La Feria de la Edición Asturiana pisa por primera vez los andenes de Gijón/Xixón y convierte el Museo del Ferrocarril de Asturias en una estación literaria donde los libros son los que viajan. Durante un fin de semana completo, casi una treintena de sellos del Principado se reúnen para mostrar la amplitud y la buena salud del sector editorial asturiano.
Con 28 puestos de venta y una programación intensa, la cuarta edición de la FEA se suma a las celebraciones del décimo aniversario de la Feria del Libro de Xixón (FeLiX) y refuerza la idea de Gijón como una ciudad con una base lectora muy sólida. La cita, impulsada por el Gremiu d’Editores d’Asturies y el Ayuntamiento de Gijón/Xixón, busca acercar el oficio de editar al gran público, sin perder de vista a profesionales y bibliotecas.
Una feria que cambia de ciudad y se sube al tren

La cuarta edición de la Feria de la Edición Asturiana (FEA), promovida por el Gremiu d’Editores d’Asturies, se celebra por primera vez en Gijón/Xixón tras tres convocatorias anteriores en la ovetense plaza de Trascorrales. El escenario elegido ahora es el Museo del Ferrocarril de Asturias, en la antigua Estación del Norte, un lugar cargado de simbolismo ferroviario y cultural.
La Feria se integra en la programación especial del décimo aniversario de la FeLiX, la Feria del Libro gijonesa, lo que refuerza el calendario literario de la ciudad. La concejala de Cultura, Montserrat López Moro, subraya que la llegada de la FEA a Gijón supone una forma de visibilizar el trabajo de las editoriales asturianas y de reconocer un oficio que, muchas veces en segundo plano, hace posible que los libros lleguen al público.
El presidente del Gremiu d’Editores d’Asturies, Daniel Álvarez, destaca que Gijón dispone de una «gran masa crítica con base cultural excepcional» y una vida cultural «intensísima». Esa respuesta del público, junto con la consolidación de la red de librerías de barrio y el auge de nuevas iniciativas, ha sido una de las razones para trasladar aquí la feria, tradicionalmente vinculada a Oviedo.
Además de su dimensión simbólica, el nuevo emplazamiento refuerza la conexión entre viajes y lectura. Como recordó la concejala, tren y libro comparten la capacidad de trasladar a otros mundos, tanto físicos como imaginarios, de ahí que el Museo del Ferrocarril funcione como un marco especialmente apropiado para esta cita.
Gijón, nueva estación de paso para las editoriales asturianas
La FEA reúne en esta ocasión a casi treinta editoriales asturianas, que conforman un panorama variado y en expansión, como otros eventos literarios. Entre sellos nacidos en el Principado y otros que han decidido trasladar recientemente su sede a Gijón desde otras comunidades, el tejido editorial regional alcanza ya las 37 editoriales, según los datos del gremio.
Para Daniel Álvarez, esta cifra demuestra la buena salud del sector editorial en Asturias, especialmente si se tiene en cuenta el tamaño y la población de la comunidad. Frente a regiones más grandes, el Principado presenta un índice lector elevado, una red de bibliotecas públicas muy potente y una notable capacidad para atraer proyectos editoriales.
La feria quiere precisamente abrir las puertas del trabajo editorial al gran público. Durante unos días, quienes normalmente permanecen entre manuscritos, pruebas y maquetaciones dejan su labor de despacho para atender en los estands, conversar con lectores, explicar sus catálogos y presentar sus últimas novedades.
Esta cercanía se refuerza con la idea, repetida por los organizadores, de que el fin de semana es una oportunidad para «ponerse caras». Lectores que suelen relacionarse con las editoriales a través de redes sociales, librerías o bibliotecas pueden conocer directamente a quienes están detrás de los libros y compartir impresiones sobre lo que leen.
Una programación pensada para todos los públicos
El programa de la Feria de la Edición Asturiana suma casi una veintena de actividades, repartidas entre los días de celebración, con un horario general de 12:00 a 20:00 horas. Las propuestas abarcan presentaciones de libros, encuentros profesionales, recitales, conciertos, talleres infantiles y actividades familiares.
