La Feria Internacional del Libro de Santiago vive una nueva edición en el Centro Cultural Estación Mapocho, consolidándose como uno de los encuentros literarios más relevantes del Cono Sur. La cita, conocida popularmente como Filsa, reúne durante varios dÃas a lectores, editoriales, autores, instituciones culturales y universidades en torno al libro y la lectura.
Con una programación que supera las doscientas actividades, la feria combina presentaciones de libros, seminarios profesionales, talleres para todas las edades, números artÃsticos y espacios de reflexión sobre educación, inclusión social y polÃticas públicas. Todo ello en un formato que alterna jornadas de entrada liberada con dÃas de pago, para favorecer la asistencia de público diverso, especialmente de centros educativos.
Un encuentro literario masivo en Estación Mapocho

La feria se desarrolla en el Centro Cultural Estación Mapocho, sede histórica de Filsa, con un horario continuado aproximado de 11:00 a 20:30 horas. Durante varios de sus dÃas, la entrada es gratuita para todo público, lo que incentiva la visita de colegios, familias y lectores que buscan acceder a novedades editoriales y actividades culturales sin coste.
En las primeras jornadas se ha notado una fuerte presencia de estudiantes de enseñanza básica y media, que recorren los distintos stands y espacios de la feria. Docentes y acompañantes señalan que el entorno de Filsa permite acercar a los jóvenes a la lectura desde sus propios intereses, con un abanico de géneros que van desde la fantasÃa hasta el manga.
Entre los tÃtulos y estilos más demandados por el público escolar destacan los libros de acción, romance, terror, fantasÃa y cómic; también tienen gran presencia las historietas, novelas gráficas y colecciones de manga, formatos que llevan años consolidándose como puerta de entrada a la lectura para adolescentes.
En paralelo a las visitas guiadas, la organización mantiene un régimen mixto de acceso: dÃas de entrada liberada hasta cierto momento de la semana y jornadas posteriores con cobro de ticket, aunque los niños y niñas de hasta 12 años pueden ingresar sin pagar en cualquiera de las fechas. Esta combinación busca equilibrar masividad y sostenibilidad económica del evento.
La Región de Los Lagos como Invitada de Honor
Uno de los sellos distintivos de la edición es la participación de la Región de Los Lagos como Invitada de Honor. Este protagonismo se concreta en un pabellón propio, una agenda de actividades literarias y artÃsticas, y una nutrida presencia de autoridades regionales, universidades y colectivos culturales.
El pabellón regional es una estructura de más de cien metros cuadrados, construida principalmente en madera y diseñada por estudiantes de Arquitectura de la Universidad San Sebastián, sede Patagonia Puerto Montt. Este espacio sirve de vitrina para editoriales locales, proyectos culturales y propuestas artÃsticas vinculadas al sur de Chile.
En la ceremonia inaugural, el encuentro contó con la asistencia del Presidente de la República, quien recorrió la feria, visitó el pabellón de Los Lagos y dialogó con escritores, músicos y gestores culturales de la zona. La instancia marcó un apoyo institucional visible a la articulación entre libro, territorio y polÃticas culturales descentralizadas.
El acto de apertura incluyó la presentación de la poeta Rosabetty Muñoz y la interpretación de la cantata «Gabriela, madre, valle y semilla», a cargo de la Camerata y el Coro de la Universidad de Los Lagos, con más de un centenar de músicos en escena. La presencia de autoridades regionales —como el gobernador de Los Lagos— y de responsables de cultura y municipios reforzó la idea de una región que se muestra como referente patrimonial y creativo.
Desde la Cámara Chilena del Libro se ha subrayado que la invitación a Los Lagos responde al interés de visibilizar la diversidad cultural del paÃs, con énfasis en la creación contemporánea y el vÃnculo entre tradición, territorio e innovación artÃstica. La región, además, desarrolla más de ochenta actividades propias dentro del programa general de Filsa.
Programación cultural: música, homenajes y talleres
El calendario de la feria suma conciertos, lecturas, presentaciones artÃsticas y encuentros con autores a lo largo de todos sus dÃas. Una parte importante de estas actividades está pensada para un público familiar, con una mezcla de música en vivo, cuentacuentos y experiencias participativas.
Entre los hitos programados figuran presentaciones de creadores vinculados al sur de Chile. Destaca la actuación de la cantautora y rapera «Cata Efusiva», también saxofonista y docente oriunda de Puerto Montt, cuya propuesta cruza lenguajes urbanos con una fuerte impronta personal. En la misma lÃnea, se incluye la presentación del libro «Nunca se supo» del cantautor Chinoy, figura relevante de la canción de autor chilena de las últimas décadas.
La cartelera musical reserva un espacio para agrupaciones que conectan tradición y experimentación. Una de ellas es la banda Anklaje, proveniente de la Isla de Chiloé, que trabaja una fusión creativa entre sonoridades indÃgenas y estilos contemporáneos, construyendo un puente entre memoria local y lenguajes actuales.
A lo largo del programa se suman también exhibiciones especiales, como una muestra de esgrima medieval en la Sala de las Artes, demostraciones de danza Rapanui con el grupo de baile «Marama» y un concierto de piano a cargo de Karina Glasinovic, pianista, compositora y académica chilena vinculada a las Semanas Musicales de Frutillar.
En el plano de los homenajes, una de las jornadas incluyó un recital poético dedicado a VÃctor Jara, preparado por académicos de la Universidad de Los Lagos. Acompañados por guitarra, los autores buscaron acercar su figura desde la intersección entre poesÃa y música, subrayando la vigencia de su legado en la memoria cultural chilena.
