugares y cosas» y Xavo Giménez por «Yo soy 451». Se trata de trabajos que dialogan con materiales preexistentes, ya sean clásicos o contemporáneos, dotándolos de una nueva vida escénica.
La composición musical para espectáculo escénico también tiene un reconocimiento específico. En esta edición, la candidatura se reparte entre Fran Lasuen por la música de «La Maestra», el dúo formado por Modesto Lai y Alba Rubió por «Nozing» y el equipo integrado por Raquel Molano Aylagas, Pablo Miguel Peña de Huelva y Darío del Moral Martínez por su trabajo en «Fuenteovejuna». La presencia de propuestas que van desde el teatro musical a la revisión de clásicos muestra la importancia de la banda sonora en la experiencia escénica.
En la categoría de Mejor dirección de escena, la competencia se centra en tres nombres que han marcado la temporada: Lucía Carballal por «Los nuestros», Rakel Camacho Ríos por «Fuenteovejuna» y Victoria Szpunberg por «La tercera fuga». Sus trabajos ponen de relieve enfoques muy distintos sobre la puesta en escena, desde relecturas de textos clásicos hasta dramaturgias contemporáneas que exploran nuevas estructuras narrativas.
El diseño visual de los espectáculos también ocupa un lugar destacado. En Mejor diseño de espacio escénico y videoescena figuran Beatriz San Juan y Miquel Angel Raió por «1936» (espacio escénico y videoescena), Blanca Añón por «Orlando» (espacio escénico) y el colectivo Cube.bz por «Little Women». Estas candidaturas subrayan cómo la escenografía y el uso de la tecnología audiovisual se han convertido en piezas clave para la narración escénica actual.
El vestuario y la iluminación cierran el bloque técnico con categorías propias. En diseño de vestuario, los finalistas son Agustín Petronio por «Orlando», Pau Aulí Nadal por «Little women» y Rosa García Andújar por «Fuenteovejuna». En iluminación, compiten Ion Chávez por «La Maestra», Nuno Meira por «Orlando» y Pedro Yagüe por «Blaubeeren». Estos reconocimientos visibilizan la aportación de equipos que, aunque menos mediáticos, resultan decisivos a la hora de construir atmósferas y ritmos escénicos.
Interpretación: grandes nombres y nuevas caras
En el terreno interpretativo, la categoría de Mejor actriz reúne a tres intérpretes de amplio recorrido. Irene Escolar está nominada por su trabajo en «Personas, lugares y cosas», mientras que Lidia Otón compite gracias a su papel en «Los cuernos de Don Friolera» y Mona Martínez hace lo propio por «Los nuestros». Se trata de actuaciones muy diferentes que, sin embargo, comparten una fuerte exigencia emocional y una intensa presencia escénica.
En Mejor actor, el listado de finalistas está formado por Miki Esparbé por «Los nuestros», Ton Vieira por «La tercera fuga» y Xavo Giménez por «Yo soy 451». Las tres interpretaciones han llamado la atención del jurado por la solidez con la que sostienen el desarrollo dramático de sus respectivas obras, ya sea desde el protagonismo absoluto o como parte de una estructura coral.
Más allá de las categorías individuales, el reconocimiento al Mejor elenco de teatro adquiere un significado especial en esta edición. Aquí vuelven a aparecer como favoritas «1936» (Centro Dramático Nacional – INAEM, El Terrat de Produccions, Check-in Producciones), «Fuenteovejuna» (Compañía Nacional de Teatro Clásico) y «La tercera fuga» (Teatre Nacional de Catalunya), que comparten una apuesta por repartos amplios y por una fuerte cohesión del grupo en escena.
En cuanto a las propuestas más jóvenes, la categoría de Mejor espectáculo revelación señala a tres trabajos que han irrumpido con fuerza: «Taxidermia de una alondra», de Iván López-Ortega; «Torcidxs», de Ane Sagüés Abad (Las Nenas Theatre); y «Zorra Dorada», de Elisa Forcano y Barbecho Productions. Estas obras apuntan a nuevas líneas de creación que mezclan lenguajes, formatos y temas con una mirada generacional distinta.
