El Paseo de Cánovas de Cáceres se ha transformado estos días en un gran bulevar literario en el que librerías, lectores y autores comparten espacio entre casetas, presentaciones y actividades culturales. La Feria del Libro, ya plenamente asentada en el calendario local, vuelve a situar la lectura en el centro de la vida de la ciudad con una programación que combina narrativa, poesía, ensayo, teatro y propuestas para todos los públicos.
Con un ambiente constante de público, firmas y recorridos tranquilos entre casetas, la cita cacereña refuerza su papel como lugar de encuentro en torno al libro. La coincidencia con el Día del Libro y la festividad de San Jorge, unida al buen tiempo, ha favorecido una gran afluencia y un notable volumen de ventas, consolidando esta edición como una de las más dinámicas de los últimos años.
Un paseo convertido en feria literaria
Durante varios días, las casetas instaladas en el Paseo de Cánovas se han convertido en el eje cultural de Cáceres, con una veintena de expositores que reúnen a editoriales, instituciones y, especialmente, a las librerías de la ciudad, que ocupan nueve de esos stands. El recinto, con casetas renovadas, permite recorrer con calma la oferta editorial mientras se asiste a presentaciones y actividades paralelas.
La organización ha fijado un horario amplio y estable para facilitar las visitas: de 11:00 a 14:00 horas en días laborables, de 12:00 a 14:30 los sábados y festivos, y por la tarde de 18:00 a 21:00 horas, ampliándose hasta las 21:30 en vísperas de festivo. Este esquema ha permitido un flujo constante de público tanto a media mañana como a última hora del día.
Uno de los atractivos más valorados por los visitantes es el descuento del 10% en la compra de libros en todas las casetas participantes, una fórmula que anima a muchos lectores a adelantar compras, descubrir nuevos autores o llevarse ejemplares firmados sin que se resienta demasiado el bolsillo.
La feria, que tradicionalmente organizaba la Institución Ferial de Cáceres (Ifeca), estrena modelo de gestión con el Ayuntamiento asumiendo directamente la organización. El cambio llega en un momento en el que Ifeca se encuentra en pleno análisis de su situación económica y financiera, por lo que el consistorio ha tomado el relevo para garantizar la continuidad y el fortalecimiento de esta cita cultural.
Con un presupuesto de 45.000 euros procedente de las arcas municipales, la Feria del Libro cuenta además con el respaldo de la Junta de Extremadura, la Diputación de Cáceres y entidades como Cajalmendralejo, que contribuyen a sostener una programación pensada para públicos muy diversos.
Inauguración oficial y apertura al público
La Feria del Libro de Cáceres abre sus casetas del 21 de abril al 2 de mayo en pleno Paseo de Cánovas, arrancando su actividad desde la tarde del primer día para que el público pueda comenzar a recorrer el recinto. La inauguración oficial se celebra el 22 de abril, a las 13:00 horas, en el entorno del Kiosco de la Música.
En el acto inaugural han participado el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, y el concejal de Cultura y Comercio, Jorge Suárez, que han subrayado el carácter estratégico de la feria dentro de la agenda cultural de la ciudad y el esfuerzo por reforzar su oferta con autores de referencia y un programa más completo.
Desde ese momento, la programación ha ido ganando ritmo con presentaciones, firmas y actividades continuas. El Paseo de Cánovas, habitualmente transitado, ha pasado a ser, durante estas jornadas, un verdadero salón urbano del libro, con lectores hojeando novedades, colas para conseguir dedicatorias y grupos de escolares y familias participando en talleres.
La presencia de medios locales, como la caseta de El Periódico Extremadura, añade además un componente de crónica y seguimiento en directo. Su directora general en Extremadura, María Ortiz, ha insistido en la importancia de que un diario local esté presente en los principales eventos de la ciudad y ha defendido el valor de la lectura en papel frente al consumo rápido y digital.
En ese contexto, la feria se presenta también como un escaparate para la reflexión sobre el presente a través de los libros, con referencias a obras de autores como Albert Camus o Noam Chomsky cuando se habla de entender la realidad actual, y con títulos clásicos como El principito reivindicados como antídoto contra la prisa y la inmediatez.
Una programación literaria intensa y diversa
El programa de la Feria del Libro de Cáceres incluye 24 presentaciones de obras de géneros variados, a las que se suma una agenda paralela con talleres, actividades infantiles, cuentacuentos, música, teatro y propuestas de divulgación científica. El objetivo es llegar tanto al lector habitual como a quienes se acercan de manera más ocasional.
Entre los nombres destacados figuran Javier Cercas, Isabel San Sebastián, Miguel Ángel Aguilar, Alicia Vallina y el poeta Juan Carlos Mestre, junto a otros autores como Andrés Neuman y Javier Negrete. La combinación de voces consagradas y nuevas propuestas busca consolidar la feria como una .