El arranque de la feria incluye un encuentro profesional entre editoriales y bibliotecas públicas, organizado a modo de speed dating. Durante la mañana del viernes, los representantes de la red municipal de bibliotecas pasarán por los distintos estands en citas breves, de unos tres minutos, para conocer sellos, colecciones y novedades editoriales. Se trata de agilizar el contacto, descubrir nuevas propuestas y reforzar la colaboración entre quienes publican y quienes gestionan los fondos de lectura pública.
La inauguración de la programación abierta al público viene marcada por varias presentaciones de novedades. Entre ellas, destaca el ensayo «Durkheim marca un gol», de Leonardo H. Pelayo, publicado por Colectivo Bruxista, que reflexiona sobre la influencia del fútbol en las clases populares y su dimensión casi de religión laica.
En el terreno de la narrativa, la feria acoge un encuentro en torno a «Santo Amaro», de Arantza Margolles Beran, novela premiada en el II Premiu «Muyer» de narraciones Trabe. La autora, historiadora y colaboradora en prensa, se adentra por primera vez en la ficción con una obra donde la memoria familiar y los elementos fantásticos se entrelazan.
También la poesía tiene un espacio destacado con «L’imperiu de les llombes», de Vítor Albuerne, editado por Bajamar. Este poemario en asturiano se nutre de la conexión íntima con el territorio y lo convierte en un paisaje emocional. La jornada se completa con el recital «Paz de puño y letra», impulsado por la editorial Más Madera y coordinado por el poeta Lauren García, que reúne a varias voces poéticas asturianas en torno a la idea de la paz.
Infancia, familia y música: un sábado muy participativo
El sábado está claramente orientado a un público familiar, con un protagonismo especial para los más pequeños. A mediodía se presenta el álbum infantil bilingüe «Rubén. Alma, leche y amor», de Olaya Rubio Vílchez, especialista en divulgación sobre duelo perinatal, con ilustraciones de Eva Rami. El libro aborda, en un lenguaje cercano para niños y niñas a partir de tres años, cuestiones complejas como la muerte, el dolor por la pérdida de un hijo y la permanencia de los vínculos afectivos.
La música entra en escena de la mano de Petit Pop y su proyecto «Pop Piquiñín. Una escoyeta de les canciones de Petit Pop», editado por La Fabriquina. Este concierto-presentación está pensado para que los niños disfruten en primera línea mientras sus familias aprovechan para recorrer los puestos. La organización anima a las madres y padres a dejarse llevar por el ambiente festivo de la feria mientras los pequeños cantan y bailan.
En el ámbito de la literatura juvenil y de aventuras, el sábado incluye la presentación de «La bruja, el herrero y el arco de Lughnasa», de José A. Oliver López, publicado por La Semeya. Se trata de la última entrega de una trilogía fantástica ambientada en Asturias, con abundantes referencias a Gijón/Xixón y a su entorno, lo que refuerza el vínculo entre territorio, imaginación y lectura.
La tarde da paso a propuestas centradas en el patrimonio y la memoria local. El libro «Cultura del azabache en el Camino de Santiago», de Valentín Monte Carreño, Benigno Gómez López e Ignacio Valdés Álvarez, editado por Cicees, se adentra en la tradición del azabache como patrimonio inmaterial ligado tanto a Asturias como a las rutas jacobeas. La publicación se complementa con un recurso digital específico, la web www.azabache.incuna.es, promovida por la asociación INCUNA, dedicada a industria, cultura y naturaleza.
Gijón como ciudad también tiene su hueco específico con «Rincones de Gijón», proyecto que une al artista Miguel Watio y al periodista Monchi Álvarez, editado por Delallama. El libro recopila ilustraciones y textos a modo de tarjetas postales de sesenta lugares emblemáticos, ofreciendo una mirada visual y literaria a los espacios que forman parte del día a día de quienes viven o visitan la ciudad.