Danza: una cosecha especialmente potente
Si el teatro presenta una lista de finalistas muy sólida, el apartado de danza no se queda atrás. La categoría de Mejor espectáculo de danza reúne a cinco trabajos que mezclan diferentes lenguajes coreográficos y contextos de producción. Son «Carrer 024», de Sol Picó; «Doma», de DDC Danza – Daniel Doña; «Faula», de Roser López Espinosa en coproducción con el Consorci Mercat de les Flors; «Folk as queer», de La Ikònica; y «No», de La Venidera, desarrollada con el apoyo del Centro Danza Matadero – Madrid Destino, el Festival Grec y Fira Mediterrània de Manresa, entre otras entidades.
Entre estos títulos, «Faula» ha logrado una presencia destacada gracias a su combinación de nominaciones a mejor espectáculo de danza, mejor coreografía para Roser López Espinosa y mejor intérprete masculino de danza para Genaro Cibils. Por su parte, «No» ha conseguido situar en primera línea tanto a sus coreógrafos, Irene Tena y Albert Hernández, como a los propios intérpretes, ya que ambos figuran también entre los finalistas en las categorías individuales de danza femenina y masculina.
El montaje «Carrer 024», de Sol Picó, también se ha hecho un hueco importante en las nominaciones. Además de competir como mejor espectáculo de danza, opta al premio de Mejor diseño de producción privada y al de Mejor elenco de danza, lo que refleja el nivel de cohesión de su equipo artístico y técnico. En esta misma categoría de elenco figuran igualmente «Faula» y «Folk as queer», subrayando el peso del trabajo grupal dentro del panorama de la danza contemporánea española.
En Mejor coreografía, los finalistas son Daniel Doña y Cristian Martín por «Doma», Irene Tena y Albert Hernández por «No» y Roser López Espinosa por «Faula». Son tres formas distintas de entender la creación coreográfica, que van desde la exploración del movimiento contemporáneo hasta la reelaboración de lenguajes más vinculados a lo popular o a lo híbrido entre estilos.
Intérpretes de danza y presencia territorial
Las categorías de interpretación en danza ponen el foco tanto en la consolidación de carreras como en la aparición de nombres que empiezan a sonar con fuerza. En la categoría femenina, las finalistas son Elisa Forcano por «Zorra Dorada», Irene Tena por «No» e Isabel Vázquez Torres por «Zambra de la buena salvaje». La doble presencia de Tena —como coreógrafa y como intérprete— ilustra el cruce frecuente entre creación y ejecución en la escena actual.
En la categoría de Mejor intérprete masculino de danza, los nominados son Albert Hernández por «No», Genaro Cibils por «Faula» y Juan Berlanga por «Juancaballo». La candidatura de Berlanga supone, además, una representación destacada de la provincia de Jaén, ya que el bailarín y coreógrafo, natural de Úbeda, se ha convertido en el único finalista jiennense entre los 77 nombres seleccionados este año.
El reconocimiento a los elencos en bloque se concreta en la categoría de Mejor elenco de danza, en la que compiten «Carrer 024», «Faula» y «Folk as queer». Esta distinción subraya el valor del trabajo coral en piezas donde la química entre los intérpretes y la construcción conjunta de la escena son tan importantes como la brillantez individual de cada bailarín o bailarina.
La dimensión territorial de los premios se aprecia también en la variedad de procedencias de las compañías y de los centros de creación implicados: desde el Teatre Nacional de Catalunya y el Centro Dramático Nacional hasta espacios como el Mercat de les Flors, La Venidera o el Centro Danza Matadero. El mapa resultante muestra una red de producción que se extiende por distintos puntos del Estado y que cuenta con apoyos tanto institucionales como independientes.
Infantil, calle, musical y producción privada: la diversidad de formatos
Los Premios Max no se limitan al teatro de sala ni a la danza contemporánea. La categoría de Mejor espectáculo para público infantil, juvenil o familiar reúne tres propuestas pensadas para llegar a espectadores de distintas edades: «¡Soy salvaje!», de La Maquiné; «El bosque de Coco», de La Buena Compañía; y «La Maestra», de Anita Maravillas & Portal 71. La inclusión de este apartado, ya consolidado, evidencia la importancia de cuidar la creación escénica dirigida a la infancia y juventud.