La programación arranca con un club de lectura intergeneracional dedicado a La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, en el que participan alumnos del IES Profesor Hernández Pacheco y usuarios de centros de mayores. La actividad persigue estrechar lazos entre generaciones a través de una novela clave de la literatura española del siglo XX.
A partir de ahí, se suceden las presentaciones vespertinas de autores que abordan desde la crónica histórica hasta la ficción contemporánea. En la tarde de la inauguración, por ejemplo, el periodista Miguel Ángel Aguilar presenta No había costumbre. Crónica de la muerte de Franco, acompañado por el profesor y analista Alfonso Pinilla, en un encuentro que combina memoria histórica y reflexión sobre el papel de la prensa.
La charla de Aguilar se centra en la transición informativa durante el final de la dictadura y el inicio de la democracia, y analiza cómo los medios contribuyeron a construir el relato de aquel periodo. Tras la presentación, el autor firma ejemplares en la caseta correspondiente, facilitando un contacto directo con los lectores interesados en profundizar en esta etapa reciente de la historia española.
La feria no se limita a la narrativa tradicional, sino que abre espacio a la poesía, la narrativa breve y los géneros híbridos, de modo que la oferta diaria resulta muy variada. Esta diversidad es uno de los rasgos más reconocibles de la cita cacereña, que combina actos multitudinarios con otros encuentros de formato más íntimo.
El Día del Libro y San Jorge: una jornada clave
Uno de los momentos más esperados del calendario es la jornada del 23 de abril, cuando coinciden el Día del Libro y la festividad de San Jorge, patrón de Cáceres. Este cruce de celebraciones convierte el Paseo de Cánovas en un punto neurálgico en el que se mezclan ambiente festivo y actividad cultural continua.
El buen tiempo ha contribuido a que la afluencia de público sea masiva desde la apertura de las casetas hasta el cierre, con miles de personas recorriendo los stands, escuchando presentaciones o simplemente dejándose caer por la feria aprovechando el festivo local. Las librerías participantes han registrado un notable volumen de ventas y un flujo constante de curiosos.
La jornada arranca a las 12:00 horas con la presentación de Los recuerdos de búho, de Patricia Casasola, en un acto que da el tono a una mañana muy dinámica. Poco después, la periodista Cristina Núñez presenta Apuntes de una impostora, donde aborda experiencias y reflexiones personales desde una mirada periodística.
A continuación, la escritora Charlotte Lecharlier presenta Apenas gritar, completando un tramo matinal que pone de relieve la variedad de registros presentes en la feria. Entre una propuesta y otra, el paseo se mantiene en constante movimiento, con lectores que combinan las presentaciones con la visita a las casetas y las sesiones de firmas.
La coincidencia con la festividad de San Jorge permite que la feria se integre con naturalidad en el ambiente de celebración de la ciudad, convirtiendo la visita a las casetas en parte del plan del día. Para muchos cacereños, el recorrido por el Paseo de Cánovas se ha convertido ya en una costumbre asociada a esta fecha.
Poesía, historia y grandes nombres en la tarde
La tarde del Día del Libro adquiere un tono más sosegado y reflexivo, con la poesía como gran protagonista. El poeta Mario Lourtau presenta su recopilación Para menos morir (Poesía 2008-2021), un volumen que reúne más de una década de trabajo y que invita a una lectura pausada en medio del bullicio de la feria.
Poco después, el escritor Julio César Galán da a conocer Nomadeo argelino y otros exilios, una obra que amplía el registro temático de la jornada y aborda cuestiones como la identidad, el desplazamiento y la memoria, siempre desde una mirada poética. Ambas presentaciones muestran cómo la feria también se abre a propuestas menos comerciales pero de gran peso literario.
La combinación de poesía, narrativa personal y reflexión histórica se ha convertido en una de las señas de identidad de esta edición. A lo largo del día, el público responde con interés a las distintas propuestas, llenando la caseta de actividades y contribuyendo a una atmósfera cercana entre autores y lectores.
El broche de la jornada llega con una de las citas más esperadas: la presentación de La condesa que pudo reinar, de Alicia Vallina, editada por Plaza & Janés. Periodista e historiadora, la autora no solo desgrana los detalles de su obra, sino que también comparte las lecturas que han marcado su trayectoria.
Durante su intervención, Vallina recuerda a escritores que la acompañaron en su formación, como Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Isaac Asimov o J. R. R. Tolkien, y cita a Ana María Matute como influencia clave. Defiende la importancia de releer libros con el paso del tiempo, al entender que cada relectura ofrece nuevas capas de sentido, y anima a mantener la mirada abierta hacia las nuevas voces literarias.
Actividades culturales, talleres y divulgación
Más allá de las presentaciones, la Feria del Libro de Cáceres despliega un amplio abanico de actividades complementarias que buscan atraer a públicos de distintas edades e intereses. El programa incluye talleres de cuentacuentos, acciones musicales, teatro, lecturas colectivas y propuestas de corte solidario.
