
La Feria del Libro de Valladolid afronta una nueva edición con la mirada puesta en quienes llenarán las bibliotecas del mañana: los lectores infantiles y juveniles. Durante diez días, la Plaza Mayor se transforma en un gran escenario al aire libre donde se mezclan libros, cómics, narración oral, música en vivo y actividades participativas pensadas para que las familias se sientan como en casa.
El certamen redobla su apuesta por una programación ambiciosa y diversa, en la que conviven nombres consolidados de la narración oral, figuras destacadas de la ilustración contemporánea y propuestas que experimentan con nuevos lenguajes. Todo ello con un denominador común: acercar la lectura a las nuevas generaciones desde el juego, la creatividad y la mezcla de disciplinas.
La Plaza Mayor, epicentro de libros, cómic e ilustración
El arranque oficial será el viernes 29 de mayo, cuando la Plaza Mayor se convierta en un punto de encuentro multidisciplinar donde los stands de librerías y editoriales compartirán espacio con talleres, escenarios y zonas de creación en directo. La feria se prolongará durante diez jornadas consecutivas, con una agenda continuada de mañana y tarde y acceso libre hasta completar el aforo del pabellón principal.
La organización ha querido que este año la ilustración participativa tenga un papel protagonista desde el primer minuto. Por eso, el pistoletazo de salida lo dará la creación colectiva del llamado Muro Ilustrado, una intervención gráfica abierta al público coordinada por los ilustradores Jorge Consuegra y Alberto Sobrino, programada para el viernes 29 a las 18.00 horas.
Esta propuesta de gran formato funciona como carta de presentación del espíritu de la feria: un espacio donde niños, jóvenes y adultos puedan dibujar, experimentar y contar historias con otros lenguajes diferentes al texto, pero íntimamente ligados al mundo del libro.
Durante los diez días, la Plaza Mayor se consolida como un auténtico escenario cultural al aire libre, en el que el paseo habitual entre casetas se ve acompañado por citas de narración oral, conciertos, charlas y demostraciones de ilustración, favoreciendo que el público se quede más tiempo y descubra propuestas que quizá no tenía en mente cuando llegó.
En esta edición se refuerza además la presencia del cómic y la narrativa gráfica, dos formatos que han ganado terreno entre lectores jóvenes y que se integran de lleno en la programación con talleres, encuentros y clases magistrales.
Talleres creativos para acercar el cómic y la edición a los más jóvenes

Uno de los ejes de la feria es su completa oferta de talleres infantiles y juveniles, pensados para que los más pequeños no solo escuchen historias, sino que también las creen. Entre las propuestas más llamativas se encuentra el taller de estampación de La Oveja Estelar, previsto para el domingo 31 a las 19.30 horas, donde los participantes podrán experimentar con tintas, texturas y plantillas para diseñar sus propias piezas gráficas.
El cómic tendrá un peso específico gracias a la presencia de Juanjotagé, ilustrador granadino conocido por su trabajo en la serie Detectives Zopencos. El autor impartirá clases magistrales de narrativa gráfica en dos sesiones: el sábado 6 a las 19.30 horas y el domingo 7 a las 11.30 horas. En estos encuentros mostrará cómo construir personajes, dar ritmo a una historia en viñetas y combinar texto e imagen para enganchar al lector.
Este tipo de actividades van más allá de la mera anécdota: buscan que niños y adolescentes comprendan que el proceso de creación de un libro ilustrado o un cómic implica muchos oficios y pasos diferentes, desde la idea inicial hasta la edición final. La intención de la feria es que quienes se acerquen a estos talleres se vayan con ganas de seguir leyendo… y también de seguir dibujando.
A lo largo de los diez días no faltarán otros talleres especializados vinculados a la ilustración, la escritura creativa o el álbum ilustrado, con especial cuidado en los horarios familiares para que pequeñas y pequeños puedan participar sin prisas y en un ambiente cercano.
Con este enfoque, la Feria del Libro de Valladolid se consolida como un espacio en el que la animación a la lectura no se limita a recomendar títulos, sino que se apoya en dinámicas prácticas que convierten al público joven en protagonista de la creación.
Cuentacuentos, narración oral y autores de referencia en el pabellón
El Pabellón de la Feria, instalado en la propia Plaza Mayor, se convierte en el refugio de la palabra dicha y la narración oral. Por su escenario pasarán algunos de los cuentistas y compañías más reconocidos del panorama nacional, con propuestas tanto para público familiar como para adultos.
Entre las citas más esperadas destaca la presencia de Los Titiriteros de Binéfar, que presentarán su premiado espectáculo «El abrazo» el sábado 30, en doble sesión a las 11.30 y a las 18.00 horas. Su teatro de títeres, música y humor es ya un clásico en festivales y ferias de toda España, y su paso por Valladolid refuerza el carácter itinerante y popular de la narración oral.