El teatro de calle también tiene su propio espacio con la categoría de Mejor espectáculo de calle, donde compiten «Gota», de Txema Muñoz; «Triplette», de LaBú Teatre y Cris Clown; y «Welcome & Sorry», de Ganso&Cía. Son producciones que trasladan la experiencia escénica más allá de los recintos habituales, conquistando plazas y espacios urbanos y acercando el teatro a públicos que quizá no frecuentan las salas convencionales.
En Mejor espectáculo musical o lírico, los finalistas son «Hacia ecos de lo sagrado», de Nao d’amores; «Nozing», de Ual·la; y «Opereta Imaginaria», de Centaure Produccions y el Centre de les Arts Lliures – Joan Brossa. Estas piezas combinan música en directo, dramaturgia y a menudo un trabajo vocal exigente, situándose en un terreno híbrido entre el teatro hablado, la ópera de cámara y el musical contemporáneo.
La categoría de Mejor diseño de producción privada reconoce el esfuerzo de compañías y productoras independientes en la gestión y materialización de sus montajes. En este apartado figuran El Aedo Teatro por «Poeta (perdido) en Nueva York», La Cubana por «L’amor venia amb taxi» y Sol Picó por «Carrer 024». Son proyectos que, más allá de lo artístico, suponen un reto logístico y económico importante y que dan buena muestra del dinamismo del sector privado en las artes escénicas.
El conjunto de estas categorías muestra hasta qué punto los Premios Max aspiran a ofrecer un panorama diverso de formatos y públicos, que va desde el espectáculo familiar hasta la experimentación musical, pasando por propuestas concebidas para espacios no convencionales. Esta diversidad se percibe también en el abanico de compañías, desde estructuras consolidadas hasta grupos emergentes.
La gala de Mérida y los premios especiales
Para el público que no pueda desplazarse hasta Mérida, la retransmisión correrá a cargo de RTVE, que ofrecerá la ceremonia a través de La 2, el Canal Internacional y la plataforma RTVE Play en streaming. De este modo, se garantiza que tanto profesionales del sector como espectadores interesados puedan seguir en directo el desarrollo de la gala y conocer de primera mano el palmarés definitivo.
Junto a las categorías competitivas, la organización mantiene los premios especiales de designación directa. El Premio Max de honor de esta edición recae en Jesús Cimarro, productor, gestor cultural y empresario teatral con una larga trayectoria al frente de proyectos que han contribuido a consolidar el tejido escénico español. Su elección como homenajeado pretende reconocer una carrera sostenida en el tiempo y un compromiso continuado con el sector.
El Premio Max aplauso del público se otorgará al espectáculo que haya cosechado un mayor respaldo de la audiencia, tomando como referencia la asistencia masiva de espectadores y la permanencia en cartelera de la producción. Este galardón pone el acento en la respuesta del público, un indicador clave para medir la salud del sector más allá de los criterios estrictamente artísticos o técnicos.
El tercer reconocimiento, el Premio Max aficionado o de carácter social (en modalidad aficionado en 2026), se destina a proyectos que trabajan a favor de la integración, la inclusión y la proyección social a través del teatro y la danza, así como a compañías no profesionales que realizan una contribución sobresaliente en su ámbito. Con este premio, los Max subrayan que las artes escénicas también desempeñan un papel relevante en la cohesión social y en la construcción de comunidad.
Con su 29ª edición, los Premios Max de las Artes Escénicas reafirman su papel como principal termómetro del teatro y la danza en España, ofreciendo una fotografía amplia que combina grandes instituciones públicas, compañías independientes, propuestas de calle, espectáculos familiares y piezas de investigación coreográfica. La lista de 77 finalistas surgida de 512 espectáculos inscritos evidencia tanto la vitalidad del tejido escénico como la diversidad de lenguajes y formatos que conviven en la escena actual, y sitúa la gala de Mérida como una cita clave para medir hacia dónde se encamina el sector en los próximos años.