Filsa como espacio para el mundo bibliotecario
Más allá de la venta de libros y de las actividades de animación lectora, Filsa se ha consolidado como un punto de encuentro del sector bibliotecario y educativo. En esta edición se celebró el Seminario del Mundo Bibliotecario bajo el tÃtulo «Bibliotecas y bibliotecarios como mediadores de cultura, educación y desarrollo social inclusivo».
El seminario, organizado con la participación del Colegio de Bibliotecarios de Chile y otras entidades, tuvo como objetivo profundizar en la función de las bibliotecas como espacios de cohesión social, diversidad y acceso equitativo a la cultura. Se abordaron experiencias de mediación lectora en contextos muy distintos, desde escuelas hasta centros penitenciarios.
La Universidad Católica de la SantÃsima Concepción (UCSC) presentó el proyecto «Biblioteca Dejando Huellas» desarrollado en la comunidad terapéutica del Centro de Cumplimiento Penitenciario BiobÃo. La iniciativa, expuesta en el panel sobre buenas prácticas, muestra cómo la lectura, la creatividad y el acceso a recursos culturales pueden incorporarse a procesos de rehabilitación de personas privadas de libertad con consumo problemático de alcohol y drogas.
Durante la intervención se enfatizó que la lectura puede operar como herramienta terapéutica, no solo por el contenido de los libros, sino también por el vÃnculo humano que se forma alrededor de actividades de mediación: clubes de lectura, talleres de escritura, espacios de conversación y acompañamiento personal.
El papel de las bibliotecas universitarias apareció como un hilo conductor del debate. La participación de la UCSC en Filsa fue valorada como un gesto de compromiso con la inclusión y la reinserción social, y como un recordatorio de que la misión universitaria va más allá de la docencia tradicional, enlazando educación superior, cultura y comunidad.
Universidades públicas y debate sobre educación superior
Filsa ha servido también como escenario para visibilizar debates sobre la educación pública y las universidades estatales. En uno de los actos con mayor asistencia se presentó el libro «Perspectivas y desafÃos de las universidades públicas en Chile: marco institucional y resiliencia de las universidades estatales», firmado por el rector de la Universidad de Los Lagos, Óscar Garrido, junto a otros autores.
El lanzamiento, realizado en el Escenario Plaza Feria de Estación Mapocho, contó con los comentarios de Marisol Durán, rectora de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), y de Alejandra Contreras, directora ejecutiva del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH). La moderación estuvo a cargo de representantes de la sede Santiago de la Universidad de Los Lagos.
Durante la presentación se resaltó que la obra recoge miradas diversas de rectores y rectoras de la red estatal, con el propósito de analizar la universidad pública como objeto de estudio, un enfoque que, según subrayó el propio rector Garrido, sigue siendo poco frecuente incluso en el ámbito académico. El volumen se plantea como un intento de democratizar la discusión sobre el papel de estas instituciones en un contexto de transformación social y tecnológica.
Los comentarios de las participantes pusieron el acento en cuestiones como la igualdad de género, la equidad territorial, la financiación basal y la necesidad de fortalecer el trabajo en red entre universidades estatales. Se insistió en que la defensa de la universidad pública no se reduce a su titularidad estatal, sino a su compromiso con los derechos humanos, la sostenibilidad, la democracia y la participación ciudadana.
Autoridades de la región de Los Lagos y representantes del área de educación y trabajo valoraron que este tipo de libros se presente precisamente en Filsa, remarcando que la feria es un espacio donde cultura, polÃtica pública y reflexión ciudadana se cruzan, y donde la conversación sobre la educación superior alcanza a un público más amplio que el estrictamente especializado.
Visitas escolares, acceso y vocación formativa
Uno de los rasgos que mejor definen a Filsa es su fuerte orientación hacia la comunidad educativa. Las visitas programadas de colegios de todo el paÃs se han convertido en un clásico de la feria y son vistas por docentes y bibliotecarios como una herramienta pedagógica complementaria.
En la cuarta jornada, por ejemplo, las instalaciones de Estación Mapocho estuvieron copadas por grupos de estudiantes que se desplazaban entre stands editoriales, escenarios y espacios de talleres. Profesores de distintas asignaturas utilizan la visita para trabajar motivación lectora, comprensión crÃtica de los medios y acercamiento al patrimonio cultural.
La entrada liberada durante varios dÃas facilita que centros públicos y subvencionados puedan organizar desplazamientos sin que el coste de acceso sea una barrera. En los dÃas de pago, el valor del ticket se mantiene moderado y se garantiza gratuidad total para niños y niñas menores de cierta edad, reforzando la idea de la feria como espacio abierto a la infancia.
Los responsables de la organización han señalado que la aspiración es que Filsa sea una experiencia integral de lectura, no solo un recorrido de compra de libros. Por ello se cuida especialmente la oferta de actividades especÃficas para estudiantes, desde sesiones de cuentacuentos hasta diálogos con autores y demostraciones artÃsticas pensadas para público joven.
Este enfoque concuerda con la visión compartida por bibliotecarios y académicos que participan en los seminarios de la feria: la idea de que el acceso al libro y a la cultura es un componente clave de la inclusión social, y que los grandes eventos literarios pueden funcionar como una extensión de la polÃtica pública de fomento lector.
Con todo este despliegue, Filsa se reafirma como un espacio de encuentro entre lectura, territorio y debate ciudadano, donde conviven la fiesta literaria, los proyectos educativos, las iniciativas de rehabilitación y las discusiones sobre el futuro de la universidad pública. La combinación de programación artÃstica, seminarios especializados y facilidades de acceso permite que el público se acerque al libro desde múltiples ángulos, tejiendo una red entre cultura, educación y comunidad que trasciende los dÃas de feria.