Historia, territorio y gastronomía para cerrar el fin de semana
La programación del domingo mantiene el tono variado de la feria, combinando ensayo, historia, gastronomía y actividades infantiles. Uno de los títulos destacados es «Un casino en plena selva», del geógrafo Ícaro Obeso, editado por La Fabriquina. A partir de un verso de la canción «La flor de la manzana» de Nacho Vegas, el libro reflexiona sobre las consecuencias del llamado «paraíso asturiano» y los efectos del actual modelo de ordenación del territorio.
En el campo de la investigación histórica, la editorial KRK presenta la traducción al castellano de «Nvmantia IV. Los campamentos de Renieblas», de Adolf Schulten, escrito originalmente entre 1905 y 1912. El volumen recoge las investigaciones del historiador alemán sobre los campamentos romanos de época republicana en Numancia (Soria). La nueva edición, a cargo del catedrático de latín y traductor Santiago Recio Muñiz, cuenta con la participación del editor Benito García Noriega, que explicará los detalles de este proyecto.
La vertiente más cotidiana y sabrosa llega con «Asturias en el plato», de la profesora de cocina Susana García Soto, publicado por Delallama. El libro reúne 72 recetas tradicionales elaboradas con productos de la tierra y se suma a la trayectoria de la autora, que ya había publicado el recetario «Piruletas de jamón», surgido de su blog gastronómico.
En el ámbito de la poesía, Impronta Editorial presenta «Aire en el aire. Poesía 2001-2025», una recopilación de siete libros de José Luis García Martín, donde se puede seguir la evolución de una voz poética reconocible, directa y sin concesiones. La programación se completa con una actividad editorial de Pez de Plata, que refuerza la presencia de sellos con propuestas arriesgadas y personales.
El bloque final del domingo se reserva para el público infantil con el taller gratuito «Ilustra tu propio ogro», a partir del álbum «Ramón Román Rodrigo», de David Acera, Gloria Sagasti y Borja Sauras, editado por Pintar-Pintar. La actividad invita a los niños a imaginar y dibujar sus propios personajes a partir del libro, fomentando la creatividad y el vínculo entre lectura e ilustración.
Un símbolo literario: la Cordera vuelve al tren
Uno de los elementos más reconocibles de esta edición de la feria es su cartel oficial, que recupera la figura de la vaca del relato «¡Adiós, Cordera!», de Leopoldo Alas «Clarín». Esta vez, la conocida Cordera se reencuentra con el ferrocarril y se transforma en una lectora ferroviaria, casi como si cambiara el final del cuento para volver a los prados asturianos convertidos en andenes llenos de libros.
El diseño, firmado de nuevo por la ilustradora Ester García y el diseñador Pablo Tejón, del estudio Pixelbox, ha acompañado a la FEA desde su primera edición. La imagen sintetiza bien el espíritu de la feria: vínculo entre literatura, memoria rural, modernidad y viaje. La Cordera, convertida en maquinista en algunas versiones del cartel, simboliza ese tránsito de Oviedo a Gijón y la circulación de historias por todo el territorio.
La cita, impulsada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón/Xixón junto con el Gremiu d’Editores d’Asturies, refuerza la idea de Asturias como una comunidad pequeña en tamaño pero muy lectora, con una red de bibliotecas pública sólida y un volumen editorial notable. El formato físico del libro, según subraya el gremio, sigue siendo la opción preferente de los lectores, complementaria pero no sustituida por el libro electrónico.
Entre el bullicio de los andenes, las charlas entre lectores y editores, los talleres para la infancia y las presentaciones encadenadas, la Feria de la Edición Asturiana se consolida como un punto de encuentro imprescindible del ecosistema cultural asturiano. Gijón/Xixón suma así una nueva parada literaria a su calendario, en la que trenes, vacas de cuento y pilas de libros comparten espacio para demostrar que la lectura, lejos de detenerse, sigue en marcha.