En la mañana de uno de los días centrales, la Asociación Cultural Amigos de la Estatua de José María Gabriel y Galán organiza un bloque cultural en el Paseo de Cánovas que arranca a las 11:30 horas. Allí se representa un monólogo a cargo del grupo de teatro Las Emprendedoras de Aldea Moret, bajo la dirección de Miguel Fresneda.
El mismo bloque incluye lecturas de poemas en habla popular extremeña por parte de Florencio Rodríguez Figueira y de alumnos de varios colegios de la ciudad, reforzando el vínculo entre tradición, lengua y nuevas generaciones. La mezcla de voces jóvenes y mayores da lugar a un ambiente participativo y cercano.
Paralelamente, la asociación impulsa talleres de cuentacuentos y actividades musicales dirigidos por Federico Rincón y Andrea Luna, junto a una actuación de la Escuela de Música y Danza Antonio Luis Suárez Barquero. También se desarrolla el taller solidario Miradas a Nuestro Mundo, promovido por la Asociación Aspainca.
Durante este acto se entregan reconocimientos al director teatral Miguel Fresneda Corchado y al gestor cultural Paulino Aparicio Parra, como forma de agradecer su trabajo en la dinamización cultural de la ciudad. Todo ello refuerza la idea de la feria como un espacio en el que la literatura se entrelaza con otras disciplinas artísticas.
Iniciativas intergeneracionales y lectura en el espacio público
Uno de los rasgos más singulares de la Feria del Libro de Cáceres es su apuesta por actividades que sacan la lectura a la calle y la comparten entre distintas generaciones. El club de lectura dedicado a La familia de Pascual Duarte es un buen ejemplo de ese enfoque intergeneracional.
A esta propuesta se suma la lectura pública organizada por el Gran Teatro, que cada año se celebra con motivo del Día del Libro. En esta ocasión, la actividad se desarrolla desde las ventanas de la fachada principal del edificio, donde cualquier persona que lo desee puede acercarse al micrófono y leer en voz alta textos propios o ajenos para los viandantes.
Esta fórmula convierte la lectura en un acto compartido a pie de calle, en el que la frontera entre autor y público se difumina. La escena de personas asomadas a las ventanas del teatro para leer fragmentos ante quienes pasean por la zona se integra de forma natural en el paisaje urbano de Cáceres durante estos días.
En paralelo, la caseta de actividades de la feria acoge encuentros y charlas de divulgación científica y cultural, como la sesión del Instituto Geográfico Nacional sobre eclipses solares, que acerca al gran público cuestiones astronómicas desde un lenguaje accesible.
La programación reserva además un espacio específico para obras premiadas en certámenes literarios locales y para el talento emergente, contribuyendo a visibilizar a quienes comienzan su trayectoria literaria desde la propia región. De esta manera, la feria actúa no solo como escaparate de autores consolidados, sino también como trampolín para nuevas voces.
Presencia de medios y reflexión sobre la profesión periodística
La participación de medios de comunicación locales añade a la feria un componente de reflexión sobre cómo se cuenta la actualidad. La presencia de El Periódico Extremadura con caseta propia permite que los lectores se aproximen al trabajo periodístico más allá de la pantalla.
La directora general de Prensa Ibérica en Extremadura, María Ortiz, aprovecha su paso por la feria para compartir algunas lecturas clave en su manera de entender el oficio. Entre ellas, menciona Los hombres del presidente, obra que aborda el caso Watergate y que considera de referencia para cualquiera que se dedique al periodismo.
Ortiz recuerda también su etapa universitaria y su vínculo con la radio, cuando se acercaba con frecuencia a los estudios de Onda Cero en Madrid, entonces situados en Pintor Rosales con Luis del Olmo. Esa experiencia, explica, reforzó su conexión con la profesión y con el periodismo local que hoy practica en Cáceres.
Entre las lecturas que más le han influido, la responsable del diario cita El extranjero, de Albert Camus, como una obra que invita a observar la realidad con cierta distancia, tratando de dejar a un lado prejuicios y condicionantes previos. También recomienda acudir a los textos de Noam Chomsky para comprender mejor el papel de Estados Unidos en el orden internacional contemporáneo.
Respecto al público joven, Ortiz señala El principito como un libro especialmente valioso, capaz de frenar el ritmo acelerado del consumo inmediato y de recordar la importancia de detenerse, reflexionar y quedarse con lo esencial. Todo ello se integra en un discurso que reivindica la lectura como herramienta imprescindible para interpretar el presente.
Durante esta edición de la Feria del Libro de Cáceres, el Paseo de Cánovas se ha reafirmado como un auténtico punto de encuentro cultural, donde conviven librerías locales, autores de primer nivel y un público muy diverso que se acerca tanto por curiosidad como por auténtica pasión lectora. Entre casetas renovadas, descuentos, presentaciones, poesía, talleres y lecturas públicas, la ciudad ha vuelto a comprobar hasta qué punto el libro sigue siendo un motor de vida social, de conversación y de memoria compartida.