El contador Félix Albo ofrecerá dos sesiones diferenciadas, adaptadas a distintos públicos: una especialmente pensada para adultos el sábado 30 a las 19.30 horas, y otra de carácter familiar el domingo 31 a las 11.30 horas. Con su presencia, la feria recuerda que la tradición de escuchar historias no es exclusiva de los más pequeños y que los relatos contados en voz alta pueden seguir sorprendiendo a oyentes de cualquier edad.
La literatura infantil de autoras de referencia tendrá espacio propio con las presentaciones de Raquel Díaz Reguera y Susanna Isern. Díaz Reguera presentará sus novedades el sábado 30 y el domingo 31, ambas a las 13.00 horas, mientras que Susanna Isern compartirá sus universos imaginativos con el público el domingo 31 a las 18.00 horas, en una cita muy esperada por quienes siguen sus álbumes ilustrados.
En la recta final del programa, la palabra viajera y el folclore tomarán el relevo con la participación de Diego Magdaleno, que acercará el repertorio tradicional el viernes 5 a las 18.00 horas y el sábado 6 a las 13.00 horas, y con la narradora Ana Griott, cuya actuación está prevista para el sábado 6 a las 18.00 horas. Ambas propuestas subrayan el vínculo de la feria con la tradición oral y el patrimonio inmaterial.
Cómic, vanguardia y poesía: la feria mira hacia el futuro
La edición de este año incorpora un bloque claramente orientado a la vanguardia y las nuevas formas de contar historias. El cómic contemporáneo tendrá un espacio destacado con la charla de la ilustradora y autora Carla Berrocal, que ofrecerá una ponencia sobre el lenguaje del tebeo actual y sus posibilidades expresivas el viernes 5 a las 19.30 horas.
Con esta intervención se refuerza la idea de que el cómic ha dejado de ser un formato menor para convertirse en un territorio creativo de primer nivel, capaz de abordar desde historias infantiles hasta temas sociales complejos, y de conectar especialmente bien con las generaciones más jóvenes.
La poesía también tendrá un papel relevante en el programa. El lunes 1 a las 19.30 horas se celebrará un recital a cargo de los Poetas Perversos, una propuesta que combina voz, puesta en escena y juego con el lenguaje para acercar el verso a un público amplio. Esta presencia poética se completa con una experiencia interactiva, «Palabras a la carta», que reunirá a autores como Redry, Lidia Towiz, María Sotelo y Zero el martes 2 a las 19.30 horas.
En esta actividad, el público tendrá un papel activo, ya que las palabras, temas o emociones sugeridos por los asistentes se convierten en materia prima para construir textos y lecturas en tiempo real. De este modo, la feria explora fórmulas para que la creación poética se perciba como algo cercano y participativo, lejos de la imagen solemne que en ocasiones se le atribuye.
Con este bloque de cómic y poesía, el programa demuestra su voluntad de mirar hacia adelante, integrando formatos híbridos y experiencias en vivo que conectan con las inquietudes culturales de la juventud, pero sin perder de vista el diálogo con las tradiciones literarias.
Música, radio en directo y un cierre con sabor escénico
Además de los libros y la narración oral, la Feria del Libro de Valladolid incorpora otros lenguajes escénicos que contribuyen a dinamizar la Plaza Mayor y a atraer a públicos diversos. Uno de los momentos más singulares será la emisión en directo de Radio Clásica el sábado 6 a las 11.30 horas, una oportunidad para asomarse a los entresijos de un programa radiofónico mientras se disfruta de un ambiente literario.
En paralelo, y en el mismo tramo horario, el Círculo de Recreo acogerá el reto mental de Fernando Puga, una propuesta que mezcla juego intelectual, experimentación y entretenimiento, y que se incorpora al programa como guiño a quienes disfrutan con los desafíos de ingenio y el pensamiento lateral.
La música también tendrá su espacio con el concierto de la cantante Rocío Torío, programado para el domingo 7 a las 13.00 horas. Su actuación pondrá ritmo al último día de feria, creando un puente entre la programación matinal y las actividades de la tarde, y reforzando la idea de que la lectura y la música pueden compartir escenario con naturalidad.
El broche final llegará con la clausura teatral de Alicia Maravillas, prevista para el domingo 7 a las 18.00 horas. Este cierre escénico sirve como despedida festiva, pensada especialmente para público familiar, y mantiene hasta el último momento el tono lúdico y participativo que ha marcado toda la programación.
Como en el resto de actividades, tanto la emisión de radio como el concierto y la clausura teatral serán de entrada libre hasta completar aforo, una política que facilita que cualquier persona que se acerque a la Plaza Mayor pueda sumarse a la propuesta cultural sin barreras económicas.
Con una combinación muy medida de libros, cómic, narración, ilustración, música y poesía, la Feria del Libro de Valladolid se consolida como una de las citas literarias más dinámicas del panorama español, especialmente en lo que respecta a la formación de nuevos lectores. La apuesta por la programación infantil y juvenil, la presencia de nombres destacados de la creación actual y la apertura a lenguajes de vanguardia convierten a la Plaza Mayor, durante diez días, en un laboratorio cultural al alcance de toda la ciudadanía.